Entrevistas

Selva Almada eligió la canción para su funeral

La escritora pasó por el aire de Una Clínica de Todo y habló de su relación con la muerte, en la vida y en la literatura. No te pierdas esta entrevista.

Selva Almada eligió la canción para su funeral - Radio Cantilo

jueves 02 May, 2019

Flavia Pittella: ¿Qué representa la muerte para vos en tu literatura?

Selva Almada: Es uno de los grandes temas, no soy muy original en eso. En mis relatos está muy presente. Yo llegué a vivir la época donde los velorios en los pueblos se hacían en las casas. Es algo ya completamente perdido, incluso en las zonas rurales, pero recuerdo haber ido a algunos, y toda la fascinación que me provocaba de chica. Después, en la adolescencia, pasé una etapa más dark y después pasé por un período de muchos años de no querer participar de las ceremonias. Si me tocaba ir a uno, no entraba a la parte donde estaban los muertos. Recién después cuando murió mi abuela, que la quería muchísimo, reflexioné sobre esto de poder verla, tocarla y cambié mi percepción un poco. Pero en general, creo que después de la vida no hay nada. Soy bastante escéptica, y espero cambiar esa percepción con el tiempo, porque es un poco desolador. De todas maneras sí,  la muerte está muy presente en mis textos.

 

FP: ¿Cómo fue la cocina del libro “El mono en el remolino”?

SA: Creo que escribo más “atando con alambres”, casi como una improvisación permanente. Yo tenía otras ideas cuando me convocaron, si bien me habían dicho que escriba lo que quisiera, que si bien es una invitación muy atractiva es un poco abismal también, porque no sabes qué querés, o querés muchas cosas. Había pasado por varias ideas que tuviesen más presente a Zama y nada de todo eso que pensaba terminaba de encantarme. Sí había hecho muchas entrevistas, porque la primera idea había sido esa, y cuando empecé a desgrabar vi que eran muchas páginas, pero me interesaron apenas algunos fragmentos. Terminó siendo un libro de pequeñas impresiones de cosas que me habían llamado la atención del rodaje. Tuvo más que ver con lo que primero me fascinó cuando me invitaron, eran los no actores y las no actrices que iban a trabajar en la película. Las comunidades originarias siempre acostumbran a recibir personas interesadas en filmarlos a ellos y me contaba la directora de casting que fue muy complejo hacerlos entender que ellos harían una ficción. Una de las cosas que decía una de las mujeres que trabajó en la película era que ella se sintió como imaginaba que se debían haber sentido sus ancestros, en la naturaleza, semi desnudos. Entonces alrededor de esa ensoñación que vos mencionas del libro es como creo que ellos vivieron trabajar en esa película.

 

FP: ¿Qué te llevó a escribir las crónicas de “Chicas muertas” en 2014?

SA: En principio, el femicidio de Andrea, que sucedió en su casa mientras dormía. Fue cuando yo tenía 13 años y me resultó muy impactante. Siempre quedó la idea de escribir algo. Después apareció el caso de María Luisa en Chaco y bueno, se le fue dando forma a este libro, en un momento donde también empezaron a aparecer tantos casos y los medios lo empezaron a contar. Me acerqué en un principio hasta desde lo policial te diría y después con el tiempo y las charlas con la tarotista fue virando hacia otro lado. Aparecieron preguntas que ella me obligaba a hacerme a mi alrededor de la muerte, qué me acercaba a mí a eso y a los femicidios.

 

Selva eligió la canción para su funeral, porque tiene un significado muy especial para ella, y por todo lo que representa ese río que no importa qué tramo sea, siempre representa volver a casa.

 

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