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El día que The Beatles (falsos) tocaron en la Argentina

El corto documental de Fernando Pérez y Tomás Epstein revive una anécdota que para muchos quedó en el olvido: el día que el zar de la TV, Alejandro Romay, trae a Los Beetles con E a tocar a su canal. Un fraude que con el paso del tiempo pasó a ser un relato muy divertido.

El día que The Beatles (falsos) tocaron en la Argentina - Radio Cantilo

viernes 17 Jul, 2020

Corría el mes de marzo de 1964, y Los Beatles -y el mundo- llegaban en blanco y negro. Una de las bandas de rock internacional más importantes del siglo ya brillaba sin pausa, en todos los rincones del planeta.

¿En qué contexto lo hacía? Para entender un poco dónde estamos situados, recordemos esa década, sin dudas la de más peso en la época moderna.  Y un sistema que empieza a ser cuestionado, al tiempo que se le da la bienvenida al consumismo.

Paradójicamente, es momento de nuevas energías y sabidurías, como los ecologistas y su aviso -ya entonces!- sobre el peligro de los agrotóxicos en el medioambiente.

Años de cambios culturales, con las feministas y sus polleras cortas, y voces que reclaman se acepte la diversidad sexual, racial y cultural. Todo sucedía mientras las oleadas de inmigrantes llegaban a las grandes urbes en busca de poder vivir mejor. Todo sucedía mientras un iluminado inventaba el rayo láser, y otro proyectaba el primer holograma en el mundo. La ciencia avanzaba a pasos agigantados.

El mismo sistema al que se le ofrecía resistencia inventa el control demográfico. Época de poetas y de hippies. El ingreso en Occidente de Buda, las medicinas integradoras de cuerpo y mente. La resistencia se expresa en marchas, huelgas, protestas y desorden social; la gente se levanta contra las guerras, contra el capital, contra todo. La Revolución cubana que finaliza en 1959. La llegada del hombre “americano” a la Luna en 1969.

Es la década en donde irrumpe el nuevo rock, y lo hace con cuatro jovencísimos músicos con influencias de la “música negra”, el blues de la comunidad negra que mostraba sus primeras reacciones a tantos años de sometimiento. Se lo podía ver a James Brown cantando  Say it loud: I’m black and I’m proud (“Soy negro y estoy orgulloso de serlo”), y a Martin Luther King bailando con negros en las calles.

La ola de cambios arrasa con la mitad del mundo y llega hasta Sudamérica, donde también llega ese rock, cuando en el resto de los países el fenómeno de la beatlemanía ya era conocido, y termina de explotar con toda su fuerza tras la visita a Norteamérica de los cuatro de Liverpool.

Ahí entra en acción un señor, dueño de un bar en Florida -un pillo en realidad- con ojo entrenado para el negocio. A su bar iban regularmente a tocar un grupo de chicos de 17 y 18 años que hacían covers, unos pocos de Los Beatles. “A partir de hoy ustedes se dejan crecer el pelo”, les dice. “Van a ser los American Beetles”.

El diálogo no es una recreación. Es textual de lo que cuenta 50 años después Bob Yorey, el entonces manager de los nuevos Beatles, en el documental El día que los Beatles vinieron a la Argentina, el cortometraje dirigido por Fernando Pérez, con guión de Tomás Epstein.

“Se cortaron el pelo como los Beatles, que era su sello distintivo. Y llevados por este señor, empiezan a tocar en varios lugares. Ahí es donde los ve en Miami un tipo ligado a canal 13 y se contacta con el dueño del bar”, cuenta Epstein a Ciudad Despierta. Es el momento en que, ante la mirada azorada de los flamantes Beetles con E, empiezan a cranear una gira por Sudamérica. Era 1964.

Con escasos días de diferencia, un empresario argentino llamado Alejandro Romay -ícono de los medios, a estas alturas- comienza a anunciar hacia marzo o abril de ese año anuncia que vendrán “Los Beatles” a Argentina y a canal 9. “Aparecía en el medio de un programa un comercial chiquito, o la voz de Romay anunciando que iban a estar Los Beatles en el canal. Pero cerca de la fecha se empieza a dudar si eran Los Beatles o era unos beetles con E”, grafica el realizador y director del corto.

Todo hacía presumir que el fraude también había sido para Romay. Pero ¿qué le impedía concretar su negocio?

“Romay sigue adelante -cuenta Epstein- pero se genera una disputa entre el canal 9 y canal 13. Canal 13 era el original contratante un tipo que a la sazón parece que era el socio de mi abuelo, Duclós. Cuando estaba investigando y se lo comenté a mi vieja, me agregó ese dato”, dice entre risas el guionista. “Ese personaje es el que los vio en EE.UU. y dijo ‘Tienen que venir a la Argentina’. Pero claro, cuando estaban en viaje, seguía la disputa entre los canales, y como venía avanzando Canal 9, Canal 13 los hace detener en Montevideo a través de una gestión de la Embajada”.

Sin embargo, los Beetles tocan suelo argentino. Años más tarde, el relato de Romay en Zoo TV, el programa conducido por Juan Castro, será el mejor guión jamás pensado. 

“Romay cuenta que los de canal 13 ‘arbitraron medidas legales’, pero que él eligió ‘medidas extraordinarias’. Lo llamó a Martín Karadagián, principal figura de Titanes en el Ring, y le pidió que viniera ‘con un par de roperos’. Y eso hace: acompañado de sus muchachos fornidos, caen al aeropuerto y apenas se bajan los Beetles, se los llevan en un avión”, relata Tomás la bizarra situación que años más tarde podrían corroborar de palabra de los propios protagonistas, quienes recordaban bien ese momento.

En Zoo, Romay admite con toda naturalidad que gracias a los roperos de Karadagián, secuestró a los falsos Beatles en Ezeiza: “Alquilamos un avión particular y los luchadores se lanzaron sobre esos muchachos. Yo estaba en el avión esperándolos. Todos los perseguían: la policía, la gente del Canal 13, un juez…”, cuenta, para terminar de confesar que los terminó encerrando en un hotel del barrio de San Telmo.

Así, Romay se los apropió. “Yo los quería matar. Eran unos atorrantes sucios. El acabose fue cuando en pleno ensayo pidieron que se pusiera el disco porque admitieron que no sabían cantar”, le cuenta también a Castro.

“Hubo mucha gente que no sabía cuáles iban a venir, hasta que llega el día, se presentan y salen detrás de un cartel, y ahí se ve claramente que no eran los Beatles, no eran Paul, John, George y Ringo, sino unos equis que se les parecían bastante…”, comenta risueño Fernando Pérez. “Estuvieron dos o tres semanas de gira por Buenos Aires, siempre como Los Beetles y era como una cosa dudosa…”

“La presentación tuvo sus bemoles. Mucha gente se sintió decepcionada y otra gente estaba entusiasmada, a algunos les causaba gracia”, agrega Epstein.

 

 

Década del ’60. Casi es innecesario aclarar que se vivía en un mundo nada global, por lo que era obvio que la mayoría de la gente no hubiese visto una sola vez una imagen de Los Beatles. Eso ayudó al fraude: Norteamérica nos mandó a varios países latinos una mala parodia, a quienes sin embargo no les fue nada mal: “Eran 5 atorrantes y nos sacaron 500 mil dólares“, diría el Zar de la TV años más tarde.

“Hay que entender que en esa época el alcance de las imágenes era poco, si te gustaban verdaderamente podías llegar a conseguir un disco de los Beatles, que también era difícil, pero no los tenías del todo. Además ellos tocaban temas parecidos, no eran malos tocando. De hecho… ¡el fundador del rock nacional dice que tocaban bien!”, apunta Fernando, con referencia a Lito Nebbia, que aparece en el documental y rescata una intro de bajo de los Beetles.

Pérez cuenta que el propio Nebbia les consiguió el disco que sacaron “los 4 de Florida”, pero que ellos no tenían disco al venir a la Argentina. Dato que desmiente la afirmación de Romay de que todo el tiempo hicieron playback.

“Ellos graban un disco cuando vienen a la Argentina. Incluso nos enteramos que el disco es un EP y tiene 4 o 5 canciones, y que hay dos que no son de ellos. En esa época había bandas que sonaban parecido. Es decir que hubo alguien que sacó el disco, agarró dos temas de una banda equis y las metió como si fueran de ellos“, agrega Pérez, para sumar otro dato bizarro a la cuestión.

 

El corto-documental

Los realizadores se encontraron con la anécdota mientras buscaban “algo que no se hubiera contado de Los Beatles”. Encontraron uno o dos posteos muy breves y un video en youtube de uno de los temas que tocaban los falsos Beatles. Empezaron a leer los comentarios de la gente, y el rompecabezas empezaba a armarse.

“Acá hay algo”, se dijeron. Comenzaron a rastrear a la gente que dejaba sus comentarios, y a intentar averiguar cómo se llamaban Los American Beetles. “No había registro de ellos, no existían, no estaban sus nombres en ningún lado. Los buscamos por facebook tratando de entender qué edad podían tener, para contrastarlos con alguna foto, y empezamos también a ver gente conocida”, detalla Pérez.

“A medida que empezamos a investigar no lo podíamos creer. Que no haya habido registro, que eso no hubiera quedado en la memoria para recordarlo, no nos cerraba. Es la banda más importante de la historia y que este hecho no estuviera documentado no podía ser. La realidad es que no había pasado tanto tiempo, fue la década del 60. No sabíamos si podía deberse a que la sociedad lo metió en el olvido… porque le daba vergüenza contarlo”, especula además entre risas.

Tres meses les llevó revisar los diarios de entonces, en el archivo de la hemeroteca de la Biblioteca Nacional. Crónica, Clarín, La Nación, revistas de la época. Ahí había de todo: el anuncio de la llegada de Los Beatles, el descreimiento posterior, versiones cruzadas acerca del episodio en la Embajada y la disputa entre canales.

“Los diarios sí hablaban de que la cosa era dudosa y que los que venían eran los Beetles americanos, pero la realidad es que no todo el mundo leía el diario. Además la prensa conservadora era hasta muy crítica de los Beatles verdaderos, porque decía que representaban una cuestión de juventud, de música disparatada, ‘estos que viene con pelo largo y se visten como mujeres'”, recuerda el director.

La historia podía reconstruirse a partir de las noticias, pero faltaba la frutilla del postre: la presentación de la “banda” en canal 9. Había que llegar a ella, y no era fácil: “Fuimos a todos los canales, no tenían nada. Todo lo que hizo en la televisión en la década del 60 se descartó, porque era un material que era muy difícil de conservar. Camiones tiraron archivos completos a la calle, y hubo gente que levantó esas cosas de la calle”, cuentan.

Ahí es cuando dan con Christian Aguirre, un aficionado que tenía un ciclo de películas de terror en el MALBA y autor de (Trash)noches, variedades del más allá, otro ciclo de material trash que había visto la luz años atrás.

“Cuando llegamos a la presentación fue el éxtasis del guionista”, relata Epstein. “Me di cuenta de que eso yo no lo podría haber escrito. Me hubiesen dicho que eso no era verosímil, de ninguna manera”.

“Fue increíble. La presentación de Los Beetles no fue en un programa conocido del momento, fue en un programa creado especialmente para la visita. Y el tipo que los presenta es un actor que se llama Alberto Derpo. Y la rompe… es impresionante”, agrega atinadamente Pérez. Basta ver el documental para corroborar que su director no exagera.

Es entonces cuando los presuntos músicos salen a tocar, con sus trajes y flequillos, en el estudio de Canal 9. En la batería del falso Ringo podía leerse claramente “BEETLES”. Las chicas de la tribuna gritaban y no parecía importarles mucho que no fueran los fidedignos. Los alaridos al únisono de “¡Biiiitles!!!, “¡Biiitles!!” resistieron también el paso del tiempo y se escuchan con claridad en el archivo atesorado por Aguirre.

El documental tiene otras perlas: la propia voz de Bob Yorey (el manager), del representante de la agencia Universal Atractions, Jack Bart, y hasta de uno de los beetles, Bill Ande, hoy un señor de unos 70 años que sigue tocando en Chicago.

“Los empezamos a rastrear por Linkedin”, revela Pérez la travesía del investigador, “y una vez que dimos con el manager, nos contactó con el guitarrista y los entrevistamos por skype. Ese Bob Yorey era un personaje increíble. Mientras duró la charla, todo el tiempo nos quería vender cosas… nos decía “Si conocen empresarios de Argentina que quieran llevar algo avíseme que tengo un par de cosas para venderles”, cuenta divertido. Claramente, como dice el viejo refrán, el zorro no pierde las mañas…

Otra perla sin dudas fue el extracto de Romay en 1998 en el programa Zoo TV, y su relajado relato de cómo secuestró a cinco norteamericanos con ayuda de los Titanes. Epstein también lo incluye entre las joyas que hubiese sido imposible guionar. “Romay era una de las figuras del capital industrial del país, no por nada le decían el zar de la televisión. Te puedo asegurar que no tuvo consecuencias legales por ese hecho”, apunta Tomás. “Pero investigando este tema y otros relativos a visitas de músicos a la Argentina me encontré con que siempre fue un negocio medio… gris. Nunca estaba todo firmado, en papeles. Lo de los Beetles ya es el colmo pero hay una anécdota muy famosa con Frank Sinatra cuando viene al Luna Park. Cantaba al día siguiente, y en el Luna había estado el Circo de Moscú, había olor a caca de elefante. Y el representante de Sinatra, un tipo menudo y de voz finita parecido a Joe Pesci se acerca al empresario del Luna, saca un arma y le dice ‘Me lo resolvés en un minuto’. Y claro que se lo resolvió en un minuto“, cuenta riéndose y concluye: “Si se manejaban con Sinatra así, te imaginás con los American Beetles…”

El documental El día que los Beatles llegaron a la Argentina fue realizado y presentado en 2015, y volvió a tener gran repercusión este año, cuando llega a manos de la BBC y un periodista se contacta con los realizadores argentinos para pedirles información. La nota que se publica para la BBC digital reaviva la anécdota y vuelve a salir en los medios locales, en especial en la víspera del 8 de julio pasado, cuando se cumplieron 56 años del mayor fraude -acaso- en la historia del negocio del rock en el país.

“La verdad fue genial que el documental sirviese para que la historia salga de nuevo y más gente pueda conocerla o revivirla”, opina Pérez. “Un poco el corto habla de eso, de un contexto histórico. Era algo que recién estaba empezando. Los Beatles empiezan a hacer que la música se convierta en un producto de venta, es la primera vez que los jóvenes se convierten en consumidores. Surge un marketing alrededor de la música que hasta ese momento no había… porque la realidad es que acá no llegaba ninguna banda de afuera. Y tiene una cosa muy argenta eso de Romay y el robarse a los beetles para ganarle al 13“, agrega también.

A Los American Beetles, y su manager, hay que reconocerles que tuvieron una gira corta pero exitosa, y en palabras de Epstein, su paso por otros países de Latinoamérica fue muy similar a la visita a la Argentina y brindó material para “varios documentales más”.

Pero eso quedará para un futuro. Por el momento, ya hay suficiente con la anécdota local y cómo la cuentan Pérez y Epstein en El día que los Beatles vinieron a la Argentina. Material imperdible que se encuentra rápidamente en la plataforma Cine.ar y también en youtube, para darle play y recuperar este divertido trazo de la historia.

 

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