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“Almacén del Crimen”: Dos casos policiales que conmovieron a España

Susana García Roversi nos cuenta la historia del “Crimen de la Calle Fuencarral” y la historia de Pilar Prades, “la envenenadora de Valencia”. Volvé a escuchar la columna completa acá.

“Almacén del Crimen”: Dos casos policiales que conmovieron a España - Radio Cantilo

miércoles 12 Feb, 2020

 

 

La mañana del día 2 de julio los vecinos del número 109 de la calle Fuencarral alertaron a la policía por el olor a petróleo y carne quemada que se sentía en el segundo piso del inmueble.

Al llegar la policía, se encontraron con el cuerpo sin vida de doña Luciana Borcino, boca arriba en su cama y cubierta en trapos mojados en petróleo que previamente habían sido quemados en la habitación cerrada. Según cuentan las crónicas, desde hacía muchos años era una señora bien acomodada y conocida en el Madrid de la época por sus obras de caridad. Había sido acuchillada tres veces, una de ellas le alcanzó el corazón causándole la muerte.

 

 

Pilar Prades era una de ellas. Llegada de Bejís (Castellón) a Valencia con 12 años, su gesto adusto, que escondía su personalidad introvertida, la llevó de casa en casa, llegando a cambiar de domicilio tres veces en el mismo año. Hasta que en 1954, ya talluda para la época, contaba 26 años, entró a servir al matrimonio Vilanova. Enrique y Adela no tenían hijos y regentaban una chacinería, por lo que precisaban de una criada que se ocupase de la casa y echase una mano en su negocio cuando fuese necesario. Pilar se encontró en su salsa: la casa sin hijos era fácil de llevar y la posibilidad de trabar contacto con las clientas en el comercio de sus amos la subyugaba.

Su señora, Adela, tomaba infusiones con regularidad y en la casa se utilizaba una sustancia de espesa consistencia y sabor dulzón, un matahormigas, un veneno que se podía adquirir en cualquier droguería con el nombre de Diluvión.

Pilar vislumbró en ese veneno una solución a su estancada situación.

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