Entrevistas

Paula Maffía: “El origen del escrache no es el feminismo, el origen del escrache sale del patriarcado”

La cantante pasó por el aire de Radio Cantilo. Reviví acá la nota completa.

Paula Maffía: “El origen del escrache no es el feminismo, el origen del escrache sale del patriarcado” - Radio Cantilo

lunes 23 Sep, 2019

Paula Maffía es la líder de Las Taradas, referente feminista dentro del mundo de la música y, además, será quien oficie de telonera en el show que brindará Patti Smith en el Estadio Luna Park el próximo 21 de noviembre. En medio de la presentación de su segundo disco solista, Polvo, Paula habló de sus influencias, de su relación con la música, de sus composiciones, de su formación como antropóloga, del feminismo y de su carrera que comenzó cuando tenía apenas 15 años.

 

Corina González Tejedor: Sé que has sido una gran estudiosa en todo sentido y me imagino que aplicaste el conocimiento en las canciones. Me gustaría saber cuál es la que mejor representa tu mirada sobre la actualidad.

Paula Maffía: Sí, por supuesto. No solo es una manera de aplicar conocimiento: estudiar y leer cosas con las que estás de acuerdo y con las que estás en desacuerdo te ayuda a generar nuevas maneras de confirmar o de rechazar aquello que te apasiona. Entonces ampliás voces y al ampliar voces podés hacer más resonancia de lo que decís y podés llegarle a mayor cantidad de gente. Por otro lado, la Antropología ofrece un método, que es el de la observación participante, que una observa como si fuera parte de ese ritual pero también con un ojo ajeno, para no naturalizar todo. Ese extrañamiento hace que una pueda, en el cotidiano, interpelarse a sí misma. El estudio en general, pero el estudio de las humanísticas sobre todo, ayuda a romper esos lugares comunes, esos por sentados.

 

CGT: Este es un momento de crisis a todas luces. La crisis es una oportunidad, un recoveco, una alternativa, es una luz en el desastre. ¿Vos cómo pudiste hacer un disco en medio de esta crisis?

PM: Pude hacerlo porque yo cumplí 18 en el 2001, no conocía algo distinto a la crisis. Cuando el país empezó a tener un poco de estabilidad enseguida vino otra crisis y fue dentro de un hostigamiento político muy grande. Acá en Capital el macrismo está instalado hace mucho tiempo, entonces aprendí a abastecerme de antemano. Aprendí a ahorrar, a pedir, a aplicar subsidios, traté de volverme inteligente. Son herramientas que todo músico y toda música debe requerir en este momento. No sé hasta qué punto es muy importante hacer una carrera de música y graduarte con una licenciatura como aprender a exprimir la autogestión y a su vez también a colaborar en la escena. Porque si nosotros y nosotras no colaboramos en la escena, nadie lo va  a hacer por nosotres. Esa es una estrategia anticrisis.

 

CGT: ¿Tenés un método de composición?

PM: No, me pongo pregnante como el pistilo de una flor y capturo. Ahí capturo partículas, ideas, cosas. Y después sí en un trabajo más artesanal de cincelar esa forma y amansarla y también de rellenarla, completarla. Ese es un trabajo un poco más de laboratorio. Así que por un lado está la fortuna de lo que las musas me susurran al oído y después ampliar y traducir eso. Yo cierro las canciones y cuando están definitivamente cerradas se las muestro a dos o tres amigas o amigos, más que nada por el tono de la letra. Se lo muestro a gente que tengo muy enaltecida en el mundo de la poesía, para que me den el visto bueno de que la canción leída y escuchada se comprenda como yo estoy buscando. Ahí recién se las levo a mis músiques y todo lo que se hace arriba de la canción es producción. La idea es que mi canción pueda sobrevivir a cualquier tipo de ejecución.

 

CGT: Y cuando se termina de hacer una canción, ¿por qué se termina? ¿O cada canción tiene lo suyo?

PM: Es como una persona, no se termina de hacer. Está permanentemente tomando forma. Hay una instancia de solidificación un poco cruel, que es la grabación, que es como una fotografía. Pero es una criatura, nunca termina de tomar forma. Siempre va a estar condenada a la deformidad.

CGT: ¿Dónde estabas cuando te avisaron que teloneabas a Patti?

PM: Estaba en mi casa. La productora local me dijo “¿te puedo llamar?”. Yo sabía que iba a ser un llamado con un anuncio grande. No sé si me lo esperaba. Me tuve que sentar, fue muy fuerte. También estaba en mi casa cuando las redes lo empezaron a anunciar, ese mismo día empezaron a sacar menciones grandes. Ese día me tuve que acovachar porque fue un día muy tecnológico.

 

CGT: ¿Cuál es tu conexión artística con ella?

PM: Su música es ineludible, es perfecta. Me parece que hay dos cosas de Patti que valoro muchísimo. Una es su militancia en la interdisciplina, su reconocerse como artista que es mucho más que ser música, mucho más que ser poeta. Es ser artista, un deber mayor. Me impacta mucho también cómo encantó, cómo embrujó a un montón de artistas que me interpelan muchísimo, desde PJ Harvey a Barbi Recanati. Me gusta lo que Patti le hace a la gente.

 

CGT: ¿Cómo ves el proceso feminista? ¿Qué opinás sobre los escraches? Este es un momento en el cual hay como un caos entre cómo hace este camino feminista y tratar de reacomodar lo que está desacomodado.

PM: Estoy un poco cansada de ligar la bonanza de la música, de las mujeres y las disidencias a los escraches. No estoy de acuerdo con unir siempre. Estamos hablando de proceso feminista y enseguida escrache. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Entiendo que puede haber una lógica de denuncia que se aprendió a partir del empoderamiento que nos dejó el feminismo, pero ¿sabés qué pasa? Hay responsabilidad en la persona escrachada, hay machismo en la persona que es escrachada. Hay un desprecio por la otra persona, por esa persona que decidió vejar, abusar, insultar, calumniar, mentir, violar. Hay un desprecio muy grande, hay patriarcado. Quizás es hora de sujetar ciertas cosas y ciertos procesos a sus orígenes. El origen del escrache no es el feminismo, el origen del escrache sale del patriarcado. Lo que hacemos las feministas es decir basta. La denuncia es una institución que nace del consorcio entre mujeres y disidencias para combatir a la camaradería que tienen abusadores con la policía, con jueces, con médicos, con la prensa. Entonces en vez quizás de prestarle tanta atención al fenómeno escrache yo propongo poner el ojo un poco más inquisitivamente sobre cómo viene operando este consorcio de manera casi incuestionada.

 

CGT: ¿Cómo creés que se puede mejorar el cupo femenino en los festivales?

PM: Empezamos por la última instancia, que es la más penosa: generar una ley. Nadie quiere entrar a un lugar que le corresponde por una ley, es una lástima. Pero es necesario porque mientras muchas artistas y artistes extraordinaries queden todavía ocultados, ocultadas, desoídes de las radios y de la prensa, porque nos enchufan los mismos artistas de siempre que salen de los mismos tres o cuatro sellos, es injusto. Por otro lado, el público está aprendiendo a pedir lo que quiere, entonces el público ya no va a seguir yendo incuestionadamente a festivales que no les representa. Ya empiezan a haber festivales más pequeños y más específicos. Me parece que nuestras colegas mujeres están empezando a entender que no es justo liderar una banda y tener siete chabones a tu costado y un equipo técnico íntegramente masculino. Así que apelo y exhorto a mis compañeras a que apuesten en sus colegas mujeres como instrumentistas y técnicas. Exhorto al público a que no vayan a festivales a pasar el rato sino a exigir una buena tajada de cultura representativa. Esta ley va a obligar amablemente a que productores de todas las provincias del país empiecen a sacar a sus amigos favoritos del escenario o a dosificarlos un poco. No es cuestión de castigar ni de quitar. Empiecen a incluir a aquellas autoras y autores disidentes en sus escenarios.

 

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