CIUDAD DESPIERTA

Miércoles de 23 a 01hs

Roly Serrano: “Actuar es un aprendizaje constante”

El actor pasó por el aire de Ciudad Despierta y habló del teatro y la actuación durante la noche de miércoles en un mano a mano con Naty Maugeri. No te pierdas la entrevista:

viernes 26 Oct

Naty: Es el momento perfecto de la noche para abrir un vino, tener una copa a mano y tener una charla tranquila con Roly Serrano, ¿cómo estás Roly?

Roly Serrano: ¿Cómo te va? Me gustó la de la copita de vino, y agregá que está jugando Boca-Palmeiras.

N.: ¿Vos me estás queriendo decir que estás viendo Boca-Palmeiras mientras hacemos la nota?

R.: No no, honestamente no, apagué el televisor. Porque mirá si estamos hablando seriamente y de pronto GOOOOL, quedo para el tujes.

N.: (Risas) Perdoname que te lo perdés.

R.: No importa, los veo en los replay que para eso están.

N.: Bueno Roly, bienvenido desde ahora a La Plata. Este viernes vas a estar aquí con la obra “El Búfalo Americano”, en el Teatro Coliseo Podestá. ¿Has venido ya a La Plata?

R: Señorita… yo no nací de casualidad en La Plata!

N.: No, no me vengas con que sos platense, ¡sé que sos salteño!

R: (Risas) No, pero La Plata para mí es un lugar muy especial, mi esposa era de La Plata, la familia de mi esposa lo es… Y he ido a hacer títeres mucho tiempo, fui a hacer obras al Coliseo Podestá, que ya es como mi casa, esa maravilla, ese lujo de teatro que tienen ustedes. Y El Búfalo Americano es una obra de teatro emblemático de la literatura teatral de los años 60, hecha por uno de los autores revolucionarios de la literatura teatral, que es David Mamet. La estrenaron en EEUU con tal éxito que todavía sigue; es una obra increíble, muy difícil de hacer, en cine la hizo Dustin Hoffman. Hacer esa obra es sacarte el carnet de actor. Es como hacer un Shakespeare, necesita un nivel altísimo de interpretación porque si no la gente no la entendería. Es un teatro que vos ni sabés qué está pasando, te da la sensación de que te va pasar algo adentro de la sala….

N.: Bueno, eso también lo debe tener el trabajo del actor en teatro, ¿no? Cosas del “vivo” y el comprometerse en escena…

R.: No es para ponerme flores pero es una obra increíble. Si comparamos, a ver, por ejemplo, Romeo y Julieta de Shakespeare. La literatura tremenda de Shakespeare hace que para un joven de 20 y 30 años sea difícil, aún siendo actor, interpretar a esos dos niños, pero cuando ya tenés la madurez suficiente, no tenés la edad para hacerla. ¿Te imaginás un Romeo de 50 años? Le decís… “Papá, qué te pasó Romeo?”… (Risas). Bueno, en este caso, lo mismo, necesita actores muy preparados, por suerte estoy con Claudio Rissi y con Abel Ayala… dos fusteros tremendos. Claudio es enorme. A veces me pongo de espectador, me pongo a verlo trabajar y me olvido que estoy adentro, como un personaje.

N.: Eso es muy bueno, que no pierdas la inocencia del espectador. Porque uno no termina de aprender nunca en tu profesión, en todas, en realidad.

R.: Vos lo dijiste, es un aprendizaje constante. Yo tuve la enorme suerte de tener grandes maestros, en Europa, acá, pero siento que los que continúan eso de enseñarme son mis compañeros, constantemente. Estos tipos… hago una obra y aprendo de ellos, no importa la edad, si es un actor de gran fusta o un joven que recién empieza.

N.: Pero vos decías que con esta obra uno recibe el carnet de actor. ¿Nunca sentiste que lo recibiste, o que estabas cerca de recibirlo en algún momento? 

R.: El sueño de estar arriba del escenario y de que tus pares te respeten y te quieran, siento que es un camino cumplido, pero tiene que ver con lo que uno como persona busca. Siempre uno busca un poco más, encontrarte más como actor, poder interpretar cosas más difíciles, la adrenalina, ese temor antes de salir al escenario… el famoso paso a la luz… Eso nunca va a terminar. Estar detrás de las cortinas y decir: ¿qué hago hago acá? Si yo no le hago daño a nadie!,¿por qué tengo que estar sufriendo? (Risas). Hasta que entrás y es una maravilla, porque sentís que empezás a volar en el aire…

N.: Un escritor decía que el día que perdiese el miedo al desafío, tenía que buscar otra cosa para hacer.

R.: Es así. Es una maravilla, es una de las profesiones más privilegiadas, tenés el reconocimiento de la gente, te pagan por eso, no sos un tipo de mucha plata, pero sobrevivís con tu profesión, es un elogio.

N.: Hoy hacer lo que elegiste, y sobrevivir con eso, es mucho, Roly.

R.: Uf. Dios. Está muy jodido, es muy difìcil, se nota mucho en el teatro, el caudal de gente, ha bajado un 50 por ciento la cantidad de espectadores, y es entendible, hoy tenés que pagar la luz, 4 mil pesos, el gas, otros 4 mil, ¿cómo hacés para comprar una entrada para el teatro?

N: Lamentablemente, porque es un recorte en lo cultural…

R: Pero es algo endémico, necesitan cortar en donde la gente más lo necesita, la cultura, la salud.

N.: Volviendo a lo lindo, ese reconocimiento, la popularidad… nunca lo buscaste, ¿verdad?

R.: No fue un propósito mío, siempre mi propósito fue trabajar y ser reconocido en mi trabajo, indudablemente cuando empieza una cosa, empieza lo otro. La gente ve que hacés buenos trabajos, y quiere ir a verte, esto significa más trabajo. Eso sí me gusta mucho, pero de todas maneras a veces es un poco incómodo. Estás cenando y viene la gente y te dice, ¿te sacas una foto conmigo? Y le contestás, sí, ¿pero no me esperás que termino de cenar? “No, es que me tengo que ir porque el estacionamiento me cobra más caro”. ¿Y yo qué culpa tengo?? (Risas)

N: ¿Te llaman El Sapo o como alguno de tus personajes?

R.: Sí, claro. El Sapo me va a durar un tiempito. Cuando hice Tumberos el personaje se llamaba Galtieri y por todos lados me decían Galtieri… Galtieri…

N: Bueno, pero a pesar de que la gente te referencia con estos papeles, nosotros elegimos para promocionar esta nota la interpretación que hiciste del Diego en Juventud, la película de Paolo Sorrentino… Que mucha gente tal vez desconoce porque no fue una película comercial.

R.: No ha sido una película comercial, se difundió en Argentina porque yo estaba en la película, interpreté a Maradona, pero es una película-arte. Es de esas películas que van a pasar años y se van a seguir viendo, es un homenaje tremendo que le hace Sorrentino a Fellini, uno de los grandes del cine mundial, y además ese homenaje hermoso que le hace a Maradona.

N.: Contanos cómo fue el proceso hasta que hiciste el papel de Diego.

R.: Fue un proceso gracioso porque Sorrentino estaba contactado con varias castineras de distintas partes del mundo, buscando al actor que él consideraba que podía hacer de Diego en esa etapa de la vida, y no estaba convencido con lo que encontraba. Un día estaba cenando en Roma con una actriz y modelo, que le recomendó a una amiga castinera, Angelleli. La llaman por teléfono y le preguntan. “No sé, qué sé yo, Roly Serrano”, les dice, y corta. Ellos, tablet en mano, ponen ´roly serrano´, y salta que yo había ganado un premio como actor, y el productor que estaba con Sorrentino le dice: “Sí, yo lo premié”. Automáticamente dijeron: vamos a conocerlo. Lo llamaron a mi representante, yo estaba filmando en Salta en ese momento. “Te va a llamar Sorrentino para ir a filmar con Michael Caine, con Rachel Weisz, y Harvey Keitel”. “Ahh, no yo con esos pibes jóvenes no trabajo”, le dije (Risas). Al mediodía suena el skype, y ahí hago el casting toallón. Salgo con una toalla, todo enjabonado, y del otro lado, Sorrentino. Me saluda y me dice: “¿Puedo ver tu cuerpo?”. Silencio de radio. Levanto un poquito la tapa de la notebook, tiro el toallón, me tiro para atrás, me cruzo de brazos como Diego y le digo “Qué pasa papá”. Tenía barba, el pelo largo, porque estaba filmando un personaje muy grueso en Salta… Y bueno…. del otro lado escucho gritos…“É Diego! É Diego!”

A las dos semanas que termino de filmar, llego a Aeroparque y me estaba esperando mi hermana con mi representante con una valija con ropa, porque de ahí me llevaron directamente a Ezeiza, Madrid-Amsterdam y Suiza. Estuve 2 meses filmando en los alpes suizos.

N.: ¡Paradisíacos!

R.: No sabés lo que es estar dos meses allá!, y a nivel Vip. Era en Davos, donde se hace el Congreso Mundial de Economía. Los spa hoteles son esos lugares que son para multimillonarios, mi habitación era como la suite del mejor hotel de Buenos Aires. Pero más allá de esto, lo maravilloso era estar al lado de estos monstruos que te hacían sentir como si fueses ellos, eras su compañero. Nada que ver con egos, aquí. Actores que trabajan con otro nivel.

N.: Y tu actuación de Diego, magistral. No se nombra en ningún momento pero no es necesario.

R.: Yo me sorprendí de verme, ni siquiera me puse a hacer la gran investigación ni nada parecido; la barba era mía, lo que sí me pusieron fue la peluca, los aritos y el tatuaje en la espalda… Y el sobrepeso que me exigieron, unos 10 kg más o menos. De todas maneras yo estaba gordito, no escondamos los kilos… Pero fue bueno porque no hubiera podido hacer Diego, ni hacer el Sapo de El Marginal… ¿Qué iba a hacer, si no, la Lagartija? (Risas)

N.: ¿Cuánto de referencial hay a veces en las composiciones de personajes?

R.: Tomo cosas de mí. Es el primer lugar donde buscás, buceás adentro tuyo, después de ahí empezás a tomar de afuera, construir desde otros lugares, lo que había hecho en Teatro, Casa Valentina, sacar lo femenino afuera. Para mí fue un trabajo muy bueno, sacar mi femenino mejoró muchísimo mi masculino, lo digo desde un lugar muy especial. Entonces por eso siempre busco dentro mío. No es una cuestión de terapia, pero a veces sacás cosas que no son lindas, y hay que mandarlas a la Papelera de Reciclaje. Y hay otras cosas que uno saca y redescubre, que no sabía que lo tenía. Y lo redescubrís como persona.

 


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