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Anécdotas Imprecisas del Rock: Terry O’Neill

El fotógrafo falleció a sus 81 años y el Gallo Bluguermann recordó su carrera.

Anécdotas Imprecisas del Rock: Terry O’Neill - Radio Cantilo

martes 19 Nov, 2019

Terry comenzó su carrera en los 70 como paparazzi y fotografió a cuanta estrella se cruzó por su camino. Solía andar con una cámara a cuestas todo el tiempo, en busca de famosos. Pero antes de llegar a eso su vida no había sido fácil. Nacido en el este de Londres, fue hijo de inmigrantes irlandeses que se habían asentado en las afueras de la capital británica. Nunca fue su intención ser fotógrafo, de hecho todo indicaba que iba a convertirse en un cura. Sin embargo, a los 15 años dejó la escuela porque quería ser baterista. Se dedicó algunos años a eso, hasta que le llegó el momento de hacer el servicio militar. Fue allí donde entró en contacto con la fotografía.

En 1959 le dieron una misión para sacar fotos y el tema era emociones humanas. Fue hasta el aeropuerto londinense, donde encontró a un hombre durmiendo entre un montón de africanos que estaban de visita en la ciudad. Resultó que el señor era el Ministro del Interior inglés, por lo que cuando una persona cercana a él vio la foto le sugirió que la vendiera a un diario. El medio no solo se la compró, sino que le ofreció un trabajo. Fue en aquel entonces donde comenzó su carrera profesional y se transformó en el fotógrafo de las celebridades. Al mismo tiempo, continuaba siendo un amante de la música, por lo que disfrutaba seguir a bandas nuevas, entre ellas a unos incipientes Beatles. 

El nombre de Terry comenzó a hacerse conocido en Estados Unidos, entre las estrellas del rock y el cine. Tanto, que decidió mudarse a Los Ángeles, para estar cerca de todo lo que rodeaba a la farándula de aquellos años. Allí fue donde entabló amistades con diferentes estrellas y también donde conoció a Faye Dunaway, quien fue su esposa durante cuatro años y la que le abrió las puertas para convertirse en productor cinematográfico. Sin embargo, las mieles del éxito no eran lo que necesitaba Terry, quien cayó en una fuerte depresión.

De regreso en Londres, el fotógrafo superó la enfermedad y decidió volver a trabajar. Ahí se dio cuenta de que había estado mucho tiempo fuera del negocio, por lo que consideró dedicarse a lA edición. No tuvo demasiadas ofertas laborales, hasta que se le ocurrió hacer retratos de las nuevas caras de Los 90, las nacientes estrellas de la década. Eso le sirvió para relanzar su carrera, pero al mismo tiempo para notar el cambio en la relación entre fotógrafo y fotografiado: la celebridad y la lente ya no estaban tan cerca como antes.

A diferencia de otros fotógrafos contemporáneos, él guardaba todo su archivo. A partir de eso, comenzó un negocio donde licenciaba esas imágenes y publicar libros que le permitieron mantenerse una vez retirado. Terry, tras ser reconocido en todo el mundo por su trabajo y luego de estar mucho tiempo distanciado del mundo del espectáculo, falleció el pasado 17 de noviembre, a sus 81 años. Su legado, sin embargo, sigue más vigente que nunca.

 

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