Entrevistas

Un tributo Redondo con La Sinfónica Rock

El Concierto Redondo, creado en 2010, ya lleva un recorrido extenso que contabiliza más de 10 mil espectadores, y por primera vez hace pie en el Teatro Metro de La Plata. Una idea del compositor Mario Esteban, que habla orgulloso de su “hijo” en Ciudad Despierta.

Un tributo Redondo con La Sinfónica Rock - Radio Cantilo

miércoles 17 Jul, 2019

Aliar una orquesta sinfónica con el pogo clásico de los recitales de rock parecería bizarro a primera vista. Pero no lo es. “La Sinfónica Rock” caerá en la ciudad de La Plata con “el pogo más grande del mundo”: la reversión de los clásicos temas de Los Redondos, del primero al último disco, en formato sinfónico.

Un concierto Redondo, creado en 2010, ya lleva un recorrido extenso por salas de Buenos Aires, Mar del Plata y Mendoza, para más de 10 mil espectadores, y por primera vez hace pie en La Plata, en el Teatro Metro, con gran expectativa por ser esta también tierra innegable de ricoteros.

La Sinfónica Rock hace conciertos en lenguaje de música clásica académica sobre el repertorio de bandas de rock de esta talla, y propone la participación de orquesta de cuerdas, coros, piano y solistas vocales, con mil combinaciones posibles entre ellos.

“Si la combinación de instrumentos en una banda de rock ya es variada, y son cuatro o cinco los que tocan, te imaginás en una orquesta sinfónica, donde tocan cerca de cien personas. Los instrumentos son muchos y las combinaciones son tremendas”, asegura Mario Esteban, el director y arreglador de Un Concierto Redondo.

“Sin abordar todo lo que tiene la música académica, abordamos una gran parte, que es la combinación de la orquesta de cuerdas, la más vieja dentro de la historia de la música: el piano, que es elemento académico por excelencia; los coros, relacionados con música religiosa, que nada tiene que ver con el rock; la guitarra, tocada acústica como Paco de Lucía; y la percusión, que le da alma a cualquier ritmo. Con este plantel armamos combinaciones típicas, y abordamos uno a uno temas de Los Redondos de todos los discos, es decir que tenemos un repertorio que involucra del primero al último disco, desde los más hiteros hasta los más oscuros”.

El homenaje sinfónico a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota tuvo su origen hace casi 20 años, cuando este ricotero nato ya era director de orquesta, y una tarde, tal vez invadido por la nostalgia de la ausencia de misas ricoteras por entonces, se puso a reversionar en piano ocho temas de la banda.

“No tenía idea de convertirlo en espectáculo ni mucho menos, pero me pareció tan loco lo que había resultado, que lo grabé de manera casera, y lo subí a mi computadora. Era una diversión mía, y lo compartí con familiares y amigos. Ellos fueron los que me dijeron que lo colgara en [la plataforma] Taringa”, recuerda Mario.

Explotó – subraya la palabra- la gente empezó a pedirme más arreglos, más versiones. Taringa tenía una especie de ranking y estuvo ahí durante mucho tiempo como número uno. Un día lo bajó un productor teatral de Mar del Plata y me pidió que yo fuera a hacer eso al Teatro Auditorium. Me agarró un ataque de pánico“, remata con total honestidad el músico.

La idea, sin embargo, comenzó a tomar forma, con apoyo del productor Mariano Darritchon y cinco años después, en 2010, después de un largo y lento camino de elaboración de los arreglos, Darritchon puso a disposición de Mario una orquesta de cuerdas, un pianista, un coro, y la idea de espectáculo se transformó.

“Al principio Darritchon me pidió que arreglara más temas en piano, y cuando estaba trabajando en eso, me di cuenta de que era un espectáculo que podía cobrar más vuelo con más instrumentos. Lo llamé, y le pregunté si, siendo productor del Teatro Provincial tenía convenios con organismos musicales de la Provincia, y me respondió que sí. Al poco tiempo yo estaba viajando a Mar del Plata para hacer la primera presentación, con una incertidumbre total“, se sincera Mario.

 

Concretamente, el músico, también compositor y egresado del IUNA, con obras interpretadas y editados en el país y fuera de él, sintió que ese momento de su carrera fue bisagra. “Viajábamos en colectivo, y esas cuatro horas eran de incertidumbre y miedo. ¿Gustará?, ¿No gustará?”, eran las preguntas que se hacía durante el trayecto, con una idea muy clara del espíritu del verdadero ricotero.

El ricotero, con justa razón, siente que el producto del Indio y Skay es como un monumento, y es verdad, pero nosotros haciendo estas versiones no destruimos el monumento. La propuesta es colateral, y el monumento sigue estando donde está, porque son obras de arte clásicas. Es igual que Inconsciente Colectivo de Charly, es como un himno. El Indio tiene sus Juguetes Perdidos, Vencedores vencidos y tantos íconos de la cultura musical”, explica.

En medio de esos primeros planteos, el primer aplauso al primer tema, cuenta Mario, fue claramente un alivio. “A lo largo del concierto la gente fue entendiendo que nuestra propuesta venía del respeto y del cariño por esta música, simplemente elegíamos otra manera de decirla. Desde ese día hasta hoy, el teatro cierra con el público aplaudiendo de pie”, cuenta orgulloso.

Las dudas del director tenían fundamento, más en su faceta de gran conocedor de la obra de Los Redondos. “Tal vez si adaptás temas de Luis Alberto Spinetta no sería tan dislocado, porque tiene un lenguaje de conservatorio, fue un músico instruido y no intuitivo. Pero Los Redondos están en un borde del compositor creativo, intuitivo, y rockero más crudo. Traducirlo al lenguaje académico dio un resultado realmente exótico”, define. La clave, sin embargo, de que el espectáculo pueda ser tan atractivo desde hace diez años y que guste tanto, aún al ricotero más acérrimo.

En términos concretos, necesariamente el tema debe adaptarse al instrumento, porque ciertas cosas el instrumento no puede interpretar, según explica, pero también el instrumento debe adaptarse al tema. “Los violinistas tocan de manera menos acartonada, por ejemplo. El violín es el que se lleva todos los laureles, por los temas que toca Skay en la guitarra. Y para darle esa pimienta que le da Skay, el violinista la debe tener un poquito clara“, ironiza Mario y da pie para contar la anécdota que más grabada les quedo en diez años de presentaciones.

“En una fecha en El Ateneo de Capital, el jefe de sala se olvidó de sacar la escalera. Y poco antes de terminar, alguien del público se subió al escenario. Nos asustamos muchísimo… porque, claro, podía pasar cualquier cosa. Y el chabón fue hasta donde estaba el violinista, le dijo ‘Gracias Pablo’ y lo abrazó espontáneamente. Estábamos helados, pero nos emocionamos. El tipo necesitó darle un abrazo por lo que Pablo le había dado esa noche”, cuenta.

Estaba claro que aquel ricotero espectador coincidía con que el violinista en cuestión, Pablo Pereyra, ya era por entonces un ícono dentro del Concierto Redondo, y Mario lo remarca: “Es impresionante lo que toca este chico. Le gritan ¡Te quiero! desde la platea… A mí no me dan ni cinco de pelota, como estoy de espaldas ni me ven la cara” (risas).

Los platenses, ricoteros y no tanto, podrán disfrutar del Concierto Redondo este viernes 19 de julio en Teatro Metro, a las 21 hs. Una nueva misa tiene fecha, y esta vez, sí, algo exótica. Pero para aplaudir de pie.

 

 

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