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Cómo reconstruir la identidad argentina con billetes

Aún en tiempos de Twitter y de Instagram, los billetes de circulación vigente parecen ser el sitio propicio para que la gente se exprese. Cristian Paradela reparó en esos mensajes, y así nació “Sociología del billete escrito en Argentina”, como un modo de reconstruir la identidad argentina.

Cómo reconstruir la identidad argentina con billetes - Radio Cantilo

viernes 07 Feb, 2020

Charly García en pose de prócer, un chiste escrito, una lista de compras para el mercado, el gesto de Don Corleone debajo del de Sarmiento, o una frase de amor… ¿Dónde es posible encontrar esta variedad de mensajes?

Aún en tiempos de Twitter y de Instagram, los billetes de circulación vigente, en Argentina, parecen ser el sitio propicio para que la gente se exprese. Tal vez por tradición, o tal vez por la certeza que se tiene sobre la perdurabilidad -y circulación- del mensaje garabateado con tinta azul…

A Cristian Paradela, como a cualquier ciudadano de bien, los billetes llegaban a sus manos y no podía evitar observar estos detalles. Un día decidió retenerlos y armar una recopilación que a lo largo de seis años lo mantuvo ocupado, y dio origen a “Sociología del billete escrito en Argentina”.

“Quise desentrañar cuál es el encanto que hay detrás del espacio papel de un billete para comunicar un mensaje, y me di cuenta de que se abría un abanico de tres posibilidades”, explica Paradela a Ciudad Despierta. “Pensando en la persona que escribió un mensaje, imaginar por cuántas manos va a pasar ese mensaje y cuántas personas lo van a leer. Pensar también si ese mensaje que escribió llegará a la persona a la que fue dirigida. Y, por último, una posibilidad más remota, imaginar que el mensaje que escribo pueda retornar a mis manos”.

Pareciera que nos encontráramos ante el perfil de un sociólogo investigador con larga trayectoria, pero nada más lejos de Paradela, quien se define como “arquitecto y curioso”. Oriundo de Córdoba pero radicado en la provincia de Neuquén, en 2013 inició la recopilación de billetes escritos, y tras seis años de búsqueda, acopio, investigación y clasificación, en septiembre del año pasado publicó su Sociología del billete, y lo presentó en la Feria del Libro de Cipolletti.

Al principio, tomó forma de una exposición fotográfica que visitó varios centros culturales, hasta su edición como libro de manera independiente.

“Me pasaba lo que les pasa a todos, recibía los billetes, veía las inscripciones y no me detenía a pensar en los detalles ni a observar el contenido detrás de esos mensajes. Hasta que empecé a verlos y el asunto es que cuando te encontraste con uno, o dos, tres, y el cuarto mensaje de carácter religioso, pensás… ‘algo está pasando'”, relata. “Se unieron dos factores: la mirada observadora de lo cotidiano y una predisposición a agrupar objetos. Al acumularse es donde cobra dimensión que hay toda una actitud y un gesto detrás de esto”.

Una actitud y un gesto que son propias de la identidad argentina, para Paradela, o al menos eso quiso demostrar con la recopilación de más de 200 ejemplares de billetes de 5 y de 2 pesos (hoy prácticamente extintos como especie), en los que se centró su búsqueda.

En Sociología del billete... estos billetes escritos se encuentran separados por temas, y entre ellos se destacan el amor, la violencia, la religión y el fútbol. “Hay también mucha creatividad, sellos… temas que son todos parte de la condición humana, pero es una forma de conocernos a los argentinos”, señala.

La investigación de seis años registró también algunos sucesos que quedaron para el anecdotario de Cristian. Uno de ellos grafica, a su modo de ver, el sentido de escribir un billete. Ocurrió en una panadería neuquina, en donde Paradela un día quiso comprar y se quedó sin dinero.

“En mi billetera tengo dos compartimentos, en uno tengo la plata que uso cotidianamente, en el otro voy guardando los billetes con mensajes y son los sagrados, los que retengo y no uso. Me quedé sin efectivo, y tuve que sacrificar uno de los sagrados. Lo entregué resignadamente y me fui”, cuenta. “Al día siguiente en el mismo barrio, me encuentro con un compañero para hacer un trabajo, bajo y me cruzo a un kiosco, y ¿qué me dan de vuelto? El mismo billete que yo había dado escrito. Es decir que en 24 horas circuló y volvió a mis manos… Eso me dio para pensar cómo el billete puede ir circulando por lugares que uno desconoce, y de pronto puede estar a dos cuadras de donde uno lo liberó, o viajar de provincia en provincia en poco tiempo”.

No es menor el detalle de que los billetes escogidos por el autor para la investigación sean los de 2 pesos argentinos (inexistentes ya) o de 5 pesos argentinos (en vías de extinción). La explicación es clara: “Hay un tema de criterio a la hora de intervenir un billete, que de alguna manera sentimos menos culpa por rayar un billete de menor valor que si fuese de mayor valor. También está vinculado con que estamos atravesando por un momento de inflexión en nuestra relación con la moneda”, agrega, en clara referencia a los cambios en la gráfica que sufrieron los papeles moneda en los últimos años, y los que el Banco Central ya anticipó que habrá en los próximos meses.

Si bien su trabajo no se centró en las intervenciones “dibujadas” de los billetes, Paradela no les resta valor a las caras retocadas de los próceres y otros dibujos encontrados. “No deja de ser un gesto más para analizar desde el punto de vista social, pero mi trabajo apunta más al mensaje como algo funcional, como algo utilitario por parte de quien escribe”, argumenta.

Entre otros detalles divertidos que aparecieron en su búsqueda, hubo cadenas de mensajes que logró componer casi de manera completa, en este caso de tinte religioso y lideradas por el Gauchito Gil, y San Cayetano. “Están el ranking de las cadenas”, dice divertido.

Pero, a juicio de Cristian, el mejor ejemplo del rol social que tiene el acto de escribir un billete quedó plasmado en los casos de pedido de rescate de alguien que dice estar en una posible situación de trata de personas. El caso más reciente, que fue difundido el mes pasado por los medios, aún está en investigación y tuvo que ver con un pedido de ayuda en un billete de 10 pesos, con un mensaje que pudo haber sido escrito por una mujer desaparecida en 2012. Paradela aclara que nunca recibió un mensaje de este tipo, pero remarca el rol del billete “como espacio para comunicar un mensaje de importancia social”.

Por este motivo, no tardó en entender que para no detener ese curso, debía capturar, digitalizar y tratar de liberar, como una especie de “pesca deportiva”. “Ya intervengo en su recorrido y lo natural es que sigan teniendo su recorrido, mi idea es no retenerlos sino dejarlos que siga su curso, o en todo caso torcerlo momentáneamente. Por eso también, es un libro sustentable”, ironiza.

En medio de las repercusiones que aún siguen de su primera investigación, Paradela hoy se encuentra trabajando en la recopilación de más ejemplares, que sumará a la gran cantidad que quedó fuera del primer trabajo y conformarán Sociología del billete argentino… volumen 2. Una creativa forma de reconstruir la identidad argentina a través de lo que decimos por escrito… en los espacios blancos del billete.

 

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