×

Interés General

Harrisville: los demonios de la familia Perron

Conocé su historia de la mano de Rodrigo García Ferreyra.

Harrisville: los demonios de la familia Perron - Radio Cantilo

jueves 26 Mar, 2020

Había numerosos espíritus habitando aquella vieja casa. Uno de estos fantasmas tenía un olor peculiar a flores, mientras que otro era tan amable que les daba un beso de buenas noches a las niñas antes de dormir. Otro parecía ser el fantasma de un pequeño, que empujaba el carro de juguetes alrededor de toda la habitación.

Los perros siempre escuchaban el barullo de alguien que estaba barriendo la cocina. Cuando entraban al comedor, encontraban que una escoba había sido movida a un lugar diferente al que le habían dejado, con un pequeño montón de tierra recién barrido esperando a ser depositado en el cesto de la basura.

A otro de los espíritus las niñas le decían Manny. Creían que era el espíritu de alguien que se había quitado la vida en el ático de la casa. Manny solía parecerse enfrente de las niñas, muchas veces de pie y las observaba en silencio. Parecía disfrutar de los juegos infantiles. Si llegaban a hacer contacto visual con él, se iba tan repentinamente como llegaba.

Además de las entidades fantasmales, los perros atestiguaron muchos fenómenos: camas que levitaban, un teléfono que flotaba por los aires y que caía bruscamente al suelo cuando alguien entraba a la habitación, además de varios objetos que planeaban por toda la casa. Frecuentemente las sillas eran retiradas de manera repentina, dejando a los invitados desprevenidos tirados en el suelo y no era nada raro que las fotografías se cayeran de las paredes. Alguna vez, los perros llegaron a informar que habían visto una especie de sangre de color naranja que goteaba de la pared y se disolvía de la nada.

Pero no todas las entidades eran consideradas bienvenidas. Algunos de estos entes pellizcaban a la gente y tiraban del pelo a las niñas en el medio de la noche. Otros golpeaban la puerta principal de la casa con tanta fuerza que toda la casa se sacudía. Algunas puertas se cerraban solas mientras que otras eran imposibles de cerrar. Una de estas entidades mantenía frecuentemente a la familia en vilo, pues a la noche lloriqueaba gritando “mamá, mamá” mientras que otra torturaba a Cindy diciendo “hay siete soldados muertos en la pared”. La familia también recuerda un apacible espíritu, que vagaba por la casa gritando y llamando a su madre. Pero la más abominable de la casa era, sin dudas, Batsheba.

¿Querés saber cómo continúa esta historia? Dale play y reviví el relato completo de la mano de Rodrigo García Ferreyra en Línea Paranormal.

 

Publicidad

LEETE TAMBIÉN...