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Boff Serafine cierra el año con Riff y pasó por Ciudad Despierta

Boff Serafine es el ícono guitarrista de los años ‘80, cuando Riff, la banda liderada por Pappo, entraba en escena. Pero también es el músico que a lo largo de décadas supo reinventarse y resistir, como el rock. Disfrutá de una charla extendida y distendida en Ciudad Despierta.

Boff Serafine cierra el año con Riff y pasó por Ciudad Despierta - Radio Cantilo

jueves 05 Dic, 2019

Boff Serafine dice estar de vuelta y es todo lo contrario. Es el ícono guitarrista de los años ‘80, cuando la banda liderada por Norberto Pappo Napolitano entraba en escena. Pero también es un músico que a lo largo de décadas supo reinventarse y resistir, como el rock.

La buena noticia para los devotos del Riff original, convencidos de que Riff es más Riff si está Boff Serafine, es que la banda tendrá un regreso junto a él este viernes 6 de diciembre en el Teatro Vorterix.

Víctor Vitico Bereciartúa -el otro personaje mítico de la banda- no lo llama regreso sino “un experimento de genética y cromosomas”. Claro, este Riff además de incluir a Serafine tiene al hijo de Pappo, Luciano Napolitano, y al hijo de Oscar Moro, Juanito. La banda, uno de los principales grupos de metal en Argentina y uno de los que más desafió los cánones impuestos por la Dictadura, se completará con estos cuatro músicos y con Nicolás Bereciartúa en guitarra.

De acuerdo, no es la vuelta de Riff, pero sí es la vuelta de Boff y ocurrió un martes cualquiera, a principios de este año, cuando recibió el llamado de Vitico: “¿Qué hacés el fin de semana?”, “No sé, creo que nada…”. “Bueno, venite. Sos el guitarrista. Tenés que estar en la banda”. “¿A dónde??”. “Nos vamos a tocar a La Pampa”.

Ausente de Riff durante un largo año, antes de ese llamado, él cuenta que “no se sentía de la partida”. “Sentía que no era mi momento ni mi sitio. Pero a veces las fichas se van acomodando de la manera más insólita. Convengamos que cuando me llama Vitico, Riff no era una banda nueva ni desconocida para mí. En los últimos diez años tuve una producción siempre con repertorio de Riff”, cuenta.

Al alejarse de Riff, lo que le ocurrió al guitarrista le llegó como un mensaje extrasensorial: ‘Boff ¿vas a seguir tocando lo mismo?’.

“Lo peor te puede quedar en la vida es vegetar. Que incluyas temas de la banda en una producción nueva, vaya y pase, pero quedarme con el pasado tal cual, no. Un día me dije… hay vida después de Riff. Y hace cuestión de dos años empecé a decirme… ¿no sería bueno una propuesta nueva? Armé distintas producciones que nada tenían que ver con Riff ni con su estilo musical…”, detalla el músico, pero en tren realista admite que ningún camino fue fácil. “Las propuestas lamentablemente no son fáciles donde la cuestión social política económica conspira permanentemente contra el arte. Está esta manía de los políticos bien latinosos de querer enriquecerse a toda costa. En varios lugares de Latinoamérica a donde he viajado, veo cómo los tipos viven de puta madre mientras que el resto de la Nación está hasta las bolas”, se despacha.

Si bien admite Boff,  Argentina -afortunadamente- es una islita dentro de esa “política latina de mierda que favorece a unos pocos”, también observa una suerte de estancamiento y sabe a qué responde. “Tiene que ver con que la hora de hacer arte no es para nada fácil; estamos en una transición que es una incertidumbre. Macri nos vendió humo al más alto nivel, todo lo que dijo nada fue. Nos da bronca, porque votamos un cambio en serio. Pero es difícil encarar un proyecto de arte, música, giras, cuando permanentemente los costos van variando”, dispara el músico, que se autodefine como un ser “apolítico”.

Pese al contexto, muy claramente trazado por Boff, su última propuesta musical está cosechando sus frutos. Se llama Erosion, y es  el resultado de una idea largamente acariciada por Serafine, “una banda con más cabeza europea”. La banda de power metal, compuesta por Bela en la voz, Julia Fugazza en el bajo, y el “Colo” Denis y Boff en guitarra, se presentó el 5 de octubre pasado en el Festival Mariposas de Madera, en el Gran Rex, con una performance que logró buenas repercusiones.

“Las dos chicas son muy interesantes, Julia es talentosa, es la que me reta siempre y se ocupa también de las redes. Me hizo entender que hoy por hoy todo funciona a través de las redes. Bela es compositora, y por ser la front girl de la banda es prácticamente una socia. Nos hemos conformado como la dupla Robert Plant / Jimmy Page, Angus Young / Brian Johnson, Slash/ Axel… (risas)”

Erosion trabaja con el estudio La Nave de Osberg, donde quedan registrados temas de uno u otro, aunque Boff cuenta que la mayoría de las composiciones son compartidas. “Creo que hacemos un buen producto aunque a veces nos saquemos chispas, pero todo sirve para crecer”, puntualiza.

 

Boff, el rock y la comunicación

El músico, que reconoce tener sus tiempos de “veterano” y se autodenomina “salvaje y práctico” en su modo de llevar una banda y una producción, admite sin embargo haberle dado la llave de sus redes sociales a su bajista, Julia, desde el convencimiento de que se trata de una herramienta de gran utilidad. “Antes para promocionarte y poner una pauta en una radio capitalina, tenías que ser un tipo pudiente o un sello discográfico, y dependías del perfil del programa o del sponsor, si quería o no ese tipo de rock, o si quería un rock banana. Hoy no dependemos de un radio importante para que se nos conozca. De hecho hay productos o artistas que cuelgan algo en youtube y aunque jamás lo hubieran imaginado de repente tienen miles de vistas y les va bien. No dependieron de una difusión, de una promo o una compañía. En este sentido las reglas del juego cambiaron estratégicamente”, celebra.

Tiene, sin dudas, autoridad para decir lo que dice. Boff es un representante del rock, alguien que llevaba música en sus genes, y logró hacer de esta condición su modo de vida. En Riff, se ganó un lugar destacado como guitarrista, pero siguió reinventándose. Contra todas las vicisitudes, pero sin traicionar nunca su esencia.

Por eso también pondera la escena musical rockera actual y asegura que es complicada. “El rock más allá de ser golpeado, atacado, manipulado, es algo que se sigue manteniendo, que sigue estando. En los ‘80 se vivía la cuestión social de la música de una manera y al no haber internet era todo muy relativo, ni hablar si miramos más  atrás. Todo eso hoy hubiera sido inviable… la comunicación se veía como un puntito lejano. Hoy estamos en la era de la comunicación de lleno”, asegura.

Admite que hay bandas de rock buenas, pero evita hacer menciones porque “es meterse en una especie de enigma”. “No todo lo que está sonando es lo que le gusta a la mayoría, hoy hay un auge con el trap y pasó con el reggae, con el reggeaton, con la cumbia villera, todos géneros degenerados y hoy es el momento del trap, el que improvisa”.

La charla en Ciudad Despierta, de la que participó el DJ Luis Zerillo, deriva en las frecuencias que manejan estos géneros, al no usar sonidos bajos, y el efecto que producen en el funcionamiento del cuerpo. “Yo estoy con otra afinación y me siento tan a gusto… “, detalla Boff. “Estoy más abajo que 440 y me siento tan cómodo, tan feliz, siento una vibración distinta, le dio otros aspectos a lo que estoy haciendo”.

“La frecuencia 432 en la que empleó Mozart… Los alemanes en la época de Hitler descubrieron que el 432 no convenía porque tenía que ver con la vibración y el universo. Los nazis sabían que a partir del 440 podían tener a la gente sometida. ¡Una locura! Hoy se afina a partir de 440… pero hay cosas viejas de los años 70 que están afinadas en otras frecuencias, como Pink Floyd…”

Boff habla de frecuencias musicales, de política y de comunicación y puede estar en el presente como volar de un salto al pasado, repasar la historia y recuperar otra vez el momento actual. Y porque lo hace, cuenta también que se viene, además de la presentación de Riff en el Vorterix, otra fecha de la banda el 7 de diciembre en General Rodriguez, y una gira que lo tendrá ocupado la segunda quincena de enero de 2020.

Se trata de una gira junto al músico Walter Meza, cantante de thrash y líder de Horcas, con quien conforman Fin de una era, una banda con un repertorio que, según Boff, es una “especie de power riff”. Inquieto, motivado, Boff dice estar hoy en el lugar que le hace bien. “Estoy en el lugar que me pone feliz. No puedo estar en una banda donde sean ensaladas de ideas, todos tenemos que estar mirando para el mismo lugar”.

Hacia el mismo lugar, claramente, está mirando el Riff de estos años.

Habrá más fechas programadas para la banda, que llegarán hasta el clásico Cosquín Rock (el 8 y 9 de febrero del año próximo). “Como dijo Vitico, después de Cosquín mezclaremos las cartas y veremos qué sale”, culmina, divertido.

 

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