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“Clavemos el Visto”: la obra que hackea la calle Corrientes

La obra es una experiencia teatral interactiva guiada por WhatsApp que se inicia en el Teatro Metropolitan, pero transcurre en plena Avenida Corrientes, entre desprevenidos transeúntes, bares y negocios de la peatonal

“Clavemos el Visto”: la obra que hackea la calle Corrientes - Radio Cantilo

jueves 09 Ene, 2020

“Si no puedes con el enemigo, únete a él”, dice el refrán popular, y Ezequiel HaraDucksupo interpretarlo.

En toda obra de teatro y hasta en el cine, el espectador es interpelado con una primera consigna: se ruega apagar el celular, muchas gracias. HaraDuck, realizador y productor de radio (conocido en el aire de FM Metro como “El Conde”), decidió que la consigna fuese al revés: mirar el celular.

Así nació “Clavemos el visto”, una propuesta que combina teatro íntimo, teatro de inmersión y teatro interactivo. La obra es una experiencia teatral interactiva guiada por Whatsapp que en principio se inicia en el Teatro Metropolitan, pero transcurre netamente en plena avenida Corrientes de Buenos Aires, entre desprevenidos transeúntes y bares y negocios de la peatonal.

La idea nace a partir de una suerte de trabajo de campo que inició HaraDuck en los espacios teatrales. “Empecé a ver una conducta que se repetía en las audiencias. Algo que sucede muy a menudo es que apenas llegan a la sala, les piden que apaguen los celulares. Pero a partir de una incapacidad que vi en los espectadores para desconectarse, y a partir de esa dependencia tecnológica, se me ocurrió capitalizarlo y ponerlo al servicio de una producción artística. Y pensé en utilizar el celular como elemento narrativo, que sirva para contar historias y acompañar un relato teatral en un circuito como es el mundo del teatro, donde hasta está mal visto el uso de celulares y tecnología”, cuenta Ezequiel.

“Lo paradójico es que el uso de celulares se ve en las propias obras, se ven arriba en escena, pero les prohíben a los espectadores que los usen… Y uno ve sus conductas durante las funciones y los ve que igual revisan el celular, ven si revisan un mensajito, chatean, y hasta reciben una llamada telefónica”, agrega.

Otra de las premisas que tuvo HaraDuck, también creador de la obra Perfil bajo -una experiencia teatral diseñada para un solo espectador que transcurre en distintos puntos de la ciudad con instrucciones vía WhatsApp- fue la de pensar en un espectador participativo y que esté en movimiento con celulares, de ahí la idea de una obra de teatro con este perfil de espectador, y en espacios públicos como la calle, en este caso en Avenida Corrientes, “la calle porteña por excelencia”, con todos los elementos que brinda este lugar.

Allí los autores de la obra, Ezequiel y JonyCamiser, recopilaron todos los estímulos y los pusieron al servicio de la propuesta teatral: los artistas callejeros, los bares, las pizzerías, los cines, los teatros, las librerías, y hasta los propios transeúntes que pasan por la Avenida.

Camiser es un productor con gran experiencia en el manejo de grupos grandes, por lo que los primeros experimentos que comenzaron a hacer fueron para 50 o 60 personas en los bosques de Palermo. Por entonces, eran “ejercicios de laboratorio con amigos”, que hacían una suerte de investigación teatral.

Pero resultó, y un día el propio Jon Goransky, director del Metropolitan, les propuso llevar la obra al teatro en la temporada de verano.

“Ahí fue donde dijimos: hagámosla en el teatro y salgamos a calle Corrientes”, relata el creador. “Los espectadores sacan la entrada normalmente, llegan al hall del teatro, ingresan con un sistema diseñado para esta obra de forma simultánea a un grupo de WhatsApp, y una vez que están ahí, salen a calle Corrientes. Son desconocidos entre sí que empiezan a recibir mensajes, con indicaciones, con consignas y se empiezan a preguntar qué es ficción y qué es realidad, y también les pasa que se empiezan a preguntar si los que están ahí con ellos son espectadores o simples transeúntes que desconocen todo, o actores. Y se van conectando con el juego, algo que la gente adulta tiene tan lejano“, completa.

De hecho, “Clavemos el visto” tiene un objetivo claro de conexión con lo lúdico, y logra que los espectadores se atrevan a hacer muchas cosas que no harían si no tuvieran un marco ficcional como el que brinda la obra. El escenario es la propia calle y los espectadores son invitados a subirse al mismo, con lo que se forman dos públicos: el que participa de la experiencia, y los que ven a unas setenta personas “jugando”. Tal vez hacen una fila india rengueando, contando algo en un supuesto chino, tal vez cantan, tal vez se agachan todos en simultáneo…

“Muchos ven se preguntan qué hacen estas personas que se están riendo tanto, y se acercan a nosotros y nos preguntan cómo pueden hacer para sumarse, hasta me quieren pagar la entrada y participar ahí mismo”, cuenta entre risas HaraDuck, quien también les aclara que tendrán oportunidad de hacerlo en una próxima función (la información completa de esta obra se encuentra en www.clavemoselvisto.com)

Además de los elementos propios de la Avenida Corrientes, se propone el uso de diferentes herramientas del celular, como la linterna, o elementos del WhatsApp, como los emojis, audios, ringtones o gifs.

“El WhatsApp tiene infinidad de recursos narrativos. Claro que en el mundillo teatral siempre hay una desestimación y hasta una subestimación del WhatsApp como recurso narrativo. Y en realidad lo que vi es que si se puede hacer una obra de teatro por WhatsApp, como la experiencia me lo demostró, ¿cómo no se va a poder utilizar para jugar en una experiencia teatral?”, agrega Ezequiel.

Un detalle que no es menor de esta propuesta teatral es que, muy por el contrario de lo que podríamos pensar, no invita al espectador a ser únicamente un usuario de su celular y de la aplicación de mensajería. El objetivo es precisamente opuesto: utilizar como herramienta el WhatsApp, para reconectar con las personas.

“El juego es parte central de la obra. Esta experiencia invita a los espectadores a levantar la mirada de la pantalla, y a mirar alrededor y conectarse con los otros y la propia calle. No concebimos una obra en la que los espectadores estén como autómatas mirando el celular continuamente. El celular es un vehículo para que el espectador realice otras acciones y se conecte con personas con las que nunca se hubiese cruzado. Muchas veces, después del a obra, se quedan conversando, y algunos hasta se van a comer juntos…”, describe el productor.

“La idea es salir de esa imagen que todos tenemos cuando vamos a cenar a algún lugar, que vemos cuatro personas sentadas y cada una con su celular, alienados. Esto es romper con eso, el celular es carnada para jugar con otro, promover acciones que son muy divertidas y que el público se sorprenda con esa gente que hackea la calle Corrientes”.

Clavemos el Visto es una buena opción para encontrar, en una experiencia teatral, un poco de todo: el humor, la comedia, el juego, y la narrativa. “Si todo esto funciona para que la gente la pase bien y se lleve una buena historia de calle Corrientes, estoy satisfecho”, dice su creador, quien además se aventuró en estas experiencias con otra premisa: luchar contra el aburrimiento.

“El teatro tiene que luchar contra el peor capítulo de Game of Thrones, los espectadores están muy entrenados hoy día y este tipo de obras hacen que no se aburran. Por eso es una obra flexible, la vamos modificando semana a semana, porque no concebimos un sólo segundo de aburrimiento. Si vemos que una dinámica no funciona, hacemos zapping y vamos a otra dinámica que les cambie el humor”, cuenta Hara.

“En estas experiencias teatrales performáticas y participativas la idea de aburrimiento se aleja rápidamente. Los participantes se convierten en socios por una hora. Entonces, sin dejar de tener un buen contenido, las herramientas tienen que estar a favor y al beneficio de la idea, y no la idea en beneficio de la herramienta“, culmina.

“Clavemos el visto” es hoy la única obra de teatro que recomienda llegar con la batería del celular cargada y acceso a la red de datos móviles 3G/4G. En tiempos de uso y abuso de tecnología, es también una buena manera de reconciliarnos con ella, y entender que se trata de una herramienta puesta a nuestro servicio… para usarla nada más que en beneficio propio.

 

 

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