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Anécdotas Imprecisas del Rock: los Rolling Stones y Altamont

Repasá en esta nota la trágica jornada de los británicos en Altamont.

Anécdotas Imprecisas del Rock: los Rolling Stones y Altamont - Radio Cantilo

lunes 07 Oct, 2019

El 6 de diciembre de 1969 los Rolling Stones se presentaron en Altamont, meses después del histórico festival de Woodstock. Siempre se contó una parte de la historia de Altamont, que es la de la muerte de un espectador. Pero hubo mucho más ese día y en los previos que marcaron esas jornadas demenciales. Altamont fue, de alguna manera, el fin de la cultura hippie que, con el cambio de década, quedaría relegada en un rincón de la historia que marcó al siglo XX. Muchos, incluso, piensan en Altamont como el momento en el que, también, murió la música.

En 1969 los Stones estaban en un momento de franco ascenso en su carrera. Y desembarcaron en Estados Unidos para dar la gira más grande que habían dado desde su comienzo. El tour no arrancó como imaginaban: el propio Jagger reconoció que no estaban tocando bien. Cuando llegaron a New York, las cosas empezaron a cambiar. El público que iba a asistir a ese show le reclamaba a la banda que las entradas eran muy caras y esa crítica se esparció por todas las ciudades que los británicos visitaban. Mick, encargado de las finanzas, decidió que darían un concierto gratis en Los Ángeles al final de la gira a modo de agradecimiento por el buen recibimiento que habían tenido.

Cerca de la fecha del famoso concierto gratuito se dieron cuenta de que Los Ángeles no era el sitio ideal, por lo que cambiaron la ciudad costera por San Francisco, donde había nacido el hipismo, razón que lo hacía el lugar perfecto para lo que estaban planeando. En un principio se había pensado en hacerlo en el Golden State Park, pero se los n

egaron y terminaron en el Autódromo de Altamont, un espacio que no era más que un óvalo de tierra con una torre de transmisión y una boletería. Estaba apartado de la ciudad y se accedía solamente por un camino de tierra. A pesar de eso, los Stones optaron por hacer su show allí.

Muchos anticiparon que Altamont sería el lugar de una tragedia, porque las condiciones de seguridad no estaban dadas para nadie. La noche previa ya había gente acampando en las afueras de las inmediaciones, durante la mañana del 6 de diciembre se hacía imposible el acceso en auto y para el mediodía ya había más de 350.000 espectadores. Las drogas, a esa altura del día, ya corrían sin control y los malos viajes y sobredosis se multiplicaban.

 

Mick Jagger había contratado a los Hell Angels para que estuvieran a cargo de la seguridad del escenario y del backstage. A cambio, le habían pedido al cantante asientos para estar cerca del escenario y toda la cerveza que pudieran tomar. Cuando llegaron al lugar había tanta gente que decidieron entrar con sus motos entre la multitud, llevándose puesto a quien se cruzara en su camino. Atrás de ellos venía un autobús, que traía todo lo que necesitaban para la jornada: drogas, alcohol, armas de fuego, cuchillos, cadenas y tacos de pool.

Cuando los británicos llegaron al lugar, uno de los presentes quiso atacar a Mick Jagger. Para ese entonces, con los Hell Angels apostados en el lugar, todo se había tornado más brutal y demencial de lo que ya era. Con el caer de la noche, los Stones comenzaron su show y el público, enloquecido, seguía yendo al choque con la seguridad del lugar que estaba fuera de control.

En medio de ese caos, un chico perseguido por un Hell Angel, comienza a abrirse paso entre la multitud y sacó una pistola cerca del escenario. Meredith Hunter, el joven en cuestión, le pedía a Jagger que los defendiera, porque la persecución se había iniciado cuando al Hell Angel no le agradó ver a un hombre negro con una novia blanca. Asustado, no dejaba de mostrar el arma hasta que un Hell Angel le clavó un cuchillo por la espalda y, cuando cayó, otro lo apuñaló en la cara. Hunter, quien resistió ambos ataques, trató de escaparse pero cuando lo atraparon nuevamente lo apuñalaron, le rompieron la cabeza con un tacho de basura y lo mataron, literalmente, a golpes.

El show de los Stones continuaba mientras muchos de los espectadores trataban de llevar a Hunter para que fuera asistido por un médico. Finalmente, Jagger decidió parar el show por un instante pero la locura continuó. El concierto también siguió su curso, mientras el cuerpo de Meredith llegaba a la salida del predio.

 

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