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El dueño de la guitarra se apoderó de Buenos Aires

GEBA vibró por más de dos horas en una noche de Rock and Roll incuestionable de la mano de Slash con Myles Kennedy and the Conspirators.

El dueño de la guitarra se apoderó de Buenos Aires - Radio Cantilo

domingo 19 May, 2019

Desde el otro extremo del predio podían verse tres puntos brillantes titilando como luces de navidad: los tres anillos de Slash se movían a la velocidad de la luz mientras sonaban las primeras canciones de un concierto que se vivió bajo una escenográfica llovizna y fue esperado por miles durante varios meses. La última visita de Slash a la Argentina fue con Guns N’ Roses  en 2017. La presentación de su último trabajo discográfico, Living the Dream, trajo al guitarrista consagrado con la banda que vocaliza Myles Kennedy y tiene a Todd Kerns en el bajo, para darle al público lo que fue a buscar: rock californiano, estrofas fuertes y esos solos de guitarra que hacen de teletransportador musical.

De existir el premio Gibson de Oro, la noche en Geba le hubiese asegurado un galardón al señor de la galera, que promediando el concierto ejecutó un solo de guitarra durante más de diez minutos y ocasionó una ovación cerrada. Como si estuviese negando con la cabeza, Slash perseguía con la mirada sus propias manos y daba la sensación que (al igual que nosotros) no las podía alcanzar.

El hecho de no contar con hits históricos como sucede cada vez que Slash toca con Axl Rose, no opacó en nada la noche. Los fanáticos del guitarrista no fueron desprevenidos ni mal informados, y acompañaron con cantos y aplausos canciones como Back To Cali, On My Antidote y las ovacionadas World On Fire o Anastasia. La única entrega del mundo Guns fue Night Train, canción que avivó la energía que genera la nostalgia.

Algunos problemas con el sonido llevó a Kennedy a pedir disculpas reiteradas veces a lo largo del concierto, y a explicar también que “les pidieron” no subir más el volumen. Además, el cantante invitó al escenario a su esposa Celine y pidió un aplauso para ella en el marco de un nuevo aniversario de casados. Más allá del momento cursi y las disculpas, amerita una nota aparte la calma y perfección vocal del cantante hasta la última canción, que con un registro amplio y controlado, marcó su punto alto en la inescrutable Driving Rain.

“Olé, olé, olé, olé, Slash, Slash” fue el cántico que afirmó la cálida relación que mantiene el músico con el público argentino, que data de muchos años y aplastantes conciertos. Su voz al micrófono solo fue escuchada para presentar a su cantante en pocas palabras y con muchos “motherfucker”.

Con un intenso y respetuoso repaso por su repertorio, Myles Kennedy and the Conspirators nos dejó en claro que, si el rock está muerto, anoche en Buenos Aires tocó una banda de entidades paranormales.

 

Te dejamos la galería de fotos del Gallo Bluguermann 

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