Entrevistas

Mónica Dawidowicz eligió la música para su funeral

La escritora de “Todos mis nombres” pasó por al aire de Una Clínica de Todo y habló de su libro y las mil vueltas que puede tener una vida.

Mónica Dawidowicz eligió la música para su funeral - Radio Cantilo

lunes 12 Ago, 2019

El conmovedor libro de Mónica narra el testimonio de una sobreviviente del Holocausto.

MD: El libro ya llegó a mano de mucha gente, y me impacta cuando llega a los jóvenes. Muchas escuelas trabajaron el texto. Lo más importante es lo que podemos aprender de todo eso.

FP: ¿Cuándo escribiste este libro, y porqué?

MD: El libro salió a la luz en 2016, pero surgió a pedido de mis hijos, que me pidieron que deje algo escrito para ellos y para sus chicos. Así empecé a escribir una crónica sobre lo que yo sabía no solo de mi llegada a Buenos Aires, sino de mi nacimiento, que era muy poco. Cuando empecé a escribir me di cuenta que debía investigar. Tenía cartas, fotos, documentos. Nunca los había ordenado. Analizándolo, me pasó eso de querer saber pero no querer. Todo estaba, pero cada vez que revolvía algo de los papeles era otro golpecito.

FP: Cuándo empezaste a revolver en serio para este relato para tus hijos ¿qué fue lo que más te conmovió o shockeó?

MD: Fui descubriendo un montón de cosas, y a recordar otras que estaba guardadas en la memoria. Una de mis hermanas es sobreviviente y me decía “para qué tenes que saber tanto”, y en un momento me cuenta un episodio en el que yo era muy bebé, y me dejan sobre la cama y todos los habitantes de la plaza, que eramos tres familias viviendo hacinadas en el Gueto bajaron al sótano de esa pequeña casa porque estaban viniendo los nazis, y a mi me dejaron arriba. Indefensa, sola, y bueno, sobreviví. Ellos entraron, rompieron y robaron todo, pero me dejaron con vida. Se pensaron que igual iba a morir, o no tuvieron fuerzas, pero sobreviví. Ese hecho fue muy traumático. Por un lado la situación de una beba de tres meses, pero por otro lado tuve que elaborar el abandono, ¿cómo me dejaron a mi sola?. Luego tuve que elaborar que no eran situaciones normales. Yo era la más indefensa y la que menos esperanzas tenía.

FP: ¿Cuándo te separás de tus padres?

MD: Al poco tiempo de ese hecho. Mis padres me entregan a una familia polaca católica, porque entendieron que no iban a poder protegernos, y así entregaron a mis dos hermanas. Una de ellas no aceptó quedarse con la familia asignada, y fue aniquilada junto con mis padres.

FP: ¿El libro se llama todos mis nombres ¿cuántos nombres tenés?

MD: Fue un acierto desde varios lugares, y antes de terminar el libro no lo tenía tan claro. Mis padres me pusieron Raquel, luego supe que la familia polaca me bautizó como Irina, y luego viví en un orfanato, así que pasé meses en Suecia y allí fui Mónica. Cruzo el atlántico finalmente, llego a Uurguay y de ahí a Argentina, y la documentación era de Raquel, pero persistió el Mónica.

FP: Y vos decís que sos todos esos nombres

MD: Si, yo digo que soy rodos esos nombres porque cada uno de ellos tuvo una historia que empezó y terminó. Mientras tanto sigue la historia de Raquel y Mónica, que es la que soy hoy.

Mónica eligió Oda a la alegría de Betoveen, que define como un culto a la esperanza, para que cuando ella no esté el mundo sea un lugar mejor, y para que sus afectos no sientan tristeza por su vida, y agregó: “he vivido, a pesar del comienzo violencia, he vivido bien y todavía tengo ganas de hacer muchas cosas. Pero he vivido bien, y quiero se acepte”.

 

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