Interés General

Cómo ayuda la música a ejercitarnos según el campo de la neurología

Si sos de las personas que necesitan escuchar sus canciones preferidas para soportar el ejercicio, en esta nota te vas a enterar los motivos por los cuales te sucede.

Exclusivo web
Cómo ayuda la música a ejercitarnos según el campo de la neurología - Radio Cantilo

jueves 15 Ago, 2019

La música llega a través de las vibraciones que pueden ser producidas por algún instrumento, voz u otra fuente, cuyas ondas son transportadas en el aire hasta ser recibidas por el oído. Allí, tres pequeños huesos ubicados en el medio amplifican ese sonido para ser reconvertidas en impulsos eléctricos que son transmitidos por los nervios auditivos hasta nuestro cerebro que interpreta eso como un sonido.

De acuerdo con el especialista en neurología, Facundo Manes, en un artículo publicado en El País en 2015, “la música está considerada entre los elementos que causan más placer en la vida. Libera dopamina en el cerebro como también lo hacen la comida, el sexo y las drogas. Todos ellos son estímulos que dependen de un circuito cerebral subcortical en el sistema límbico, es decir, aquel sistema formado por estructuras cerebrales que gestionan respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales; particularmente, el núcleo caudado y el núcleo accumbens y sus conexiones con el área pre-frontal. Los estudios que muestran activación ante los estímulos mencionados revelan un importante solapamiento entre las áreas, lo que sugiere que todos activan un sistema en común”.

Al momento de hacer una actividad física, ya sea un deporte, ir al gimnasio, hacer yoga o pilates, la música se vuelve un factor fundamental para lograr que nuestro cuerpo responda de la mejor manera. De alguna forma, al escuchar el compás de nuestro tema preferido, el cuerpo se carga de una cierta energía que ayuda a alcanzar nuestro objetivo, sea aumentar los pesos en el gimnasio, la velocidad de nuestra marcha, mejorar la concentración de la postura o alcanzar nuestro pico máximo de rendimiento.

 

Pero, ¿cuál es el motivo por el que algunas personas logran cautivarse con el rock, mientras que otras lo pueden hacer con el hip-hop, el pop, la música clásica o hasta la cumbia?

Si bien depende del género que escuchemos, el estímulo que recibirá nuestro cerebro nos podrá indicar que se trata de una canción con más “pilas” o de otra más “bajonera”, existe una explicación lógica que puede ayudar a entender cuál es el fenómeno que se da.

Tenemos un abanico de posibilidades cerebrales, en cuanto a gustos y no gustos. Depende de la cultura, de lo que traés, de la historia individual”, asegura Diana Cristalli, médica especialista en neurología. “La música provoca en los melómanos el aumento de la red sináptica desde chicos, producto del ambiente estimulante en el que se criaron. Mientras que de grandes produce la disociación, un fenómeno por el cual en un momento de mucho stress o nervios, mientras se hace actividad física, la música logra transportarte a un nivel interior por el cual sentís que no estás haciendo un esfuerzo”, añade.

Según la especialista, la selección musical que hacemos para prepararnos ante la práctica de algún tipo de actividad física, depende de lo que traemos a lo largo de nuestra historia musical. “Vivir en un ambiente muy estimulante te aumenta la conexión sináptica, la red sináptica, y estas redes actúan por unos circuitos que se llaman reservas cognitivas, es decir todas aquellas cosas que nos enriquecieron y protegen nuestro cerebro funcionalmente ante lesiones cerebrales que pueden aparecer o neurodegenerativas, y justamente las cosas que uno hace en el tiempo de ocio, como la música, forman parte de eso”.

Diana Cristalli – Neuróloga

En ese sentido ejemplifica, “si uno nace en un ambiente empobrecido donde la música que primaba no era la clásica, a esa persona le genera fobia y huye de eso. Mientras que aquellos que tengan muchas reservas cognitivas están capacitados para tolerar la música que suena habitualmente en las clases aeróbicas de un gimnasio, aunque tal vez su rendimiento más óptimo lo obtenga si escucha a Johann Pachelbel”.

“La música provoca efectos distintos cuando somos niños que de grandes, lo mismo para aquellos que sean melómanos y los que no, además del transfondo cultural de cada persona”, concluye la Neuróloga.

Publicidad

LEETE TAMBIÉN...