Entrevistas

Marco Enríquez-Ominami: “En el club de la derecha, la promesa de autoridad es lo que les queda”

El político chileno explicó la situación que vive el país trasandino desde hace algunos días. Reviví la entrevista acá.

Marco Enríquez-Ominami: “En el club de la derecha, la promesa de autoridad es lo que les queda” - Radio Cantilo

martes 22 Oct, 2019

Gallo Bluguermann: Escuché en una nota que diste que podés explicar muy bien y didácticamente el origen de todo este conflicto que no es solamente el aumento del boleto de subte.

Marco Enríquez-Ominami: Así es. Déjame hacerte brevemente un resumen de los hechos y después del contexto. El jueves se sube 30 pesos el metro para los adultos, no para los jóvenes. Y los jóvenes solidariamente protestan contra la subida de precio para los padres, ahí funda su legitimidad. La policía se excede, el viernes por la tarde se producen disturbios, el viernes a la noche se producen incendios y vandalismo y protesta social noble y legítima pidiendo justicia social. El sábado en la mañana, el presidente declara estado de emergencia y saca los militares a la calle. Los militares todavía no disparan, la policía se excede y en la tarde declaran toque de queda, algo inédito en la historia reciente de Chile después de la dictadura militar de Pinochet. Domingo en la mañana, él declara más estado de sitio con toques de queda y en el domingo en la noche nos declara la guerra, diciendo que Chile entró en una guerra. El lunes en la mañana se produce un desacato aún más fuerte, más popular y más masivo, pidiendo demanda de justicia social, de paz social. Y él responde con orden social. Estamos con quince muertos, dos mil detenidos. Esos son los hechos. Por eso mismo es que subir 30 pesos el metro es equivalente a menos del 4%. Es duro, pero no es 30%. La inflación es de 3 puntos, por tanto no es lo que explica este nivel de protesta masiva, desobediencia civil.

En términos de contexto, Chile es una economía pequeña, muy distinta a la de ustedes. Es exportadora de productos que son tres básicamente: cobre, salmón y madera. Con poco valor agregado y que paga malos ingresos. A su vez, es una economía que se abrió al mundo como ninguna otra, con más de 50 tratados de libre comercio, que significa que buena parte de nuestros productos no tienen arancel. Esa economía abierta, que paga malos ingresos, no ofrece derechos. Entonces, los que eran pobres, que pasaron a ser de clase media en democracia producto de gobiernos de centro-izquierda, rápidamente se vuelven de clase media y se endeuda para poder vivir. Por tanto, con el metro más caro de América Latina, cuando te gastas un 30% de ingresos en eso, se te hace muy difícil vivir. Entonces vas al banco a endeudarte. A mi juicio, este es un movimiento de deudores furiosos, consumidores furiosos. No es un movimiento de izquierda, es un movimiento legítimo que pide justicia social frente a un presidente sin empatía que ha conducido esto de la peor manera y que debe dar explicaciones por lo que está pasando. ¿Por qué Chile aguantó tanto? Es lo que me parece que hay que dilucidar.

GB: ¿Es fácil acceder a un crédito? ¿Cualquiera puede acceder?

MEO: Yo fui candidato presidencial tres veces en ocho años, fui diputado y no quise seguir. Y denuncié, en cada uno de esos roles que asumí, esto: que en Chile el microcrédito, el crédito popular, que es una cosa importante para acceder a bienes y servicios tan rápido, ¿cómo lo hace una economía? Abre su economía, las importaciones, y da acceso a esos productos por la vía del crédito. Los bancos sí están regulados, pero al lado de eso está la otra mitad de la deuda privada, que es una deuda que se obtiene cuando entras a un supermercado en Chile. Vas a un supermercado a comprar ropa y te ofrecen pagar con una tarjeta de dinero electrónico que yo te voy a dar, te voy a prestar dinero, vas a pagar muy poco mes a mes, en el largo plazo vas a pagar dos veces la ropa, pero ojo que si te descuidas o te atrasas un mes, vas a pagarla cien veces. Ese negocio financiero está desregulado, no le informa al estado la deuda que tiene. Eso explica que buena parte de la clase media empobrecida haya logrado sobrevivir, pasando su deuda de los sistemas bancarios clásico al sistema desregulado. Eso explica también por qué la derecha argentina ha utilizado, como la derecha continental, a Chile como modelo: porque efectivamente, en términos de inflación, en términos de responsabilidad fiscal, en términos de duda pública, Chile es un ejemplo. Lo que se les olvidó decir es que Chile escondió un nivel de desigualdad que todo el mundo reconoce, pero que era muy cruel porque el Estado era el que en el fondo la sacaba más barata. Sus ciudadanos padecían esta ausencia de Estado. La discusión es muy compleja en Chile, por eso algunos la llamamos la Corea del Norte del capitalismo, porque está insertado que el Estado es corrupto y no ayuda cuando se mete en la educación, salud, transporte, la previsión y la vivienda. Esa discusión política ha sido derrotada sistemáticamente, porque no olvidemos que Sebastián Piñera ha sido electo legítimamente dos veces. Es como que ustedes eligieran a Macri dos veces. Y después eligieron dos veces a Bachelet. Sería absurdo pensar que los chilenos han sido extremadamente rebeldes. No, le han gustado respuestas moderadas, de continuidad y algo de cambio con Bachelet. Los que éramos más duros, más radicales, no ganamos elecciones. Es una rebelión de Santiago, de ciudades, de chilenos, de clase media endeudada. No es una rebelión de izquierda.

 

GB: Uno pudiera pensar que Bachelet y Piñera no son tan iguales, pero en las centrales son iguales porque no cambió esa descripción que vos hacías con Bachelet.

MEO: Sería muy injusto que dijera que son iguales, aunque lo pensé. Pero no. Yo creo que existen contradicciones principales. Sí yo creo que hay diferencia, Bachelet tuvo mejores intenciones, más empatía con los problemas de Chile. Estamos frente a alguien que no tiene ninguna empatía, que es un ultra rico, que entiende que los pobres necesitan ayuda. Entiende la caridad, no entiende la solidaridad. En términos de políticas públicas, que supone no subir impuestos, que la gente donde lo que quiera dar, cuando pueda. Eso no es solidaridad, eso es caridad.

 

Cuchi Calderón: Repetís la palabra empatía y decís que Piñera manejó muy mal el asunto, sobre todo cuando dice “estamos en guerra”. ¿Por qué creés que dice eso? ¿Por una cuestión de improvisación o realmente está apuntando a su núcleo duro de votantes?

 

MEO: Apunta a su núcleo duro de votantes. Plantea eso exactamente. En el club de la derecha, la promesa de autoridad es lo que les queda. Como no tienen ninguna idea creativa sobre cómo reactivar la economía, salvo bajar impuestas. El contexto no es bueno, pero ellos fueron los que prometieron que si votaban por ellos habría prosperidad muy rápidamente. Son ellos los que se ponen en la vertiente de la autoridad y de la prosperidad. Nosotros en la distribución más que en la autoridad. Pero hoy lo que le queda a Piñera es el orden, sino no tiene razón de existir como político. O habla de orden o ¿qué más queda hacer? Pedir perdón y hacer políticas de izquierda. Eso no lo puede hacer porque va en contra de su ADN, si es un hombre que toda su vida ha sido de extrema derecha. Es como pedirle a Bolsonaro que sea respetuoso con los derechos humanos.

 

GB: ¿Cómo se explica el enojo y la furia contra los medios?

MEO: Por dos razones: la televisión chilena es muy mala. Con muy pocos documentales, mucha desinformación. Chile, al igual que Estados Unidos, apenas llegó el telecable en los 90 corrieron los chilenos a pagarlo. Todo el mundo paga con tal de no ver televisión chilena. Lo segundo es el tema del conflicto de intereses. Vamos a la deuda chilena. Están los dos tipos de deuda privada: los bancos y las multitiendas. A esos empresarios les gustan las ganancias. Los canales de televisión chilenos son deficitarios, pierden dinero. Adivina quién es el dueño de un canal: Falabella, Banco de Chile. Los bancos compraron canales de televisión. Los otros canales son de la iglesia católica de Chile. Entonces también hay un problema con la propiedad. Una iglesia católica que pasó del 70% de credibilidad al 7%. Y los banqueros que son los que prestan el dinero y un sistema financiero paralelo que presta dinero de manera muy cruel, es dueño del otro canal. Y está la televisión pública, que se autofinancia. La población entendió que los canales tienen dueño y los dueños son banqueros, que son los dueños del cobre, de la madera y del salmón. Por tanto son los dueños de Chile y cuesta mucho en televisión conversar.

 

 

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