Interés General

Gallo Bluguermann: “Nunca hay que subestimar el poder que tiene la radio”

En nuestro mes aniversario escuchamos a los protagonistas. Hablamos de la radio, los medios, la música y la vida con el conductor que hizo del boca en boca una ley. No te pierdas la entrevista.

Exclusivo web
Gallo Bluguermann: “Nunca hay que subestimar el poder que tiene la radio” - Radio Cantilo

martes 23 Jul, 2019

Hay que tener algo para decir. En mi programa trato de hacer eso, que haya historias que disparen ideas y hacerte viajar. Si escuchaste mil veces la historia de un disco, pero yo te puedo contar un detalle que no sabías sobre cómo se grabó una canción, suma. ¿Te cambia la vida? No. Pero te cambia el momento. Esas cosas me apasionan y la música para mí es un misterio. Un puñadito de notas y canciones infinitas. Es un milagro“.

 

El Gallo habla en oraciones cortas con ideas largas. Después de algunos años de producción y conducción, empezó allá por marzo de 2017 un programa que nadie, ni siquiera él, sabía por dónde iba a navegar. Hagan Correr La Voz transita su tercera temporada de rock e historias y con su creador viajamos hacia atrás, para recapitular el viaje.

No sabía con qué me iba a encontrar acá. No conocía. Sabía de la radio por Gustavo y después me enteré que Juan había arreglado también. Me había llamado la atención y después vi que a todo el mundo le pasaba eso. Estaban al tanto de su existencia, pero nadie sabía bien qué era. Eso me generó curiosidad. Justo coincidió que me habían echado y recibí el llamado de Vane. Yo estaba en medio de una prueba de sonido de La Vela Puerca y me sonaba el teléfono y me sonaba, y me sonaba, yo veía que era un número de La Plata y no tenía ningún vínculo con la ciudad. Imaginé que era un número de esos que te quieren vender algo. Atendí mal: ‘Hola’, dije, ya hinchado las bolas, y era Vanesa diciéndome que había visto en Twitter que ya no estaba allá y si me interesaba venir a Radio Cantilo, y le dije que sí, obvio. Esto fue un día después que anunciaron en la otra radio que la grilla no me incluía”.

Lo curioso, como mucho de lo que pasa entre el Gallo y sus oyentes, fue que esa llamada nació de un tuit: “Yo estaba re golpeado y cuando se anuncia esa programación que no me contaba, mucha gente empezó a tuitear que por qué no estaba y qué había pasado, y yo decido aclarar que me habían echado, que muchas gracias a los que corresponda y a los demás nada. Muchas veces me pregunto qué hubiese pasado si yo no hubiese puesto nada. Tenía el WhatsApp reventado de compañeros, ex compañeros, preguntándome si necesitaba una mano. Y me acuerdo como si fuese ayer, que estaba apoyado en el parabrisas del micro de La Vela, solo, sin ganas de hablar con nadie y tiré ese tuit”.

Con el despegue en City Bell llegó la cosecha: “Me sorprendí con un montón de gente que no esperaba diciéndome que me escuchaba y me decía que lo que hacía estaba bueno. Viniendo de un lugar en donde todo lo que hacía era una mierda, caés de que uno vale más de lo que los demás dicen que sos o valés. Lo primero que me dijeron acá fue ‘lo que hacés nos gusta, y desde ahí andá a donde quieras. Sos libre de hacer lo que quieras‘. Eso no te pasa nunca, no existe. No tenía nombre, ni gente, nada, y faltaban quince días. Ahí la llamé a Catalina que era mi novia, y le pedí que se sume en producción y haciéndome la segunda al aire, y así empezó todo”.

 

Hagan Correr La Voz lleva el nombre y apertura de “Reggae en el Universo”, canción de Nonpalidece que apareció así: “Me levanto una mañana y en la ducha se me ocurrió una idea. Siempre es en donde se me ocurren las cosas. Me acordé de ‘Reggae en el Universo’ de Nonpa, con el estribillo que dice ‘Hagan Correr La Voz’, y me pareció que era un poco eso. Tenía que hacer correr la voz, que me iba del ‘mainstream’ con la mirada boba del porteño que piensa que todo pasa ahí, y para hacer algo diferente. Si no soltaba aquello no iba a poder hacer otra cosa”.

 

Siempre tuve la idea, por ser oyente de radio, que una historia bien contada en radio, garpa. Esa sospecha se me confirmó al toque. Había que contar historias. Y que la apertura fuera de cosas transversales que nos pasan a todos. Salir de esa cosa del conductor que sabe todo y es un sabelotodo que le pasó todo mejor, primero y más rápido. No le importa a nadie eso. A mí me interesa el tipo que le pasan cosas y que nos podemos divertir. Es un poco la mirada Seinfield de la vida: de la nada hacemos algo. Y todo el mundo tiene anécdotas que puede contar y está en la habilidad del conductor ir mechando lo que viene del oyente, porque para mí no se trata del oyente haciendo el programa. Es una pata importante, pero cómo se mueven los contenidos depende de vos. A veces pasa, porque hay contenidos de más participación o de menos. Y está bien, hay que convivir con eso y tener esa destreza que te haga trabajar con la intuición. Cuando vas todo el tiempo al fleje la gente te obliga todo el tiempo a ir más al límite y termina no teniendo sentido. Una de las primeras cosas que le dije al Panza fue que no vayamos siempre al fleje, porque si jugás al medio cuando vas pegás mejor. La radio es como el tenis, vos no ves a Nadal jugando en la línea todo el partido. La radio tiene que ser igual. Y por eso no me gusta programar todo el programa y hay que dejarle un hueco al imprevisto. Con el Panza y Cuchi solo nos avisamos por dónde va y nada más. Si me hacés contarte veinte minutos antes me liquidás. Si te da vértigo jodete, a mí también, hagamosló y pasémosla bien. A veces pienso en la mañana antes de venir acá en el programa. Me parece que tiene que ser así”.

“Tengo una opinión de las cosas que pasan, pero la gente no espera eso de mí. Puedo tener una mirada irónica o cínica del asunto, y a veces me puede saltar la chaveta y hacer un comentario, o hablar en serio, un montón de veces lo hacemos, y me dicen ‘yo pensaba que esto era un programa de humor’, y tampoco. Pero no voy a estar en la coyuntura, porque para eso están los canales de noticias. Acá va a haber una ventana para que el tipo que está en la oficina hasta la manija respire y escuche otra música. La radio se ha convertido en un lugar donde ya no podés escuchar la música que te gusta. Poner cuatro canciones de una banda alemana de black metal en las radios de Buenos Aires no existe más”.

El oyente de Hagan Correr La Voz sabe bien que puede encontrarse con un rato hilarante o una charla profunda y eso depende mucho de la dinámica que surja cada día. Para el Gallo parecería casi natural llevar al aire alguna historia personal, reflexión o emoción interna y, al parecer, la radio tiene que ver con eso: “Siempre tuve planteos existenciales, pero no los exteriorizaba. La radio me llevó a eso. A mí me cuesta mucho menos hablar de mí en la radio que frente a otra persona, mano a mano.  Algo de mi existencialismo actual tiene que ver con la idea de manual. Todo viene en manual en esta época, lo instantáneo, rápido, no hay tiempo para nada, y dame todo ya. Dámelo masticado así lo como, lo vomito y paso a otra cosa. Porque los temas tienen que durar tres minutos, o al minuto y medio levantarlo. Eso está buenísimo de Radio Cantilo, nadie me viene a decir al minuto cuarenta que lo levante. La música no puede ser commodity, y no me da lo mismo. La música es lo que nos mueve. No me da lo mismo pasar Bad Bunny que Iron Maiden, a mí se me va la vida en un tema de Iron Maiden y para mí la música es fundamental. Eso lo hacés cuando la música te chupa un huevo y es el momento que aprovechás para ir a fumarte un pucho. He tenido la libertad de venir acá y pasar un disco entero de Divididos, ¿en qué radio del mundo podés hacer eso? Ni en un podcast”.

 

A la hora de pensar en el vínculo con los oyentes, aparece como norte para el conductor el arte del equilibrio y el buen uso de la intuición: “Me han dicho que en el peor año de sus vidas, con familiares enfermos o sin laburo, respiraban conmigo en la radio. Es un montón eso y lo súper agradezco, pero lo cargo hasta donde corresponde. Porque para hacer un programa tenés que tener ego, pero cuando se termina el programa hay que tener acomodado eso. Se termina el programa y mi ego vuelvo a ponerlo donde corresponde. Más creído, menos, más inseguro o menos, pero yo sigo siendo el mismo de siempre. Nunca me sentí una figura de medios y nunca voy a entender eso de salir del aire y ser el mismo que al aire. Van a comprar al almacén y parecen que conducen un programa. Pará boludo, ¿de dónde sacaste esoY con el oyene es eso, es estar atento a ver qué garpa y qué no, por dónde seguir y por dónde no. Tirar del ovillo y fíjarse a ver qué sale, que seguro garpa a morir. He tenido discusiones por eso, porque algunos se creen que lo más interesante que hay es lo que ellos tienen para decir nada más”. 

Una de las puntas de lanzas del Gallo fue y será las entrevistas y conversaciones con artistas o personajes: “Cuando hago una entrevista no la regalo. Si el tipo se molestó en venir para acá, y hasta trae una guitarra, vamos a charlar. El otro día la sacamos a Fabiana Cantilo por teléfono. Era la cuarta nota que daba y lo primero que le pregunté era a qué hora se levantaba y qué miraba en Netflix. La desarmé y después habló cuarenta minutos, ni un bocado metí, pero habló ella y la nota fue otra cosa. Hay que dejar hablar al otro. Para interrumpir y hacer que piense lo que vos querés tenes la columnas“.

Para el Gallo la radio tiene un poco que ver con cómo vivís la vida y viceversa: “A veces te pasa que estando en un lugar de mierda llega un punto donde no entendés para qué hacés lo que hacés, donde la vida parece nublada, y en realidad lo nublado era ese lugar. Cuando salís te das cuenta y eso me pasó acá. Llegué, nadie me rompió las bolas y las cosas son claras”. Como uno de los muchos aprendizajes, Bluguermann eligió uno que una vez le dijeron y eso sí le sirvió: “Nunca subestimes el poder de la radio ni de un programa de radio. Esa sí es una buena enseñanza“.

Publicidad

LEETE TAMBIÉN...