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Elena Roger: “La mujer vuelve a nacer después de tantas muertes que ha tenido”

La virtuosa cantante y actriz se dio cita telefónicamente en Ciudad Despierta y hubo espacios para el repaso de su larga carrera, pero también para la reflexión sobre los derechos de la mujer y el lugar del hombre.

Elena Roger: “La mujer vuelve a nacer después de tantas muertes que ha tenido” - Radio Cantilo

miércoles 25 Mar, 2020

Elena Roger atiende el teléfono en el resguardo de la cuarentena, al cuidado de sus dos pequeños hijos, Bahía y Risco.

“Organización” es la palabra clave en este momento de su vida, en que la actriz y cantante concilia maternidad con proyectos, familia con trabajo.  Entre la demanda de los suyos, y la preocupación por su salud, hay espacios para la reflexión y la meditación. El tiempo debe distribuirse equilibradamente entre todo esto, y permitir la adaptación a lo nuevo.

Es que la vida de Roger sabe de desafíos. Los escenarios más emblemáticos del mundo están en su biografía: en Broadway, cuando encarnó a la “Evita” de Adrew Lloyd Weber; en Madrid, Londres y Buenos Aires con su interpretación de Edith Piaff; en Noruega, Francia, Canadá e Israel, con los tangos de Piazzolla, entre tantos otros espacios donde sonó su voz… y sonaron ovaciones.

La niña Elena ya se perfilaba de ese modo. Desde sus diez años su cuerpo estuvo en movimiento. A esa edad ya bailaba jazz, clásico, español y zap… y poco tiempo más tarde le sumaría danzas contemporáneas.

“A mi mamá le fascinaba el arte… a mi papá también pero era pésimo llevando el ritmo. Mis hermanos tocaban la guitarra, y yo los veía… y ellos me enseñaron a tocarla. Cuando fui más grande estudié piano, y tuve la posibilidad de empezar a bailar y ahí empieza mi conexión más fuerte con el baile. Es una de las disciplinas que puedo empezar a controlar, a tener conciencia de cómo hacerlo y practicar”, cuenta Elena, apuntando su camino previo a la actuación, que llegaría más tarde, cuando ya había hecho varios musicales. “Lo estudié más tarde, pero también lo aprendí en la marcha y en los escenarios”, resume.

En su familia, todos veían crecer a la artista, pero uno de ellos reparó puntualmente en la voz de Elena, cuando todavía era una niña, y no se equivocó.

La virtuosa voz de Roger hoy es reconocida en el mundo después de una extensa trayectoria en teatro musical, cine y televisión. Todos, proyectos que eligió de manera selectiva y nada azarosa.

Elena es una mujer que buscó por sí misma y con sus dotes ocupar el lugar que hoy ocupa, y, tal vez sin proponérselo se convirtió en una representante en su género, referente de mujeres artistas que allanaron el camino a las que vinieron más tarde. Ella misma, la que eligió a Mina Mazzini, a Edith Piaff y a Evita, para ponerles su cuerpo y su voz. Mujeres increíbles que dejaron su marca, y no casualmente se corporizaron en Elena.

“La profesión me enseñó que podía ponerme en un lugar de protagonista si quería, y que yo era la única que se iba a poner en ese lugar si los demás no lo hacían. Este descubrimiento significó mucho para el resto de mi vida y mi carrera”, afirma Roger.

Así, fue protagonista cuando junto a Valeria Ambrosio, Diego Reinhold y un equipo de músicos hicieron en teatro “Mina che cosa sei?”, un musical de su coautoría en el que homenajeó a la cantante italiana Mina Mazzini. Lo fue también con Piaff, la pieza teatral basada en la vida de la cantante francesa, de Pam Gems. Primero en Londres, donde fue un éxito rotundo cuando sólo llevaba tres funciones de la obra. Y luego en Buenos Aires, cuando trajo esa producción con Adrián Suar y Fernando Blanco. Y fue protagonista, también, más tarde, tras las reiteradas arengas de su amiga Ana Moll, cuando interpretó a Evita en Broadway.

“Vos tenés que hacer Evita en Londres, vas a ver que vas a hacer Evita”, le decía. Tiempo más tarde, después de varias audiciones, Lloyd Webber y Tim Rice confirmaban a Roger como la única capaz de interpretar a Eva Duarte de Perón, la mujer emblema argentina. Así fue como el musical “Evita” volvió a las tablas de Broadway después de 30 años con ella y con Ricky Martin en el papel del Che.

“Tres mujeres muy fuertes -resume Roger-. Mina tiene esa cosa tan admirable, tan maravillosa. Un día dijo ‘Basta, no quiero estar más en los medios, no quiero que me utilicen más, quiero cantar!‘. Y decidió abandonar la vida pública para grabar discos. Y ésta es la sexta década de discos, graba dos por año. Después, Piaff, una gran cantante que partió de cantar en la calle, con una condición de una gran pobreza, hasta ser una de las cantantes mejor pagas de su época. Y Evita, una vanguardista, allanado el camino para todas las mujeres”.

No es azaroso, entonces, que hoy la actriz y cantante se encuentre homenajeando a otra gran mujer, María Elena Walsh, cuando se cumplen 90 años de su natalicio. Lo hace junto a Escalandrum, el sexteto musical que tiene entre sus integrantes a Daniel “Pipi” Piazzolla, nieto de Astor, y que lleva a los escenarios fusiones de jazz, tango, folclore, entre otros ritmos.

“Maria Elena Walsh dice tanto…. Ha hecho un repertorio para niños desopilante. Pensamos que era muy rico para tocar y para cantar, y decidimos hacer un disco para niños y uno para adultos. Ya está en Spotify, así que lo pueden disfrutar ahora que estamos todos en casa”, sugiere. “El disco de adultos se llama Como la Cigarra, el de niños El Reino del Revés“.

 

Elena profundiza en el por qué de su elección: “Un documental sobre ella contaba que su papá le cantaba canciones en inglés desopilantes y el cancionero infantil argentino en ese momento no tenía eso, por eso ella se puso a escribirlo. Y es durísima cuando escribe canciones para adultos, es fuerte y crítica en su discurso, muy clara, y es también maravillosamente poética a la hora de hablar del amor. Como la cigarra es emblemático e increíble, está muy ligado a una historia de país, a los desaparecidos y a volver a renacer”.

“Fue también para mí muy significativo, por el rol de la mujer, porque la mujer está volviendo a nacer después de tantas muertes que ha tenido -expresa también Roger-. Algunos hombres dicen ‘Pero no sabés cuántos hombres se mueren en el día!’. Sí, pero no por su situación de hombres, respondo yo. La realidad es que nadie quiere que nadie muera… pero nosotras tenemos que luchar por nuestros derechos. Y cada vez está más al frente este lugar que la mujer perdió y está reganando otra vez. Se ve que no vamos a bajar los brazos, en la lucha se ven grupos poderosísimos de mujeres que se fijan bien en todo lo que hay que hacer para la que mujer tenga todos su derechos”.

En su reflexión, Elena reconoce de todas formas el peso del mandato social, que hace que hoy se siga encontrando también con el discurso machista en sus propias congéneres.

No las juzgo -dice sin embargo-. Pesan los mandatos familiares, el cómo nos han educado, el tener vergüenza de determinadas cosas, el usar pollera corta, el ‘qué habrá hecho’, ‘seguro se lo buscó’… Siempre la pobre mujer era la que tenía la culpa. Todo eso fue enseñado y ahora hay que desandar un camino y antes de juzgar hay que ponerse del otro lado. Creo que todo va hacia que la mujer pueda tener los derechos que tanto necesitamos”, resuelve, y recuerda un viejo cuento que su madre siempre le contaba, para graficar el peso del mandato social también en los hombres, innegables segundas víctimas del Patriarcado.

 

“Era la historia de un leñador que salía a trabajar durante todo el día, y dejaba a su mujer, y sabía que lo engañaba con alguien del pueblo. Pero se hacían los tontos. Hasta que un día alguien del pueblo habló de eso, y ahí es cuando el leñador la buscó y la mató. Porque ya lo sabía todo el mundo. Por su orgullo, no podía permitirlo. Pero ¿cómo antes lo había permitido? Bueno, la sociedad hizo que él cometiera ese femicidio, ahí está el mandato”, cuenta, para reconocer finalmente que, afortunadamente, hoy hay muchos hombres “que está con las mujeres porque entienden que hay que vivir en un mundo más igual”.

En el propio seno de su casa, la organización de la que no puede prescindir la actriz, ni su familia, precisamente tienen que ver con la posibilidad de “estar en equipo con mi pareja”, según sus propias palabras. “Los chicos necesitan mucho, y a la vez nosotros queremos seguir cumpliendo nuestros sueños profesionales. Tenemos que estar sintonizados, para que los dos podamos hacer nuestras tareas, nuestros trabajos y deseos”, concede.

Una tesis que, por caso, se puso en práctica durante todo el mes de febrero, mientras duró el rodaje de 1986 la película de género del platense Mauro López, que se filmó enteramente en la ciudad de La Plata, y que tiene a Roger, a Virginia Innocenti y a Luis Ziembrowski como protagonistas principales.

“Fueron cuatro intensas semanas -admite-, y yo digo que los directores son héroes… filmando en tan poco tiempo y con la producción y recursos que tuvieron. Pero lo logramos, logramos hacer una hermosa película”, agrega con orgullo la actriz, quien no sólo se sintió atraída por la historia, sino también por su papel en el personaje de Romilda. La película actualmente se encuentra en su fase de edición, por lo que habrá novedades en poco tiempo más.

Será una nueva oportunidad -de tantas!- de poder encontrarnos con otra interpretación de Elena, una de las pocas actrices que tiene la misma profundidad para hacer comedia y drama en una misma obra, una observación atinada de Jamie Lloyd, director de Piaff.

A todas luces, eso resume una mirada entrenada en el talento. Fuera de Argentina.

Pero dentro, algo más: una mujer que asombra y deja su impronta. Y un orgullo argentino.

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