Entrevistas

Mex Urtizberea: “No hay un final en el camino del artista”

Se hizo la noche y comenzó la segunda temporada de Ciudad Despierta. Si te lo perdiste, disfrutá ahora de la charla con el gran actor y comediante Mex Urtuzberea.

Mex Urtizberea: “No hay un final en el camino del artista” - Radio Cantilo

jueves 14 Mar

El nombre de Mex no está asociado a un arte o a un rol definido, pero está inevitablemente atravesado por dos cosas: la música y el humor.

Mex Urtizberea es el artista que hizo que el humor marcara todo lo que hace, porque siempre se sintió cómodo “en ese tono”. Casi no parece haber diferencias notorias entre quién es y el personaje, porque al escucharlo decir hasta su reflexión más seria hay un dejo de humor absurdo en alguna palabra. La cabellera despeinada, los anteojos, y una actitud desenfadada, hacen el resto.

Sin embargo, es una persona que se aburre mucho con varias cosas; evita escucharse o verse a sí mismo en situación de músico o actor. “Si venía un músico a Pura Química y tocaba con él, y si había salido algo lindo, lo buscaba para ver, porque disfrutaba de ese momento musical. Pero otras cosas que hice no me divierten. Porque veo algo que ya conozco, y no me sorprende; ya más o menos sé para dónde fui desde que entré y abrí la puerta”, explica.

El actor, humorista y músico también se define como un auténtico huraño, casi fóbico con el mundo exterior. Confiesa salir muy poco y dejar “que casi todo venga a casa”. “Siempre estoy rodeado de gente que me interesa, soy anfitrión. Por eso tengo un lugar en casa donde puedo ver cine, soy muy casero. Me cuesta muchísimo salir, voy cuando mis amigos me insisten y después la paso bien, pero me cuesta”.

Paradójicamente, confiesa además aburrirse con el teatro: “Me aburren dos tipos que están sentados en  una mesa y dicen que están en Venecia… ¿entendés? Me pongo a mirar al pelado que está adelante, veo que el cortinado del costado tiene un problema… me distraigo. El cine sí me atrae, el teatro me cuesta, me tiene que fascinar, hipnotizar de entrada. Por supuesto que igual hay cosas maravillosas en teatro, pero no es un género que a mí me atrape, como a muchas personas que sí lo  eligen y les gusta… ¡Gracias a Dios! Porque yo hago teatro…” (risas)

Pero algo que caracterizó siempre a Mex es jugar con un humor particular, generar la risa del otro por cada expresión artística. Si se remite a la década del 80, cuando hacía música instrumental con “La Sonora del Plata” (junto a Nono Belvis y Gillespi), ya admite que “usaba sólo la voz para hacer sonidos raros, porque siempre las melodías eran humorísticas, circenses, jocosas”.

Siempre me gustó observar las cosas desde el humor. Aunque interprete un papel en serio, siempre hay algo que está dos puntitos corridos y tiene que ver con que algo raro le pasa a ese tipo. Ahí se produce el humor. ¿Lo tenés a Christopher Walken? Bueno, él te actúa un drama pero está ahí corridito, ¿viste? Y se está divirtiendo mucho, lo sé. No tiene que girar la energía, como un actor que busca en lo más oscuro, y le funciona y es maravilloso. En lo artístico, me identifica ese tono. Y no me gusta el chiste que bufonea a otro, es un humor muy argentino, [Alberto] Olmedo era eso. En algún lugar eran sanas estas cosas. Pero a mí no me hacen sentir bien”, opina.

Esa impronta pudo verse claramente en productos como Cha cha cha o Magazine For Fai, donde imperaba el absurdo de lo cotidiano. Mex cita a los uruguayos de Telecataplúm, que fueron referentes de los Cha cha cha. “Eran todos muy artistas, hacían música, y nosotros teníamos ese mismo espíritu”, cuenta.

 

Programas de humor que fueron un éxito en los 90, y que difícilmente se repitan en la actualidad. Mex está convencido de que el semillero de humoristas de ese tono existe hoy, y que muchos debieron pasar y pasan por un aggiornamiento a los nuevos formatos y a las nuevas formas de consumo.

“Hoy todo está puesto en el teléfono -sentencia Mex-. No me resisto a lo que pasa, me interesa, y estoy atento a todo. El mundo de las series me parece maravilloso, he visto doscientas mil, me gusta estudiar cómo las hacen. La televisión no va a existir más, los chicos no soportan los tiempos de la TV, tener que estar en un horario para poder ver algo. Eso tiene un precio divino”.

Y se despacha con el uso de las redes: “No es que esté con el teléfono todo el día viendo Instagram, a veces sólo miro para ver qué está haciendo mi hija (N.de la R: la actriz Violeta Urtizberea), eso te conecta y es genial. Pero no soy de la charla, ahí es donde todo me parece raro. Que una actriz conocida escriba: “Ay quiero ver una peli, ¿qué me recomiendan?”… no lo entiendo. ¡Pará un poco! Esa pregunta se hace a alguien en que vos confiás, que conoce tus gustos. Es una forma rara de usar las redes, es de una vanidad confusa… Yo la sigo a Araceli Gonzalez, divina ella. Pero no puedo creer las cosas que hace en Instagram, hace historias y es una mujer grande y no debe saber manejar bien la cosa, porque va manejando por la Panamericana mientras las hace, y me da un miedo terrible; arranca contando una historia, y se corta y sigue cantando una canción. Entonces no la sigo, me cuesta mucho. Es raro. Es lo que más me cuesta entender de las redes sociales”, explica en su mejor versión Mex.

Sin embargo, es alguien que no oculta su fascinación por estos cambios, a los que considera algo maravilloso. “Antes la televisión era uno más en la casa, alguien que hablaba, y era imposible pensar que no iba a estar. Por eso todo lo que va sucediendo es maravilloso”.

“Y en el camino de un artista –explica además, con entusiasmo-, pasa de todo en el medio. Y no hay un final. No hay una meta, es un camino, uno va para un lugar que no sabe cuál es, ni qué es, ni dónde. Ahora estoy escribiendo una serie para Underground con Pedro Saborido y Omar Quiroga, y me encanta ese trabajo. Me divierte juntarme con gente que sienta lo mismo, no me importa si no tenemos nada, algo armamos. Ese espíritu artesanal me gusta mucho. Cambian las máquinas pero el espíritu es el mismo, tratás de resolver las cosas. A la vez, pensar las cosas para que todo sea liviano y todos sean felices, es una ardua tarea. Pero el resultado es divino“.

Consecuente con su persona, las palabras le brotan y las dice y él mismo se ríe de algunas de sus propias definiciones. Imperdible Mex, para Ciudad Despierta.

 

 

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