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Consejos de LudovicaSquirru para recibir el Año de la Rata de Metal

La experta en filosofía y astrología oriental anticipó en Ciudad Despierta mucho de lo que se viene para 2020 según el horóscopo chino. También reflexionó sobre la necesidad de ser más espirituales, la humanidad y su paso por el planeta.

Consejos de LudovicaSquirru para recibir el Año de la Rata de Metal - Radio Cantilo

jueves 02 Ene, 2020

LudovicaSquirru regresa de Córdoba y atiende el teléfono con un Nǐhǎo (“Hola” en chino). Agradece el cariño de la búsqueda (“Soy una mujer que hay que buscarla con telepatía, más que con aparatos y redes”) y nos invita a tener una charla profunda y casi filosófica sobre la raza humana y su estancia en un planeta que tendrá su final.

La raíz de todo es el 2020, el Año de la Rata de Metal, que es el que da comienzo a una nueva rueda del Horóscopo Chino que recorrerá cada uno de los doce animales que integran el zodiaco oriental. En otras palabras, el ciclo del zodíaco para los chinos comienza en los años rata, y es cada doce años. “Ahora estamos terminando el año del chancho de tierra, aunqueya más se ha convertido en un jabalí salvaje”, lanza.

El estilo de la astróloga es ése: llanura al hablar y ningún reparo en ir al hueso. Elige hacerlo con una ironía o con la reflexión profunda de una mujer pensante y sin vueltas. Y, como se sabe, es una experta en filosofía y astrología oriental, por lo tanto gran conocedora de este texto oracular predictivo que es el horóscopo chino, que proviene de varias disciplinas taoístas como la numerología, la astrología o el I Ching.

Pero, ¿por qué el año de la Rata de Metal? ¿Cuándo comienza? Ludovica detalla que el calendario chino es agricola-lunar, por tal motivo comienza días después que el nuestro: el 25 de enero de 2020. De algún modo, ofrece a los más desprevenidos la posibilidad “mental” de unos 25 días más para cerrar todo lo pendiente. “Un buen momento para hacer una reformulación de cómo te sentís en lo personal, en lo familiar, en lo social, para poder iniciar un nuevo ciclo de manera consciente. Porque la gente piensa que con el sólo hecho de cambiar un ciclo ya hay un cambio, y no es así. De nada sirve si no te enfocás en lo que querés cambiar”, opina la escritora.

El 2020 es el año de la rata, un animal rápido y astuto. Cuando la rata está en los graneros, cuenta Ludovica, es signo de que hay abundancia y comida, pero al mismo tiempo la rata es un ser traicionero, que procura acortar caminos o aprovecharse en situaciones en las que hay debilidad. “Entonces por supuesto hay que cuidarse también”, recomienda.

“A nivel planetario estamos pasando una crisis inmensa que nos abarca a todos. Una crisis sociopolítica que se desató no sólo en América Latina, sino también en Hong Kong, en Medio Oriente… Esto va a conformar el nuevo mapa geopolítico. Lo que empiece en el año de la rata va a transformar nuestras vidas, nuestras ideas”, anticipa.

La buena noticia es que los seres humanos sí tienen otra alternativa distinta a sentarse a esperar el cambio, y es la de ser activos en ese proceso. “Ya hoy vemos actividad, que no es sólo manifestarse en las calles con pancartas. El ser humano está movilizado porque todo le afecta de una manera impresionante, por ejemplo, el movimiento de las mujeres y diversidades que de verdad estamos saliendo con una participación muy grande en los últimos tiempos, y esto se va a acrecentar. Va a haber mucha gente en las calles en el año de la rata, en el mundo”.

“Los países en lugar de unirse se separan -agrega la astróloga- Ahí vemos que la humanidad está asqueada de esta vida y esta incertidumbre de pasar por situaciones límites, o el cambio climático que nos afecta a todos. Esto también va a ser muy fuerte en estos 12 años. Es una manera de reciclarnos para un planeta en extinción”.

 

La clave para combatir a la rata

Otras características de la rata que apunta es que se trata de un animal que siempre anda escondido y debajo de los cimientos, y que sería capaz de sobrevivir a la especie humana en medio de una guerra mundial. Pero también por esta razón, el animal, que no se quedará quieto, será perseguido.

Lamentablemente, aclara Squirru, nada de esto será gratis ni pacífico. Los tiempos que vienen serán turbulentos. Un anticipo de ello lo tuvimos en América Latina y el mundo durante este último año. La clave es, para la astróloga, recibir la marea con una armadura: la fortaleza espiritual.

“La gente a veces habla sólo de plata y de crisis en este sentido, pero hay una crisis peor. Si se fortalecieran interiormente les va a ir mucho mejor. Y pasa por practicar la meditación o hacer obras solidarias, estar en contacto con gente que lo necesita. Cualquier persona necesita algo, aunque sólo sea que le pongas el oído. Si te compenetrás con eso que está pasando, seguramente te va a ir mejor que si te aislás”, aconseja.

Como se sabe, la civilización china se destaca por la sabiduría de sus filósofos. De su pensamiento hay un legado interesante y mucho sobre lo que los occidentales deberíamos tomar nota. Para los chinos, destaca Squirru, lo único importante es el cambio: “Todo cambia día a día, las horas, la luz, el clima. Pero al ser humano le cuesta cambiar. Hay mucha gente que está con mucha paranoia, miedo y resistencia al cambio. Cuando viajamos por otros lugares del mundo, tenemos una sensación fantástica, el alma cambia, la psiquis cambia, pero nos resistimos porque tememos al cambio”, explica.

De allí la importancia de poder adquirir fortaleza espiritual, que es la que va a permitir derribar esos miedos, porque, para Ludovica, tendremos más recursos para aceptar esta época de crisis.

“Crisis es justamente eso: oportunidad para el cambio. Como cuando cayó la civilización de Babilonia. Acá hay algo que no está bien en la humanidad, estamos sobrepasados de muchas cosas, y tenemos que soltar para ver qué queda“, recomienda.

También destaca como un privilegio haber nacido en Argentina, en una rápida mirada comparativa hacia otros países del mundo, y que esto debemos apreciarlo. Acepta sin embargo que “no está muy linda la Argentina“, porque nota una “gran furia contenida”.

“Son placas tectónicas superpuestas que empiezan a moverse. Pero hay que tratar de ser conscientes de qué es lo que se está diciendo y reclamando, porque lo que se ve es la mezcla de cualquier cosa en cualquier situación, y ahí si se llega a algo dark. Yo veo mucha prédica de la solidaridad, pero hay que saber que ayudar al otro es ayudarte a vos mismo. No hay que pretender ser la Madre Teresa de Calcuta. Si estás en alineación cósmica telúrica vas a estar bien con tu pareja, con tus amigos, con tu mamá”, dispara sin interrupciones.

El consejo es más simple de lo que creeríamos: pilotear el día a día y tomarse pausas necesarias, diez minutos al comenzar el día, diez minutos al finalizarlo.

“Respirar, inhalar seis veces. No usar el celular. Esos diez minutos de no celular, la cabeza se vacía y entran otros pensamientos, sentimientos… Si se vivieron miles de años sin todo esto, y la comunicación llegaba igual, es posible. Este ejercicio nos va a cambiar bastante la percepción de lo que pasa. Porque vivimos una época en la que no se sabe la verdad absoluta. Más quienes no han tenido la suerte de tener una educación y cultivarse. Tenemos que tratar de elevar los bajos astrales, entender que estamos de paso, tarde o temprano todos vamos a morir, pero que este paso sea con la sensación de decir “¡Qué suerte el polvo que se tiraron nuestros padres para que hoy yo esté acá!’“, dice entre risas.

El no uso de celular en pausas de diez minutos, además, dice Squirru, puede ayudar a tener menos impaciencia, que es la madre de muchos problemas existentes en el presente.

“La impaciencia no ayuda a tomarse el tiempo cuando alguien te agrede. Cuando eso pasa, no debería ocurrir el efecto boomerang de causa y efecto, sino metabolizar eso para ver desde qué lugar contestar. Pero necesitamos bidones de flores de Bach que caigan desde el cielo. ¡Serenémonos un poco!”, reclama.

La astróloga percibe que hay una falta de conexión y un enojo y cansancio generalizados. Pero que es momento de empezar a “recuperar”.

“Los chinos dicen que para empezar un año hay que saldar las cuentas que te quedaron del año anterior; si tenés deudas, pagarlas, si te peleaste con alguien, arreglarlo. Este trabajo de limpieza kármica hay que hacerlo desde hoy y hasta el 24 de enero. Así tal vez comencemos el año muchomás livianos”, aconseja.

Somos cocreadores, tenemos que mejorar esto de nacer con el libre albedrío“.

 

La rata de metal y el Planeta

Otra característica de la rata es el egoísmo, aunque por el contrario de lo que esto pueda sugerirnos, estar atentos a este defecto es importante. “Nos puede hacer pensar que esto hay que pararlo a tiempo porque puede llevar mucha sangre al río. Tenemos que aprender a apreciar. Es muy poca la gente que aprecia y valora lo que hay, siempre ven el vaso medio vacio. Además la rata es de metal y el metal trae situaciones bélicas.En ese sentido estamos jugados, se están cocinando los recursos naturales en el planeta, y en Argentina tenemos lo que todos quieren: el agua dulce, la tierra, la minería”. Párrafo aparte merece la depredación que sufren distintos rincones del planeta, por acción u omisión humana, algo que a Squirru llegó a tocarla de manera directa.

 

El prólogo del Horóscopo chino 2020 dice que el fuego es el elegido por los dioses para enseñarnos el desapego y la purificación en esta reencarnación. También es un elemento muy presente por estos días, desde el incendio que arrasó con gran parte de la Amazonia, hasta las propias sierras argentinas completamente quemadas.

“Este año se quemó nuevamente mi campo integro de Nono, voy por el cuarto incendio en mi vida. Soy mono de fuego, o sea que vengo a purificar karma con el fuego sin duda”, reflexiona Ludovica, que no duda al develar como “intencional” el incendio ocurrido en el mes de octubre en la zona de Traslasierra (Córdoba).

“Se están creando altos intereses en la zona por sus recursos, y porque van a hacer una doble autovía vía oceánica tremenda que pasará por allí y ya está designada por decreto. Pasa a medio kilómetro de mi campo. Bueno, lo quemaron para desvalorizar y expropiar. ¡Es el farwest! Por eso, entendamos que de todas estas cosas que van pasando muy pocas son por negligencia, ya no sabés las cosas que tenés que hacer para defenderte de lo inesperado. En un instante un fósforo termina con tus cosas o con tu vida”, expresa con desánimo.

No obstante cuenta también la astróloga que en esa pequeña localidad cercana a la turística Mina Clavero se generó una acción solidaria conmovedora a partir del primer incendio, gente organizada para extinguir con sus pocas herramientas el fuego, y que esas son las cosas a rescatar dentro de la desgracia. “Nos gusta idealizar, decir ‘Qué linda es la sierra’, pero también sepamos que es la versión paradisíaca del infierno. De pronto tenés que ver y aceptar que se quema tu campo, los árboles y animales, es muy triste y duro”, admite.

Para Squirru, “hay un mundo que está destinado a desaparecer por el fuego o por el agua”, y cita como otro ejemplo los incendios forestales en Australia. “El calentamiento de los polos está destinado a hacer inundar todo, se están muriendo todas las especies. Y nosotros somos los culpables, por eso estamos destinados a desaparecer también del planeta”.

El presagio no es nuevo para Ludovica, que asegura estar viendo este final desde hace 30 años, cuando aún estos vaticinios eran tomados como algo new age. “Pero esto está escrito, yo soy simplemente una mensajera del tiempo. Lo dijeron los científicos, lo dijo José Argüelles, el profeta maya, lo dijo Osho, Krishnamurti, o lo dice la gente que sabe cómo tratar al planeta y ve cómo lo están depredando, como esta chiquita Greta Thunberg…”, recuerda, y también cita al físico cuántico FritjofCapra, que arrojo una ecuación asombrosa: “Si los seres humanos desapareciéramos del planeta, éste se regeneraría en tres días”.

“Quiere decir -continúa Squirru- que somos el cáncer del planeta. Hay algo que está en nuestro ADN. Los nórdicos tienen más consciencia, pero hay otros que son los que más contaminan el planeta y nos tienen a nosotros de basurero del mundo. Otro ejemplo es Trump, que se retiró del cambio climático. Entonces no dudemos que el boomerang va para Estados Unidos”.

“Me hubiera encantado que esto se hablara en las escuelas hace 50 años. Que se hablara de ecología, concientizar a las familias. Ahora es imperioso alertar. Las políticas de los gobiernos no ayudaron tampoco. Deberían invertir en gente que sepa, no poner gente por amiguismo. Esto es una cuestión muy seria y abarca toda la humanidad”, dice.

Para finalizar, y en medio de una reflexión cruda, pero necesaria de hacer, Ludovica se reconoce como una persona muy agradecida de “poder levantarme todos los días sana en un mundo holísticamente enfermo”, y que con esa raíz lo que intenta hacer es crear consciencia.

“Trato de concientizar, y si concientizar es hacer ver a la gente lo que pasa, y bueno… sepamos que no es muy lindo lo que viene. Es un mundo cruel, y si tenés un poco de sensibilidad no podés decir ‘Qué lindo está todo’, aunque te vaya bien. Pero también sepamos que estamos en un momento visagra, cambio de siglo, de humanidad y de consciencia”, apunta, y se despide de Ciudad Despierta con un Zàijiàn (“Adiós” en chino).

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