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Epitaph: el sello que unió a Bad Religion, The Offspring y el punk californiano

A comienzos de los 80's, el guitarrista Brett Gurewitz fundó la discográfica que devolvió al género al mainstream. Conocé su historia:

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Epitaph: el sello que unió a Bad Religion, The Offspring y el punk californiano - Radio Cantilo

jueves 24 Oct, 2019

En la antigüedad los pobres tenían que buscar sepultura en fosas comunes, mientras que los ricos descansaban en templos faraónicos. Algo tenían en común y se relaciona de manera directa con los epitafios: sus memorias quedarían grabadas para siempre. Quizás por eso Brett Gurewitz, guitarrista de Bad Religion, decidió llamar así a la discográfica independiente que marcaría para siempre la escena del punk rock californiano.

Epitaph nació en 1981 con el propósito de editar y distribuir los primeros discos de la banda del sur de Estados Unidos. Con 1000 dólares prestados de su padre, el músico montó un imperio que devolvería al género lo que nunca debería haber perdido: su posición en lo más alto del mainstream. Con respecto a su nombre, fue extraído de una canción de King Crimson que mediante el abuso del mellotron reflejó los temores de la época, temática que Bad Religion supo abordar a la perfección.

La letra dice “La confusión será mi epitafio, mientras me arrastro por un camino roto y roto.
Si lo hacemos, todos podemos sentarnos, y reír”. Gurewitz no sólo consiguió unas carcajadas mientras Estados Unidos se descomponía socialmente por el auge de las drogas. Salvó al punk rock de desaparecer de la industria.

 

La fórmula se puede descifrar en los álbumes que se editaron entre 1984 y 1994. El surgimiento del hardcore melódico traería aplausos y disidencias, como cada barco al que se subió la historia de los grupos de rock and roll. Las voces empezaron a sonar más limpias y rítmicas, con estructuras simples y la producción sonora, que se diferenció de la desprolijidad instalada por Sex Pistols o Ramones, con letras influenciadas por la protesta a favor de la separación de la iglesia y el estado y en contra de la guerra nuclear.

El primer álbum editado fue How Could Hell Be Any Worse? (1981) que abrió el camino y dejó doble impronta: el giro en el audio y la firma del “hazlo tu mismo”. Vendieron 10.000 copias, un logro determinante para una banda que recién comenzaba y que tenía pocos ensayos encima. Más adelante seguirían con el triplete anti-Reagan Suffer (1988), No Control (1989) y Against the Grain (1990).

El año de oro de Epitaph fue 1994. Antes de esta segunda etapa del sello, Gurewitz se peleó con sus compañeros de banda, se volvió a arreglar, dejó el sello, lo retomó y por último utilizó todo su arsenal. A lo largo de 12 meses se publicaron Punk in Drublic de NOFX, Unknown Road de Pennywise, Let’s Go de Rancid y la bomba que desencadenaría el éxito absoluto: Smash de The Offspring.

 

La diferencia más grande de The Offspring con otras bandas del género hasta el momento fue la inclusión de elementos del rock alternativo, heavy metal y ska en sus canciones. Se convirtió en el disco más vendido por una discográfica independiente con 13 millones de copias en todo el mundo y causó el resurgimiento del punk en las listas de éxitos. Fue el primer oro para Epitaph y la clave para la influencia del punk pop a escalas inimaginables.

La rentabilidad aplastante del trabajo permitió la posterior publicación de Ignition, la otra producción que la banda de Dexter Holland trabajó con el sello de Gurewitz. A partir de ahí, las calles hablaron por sí solas y el boca en boca reprodujo la frase que a lo largo de la escena musical significó “sonar a”. Sí, sonar a Epitaph. Ya nada fue igual.

Esta noche Bad Religion y The Offspring se presentarán en el Luna Park con localidades agotadas. 

 

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