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¿Cómo se financia al cine argentino?

Ante la polémica por las denuncias de corrupción en el INCAA, Axel Kuschevatzky, especialista de sobra en la materia, nos saca todas las dudas con respecto al funcionamiento de las producciones locales, su funcionamiento y el origen de los fondos.

¿Cómo se financia al cine argentino? - Radio Cantilo

lunes 02 Oct, 2017

¿Se puede hacer una película sin apoyo del INCAA? Ese parece ser el gran interrogante a la hora de pensar en la producción y desarrollo del cine argentino.

Tras los escándalos que se sucedieron durante las últimas semanas por acusaciones contra el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, en las que se habla de corrupción y malversación de fondos, BB Sanzo dialogó con Axel Kuschevatzky, periodista, productor y voz autorizada para hablar sobre cine, acerca de las dificultades que demanda la realización de una película en territorio argentino.

“No hay ley que lo prohíba, técnicamente no es necesario tener que acceder a un subsidio para poder hacer una película local, de hecho está lleno de directores que lo hacen”, dice.

En Argentina la financiación del cine sale de los impuestos, aunque no de los que comúnmente se creen, ya que según la Ley de Cine, son los canales de tv de aire y cable los que aportan un porcentaje de sus ganancias, conjuntamente con las entradas de todas las películas y antiguamente aportaban también los alquileres de vhs

“Si vas a ver a Harry Potter una parte sale para financiar el cine local. La famosa frase de ‘los impuestos pagan las películas malas’, salen de la grandes mentiras de la sociedad, de un Estado que quiere un libre mercado sin ninguna regulación. Es parte del neoliberalismo que quiere a un Estado que invierta en la cultura”, explica Kuschevatzky.

Pocas películas argentinas pueden dar la vuelta al mundo y recuperar la inversión. Acá tenés que rogar que le vaya bien sí o sí.
 

“Si efectivamente fuera como dicen, la taquilla nacional contaría con apenas cuatro o cinco estrenos por año en lugar de los más de 100 que tenemos en la actualidad. En 1993, es decir antes de la aplicación de la ley, se estrenaron nada más que ocho películas”, aclara.

Y añade: “Una película argentina necesita financiación porque su mercado de explotación es Argentina, Uruguay en algunos casos, una coproducción en España o Francia, pero eso es todo. A diferencia del mercado Estadounidense que es explotado en todo el mundo. Ahí radica la necesidad de ser financiada por el Estado. Son pocas las películas argentinas que pueden dar la vuelta al mundo y recuperar la inversión”.

A su vez, sostuvo que “nadie hace una película para que la vea poca gente, para que un director cambie el auto. Es una actividad altamente regularizada y sindicalizada. En las películas más exitosas que ves, como “Relatos Salvaje”, “El secreto de sus ojos”, etc. El subsidio representa solamente el 40% de los fondos, el resto es dinero que sale de capitales privados”.

“El cine está mucho menos subsidiado que la siderurgia, lo que pasa es que nadie se tomó el trabajo de analizar cuánto se recibe para hacer bulones. Los plazos de recuperación de la inversión en el cine argentino son muy largos, además con la inflación de por medio, vos ponés la plata a un valor y tenés que rogar que le vaya bien para tratar de recuperar algo”, confiesa.

Y concluye: “la gente en argentina es muy rápida para ajusticiar al otro, en levantar el dedito acusador. Somos todos opinólogos, más cuando se trata de fondos públicos. Me incluyo”.

Escuchá la entrevista completa acá:

 

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