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Entrevistas

Lo normal es paranormal: una vida cargada de visiones

Reviví la última historia que trajo Rodrigo García Ferreyra a la mañana de Radio Cantilo.

Lo normal es paranormal: una vida cargada de visiones - Radio Cantilo

miércoles 11 Mar, 2020

Gustavo ha vivido una serie de situaciones que tuvieron un desencadenante: cuando tenía 9 años, en 1975, sufrió un accidente mientras jugaba a la pelota y un auto lo atropelló. Dos días después se despertó en el hospital, con una fractura de fémur a cuestas. Parte de la rehabilitación tenía que hacerla en su casa y fue allí donde todo comenzó.

El lugar en el que vivía era chico y la pared que daba a la cocina había tenido, previamente, una puerta que luego habían tapado. Curioso, solía preguntar qué había del otro lado y su mamá siempre le contestaba que se trataba de un fondo que estaba cerrado. Una noche durmiendo, su madre lo despertó por algo que había soñado: “lo que recuerdo es que, detrás de esa pared, había un galpón de chapa y había chicos. ¿Viste esos galpones viejos en los que ves una cortadora de pasto, el rastrillo? Eso es lo que yo veía, pero había chicos. Por ahí uno cuando es chico no toma consciencia, pero al día de hoy todavía tengo la imagen vívida de un galpón de chapas que no estaba ahí”.

Rodrigo García Ferreyra: ¿Tu vieja por qué te despierta?

Gustavo: Me vio alterado y respirando mal. Ahí fue donde me quedó la imagen grabada. Fui creciendo y recuerdo que había una sombra adentro de la casa. Por lo que mi vieja me contó, yo en el accidente tuve un pequeño traumatismo de cráneo, que por eso reaccioné dos días después. Ya después, más de grande, me pasó con una chica del barrio. Yo salía con ella, ella vivía con la abuela. La primera vez que voy a la casa de la abuela, sentí algo que me pesaba en los hombros. Yo salía de la casa de la abuela encorvado. A la cuarta vez se lo cuento y me dice “sí, es alguien conocido”. Era conocido de ella. Un día estábamos en la casa de la abuela y fuimos a la pieza de ella. Cuando entré, algo estaba mal. Sentí que alguien se me cuelga del cuerpo. Ella me dice que se va al baño y cuando giro para mirarla, arriba de la puerta había un tipo grande, canoso de pelo largo, de tez oscura. Salí de ahí, le describo a ella cómo era y me dice “sí, es él. Es un hombre que falleció en esta casa”. De ahí no quise preguntar más. Esa fue la experiencia más vívida que tuve.

RGF: Vos trabajás de remisero. ¿Te paso alguna vez trabajando?

G: Me pasa constantemente. Viste que a veces nos descansaste bien durante la noche y parás un ratito. Lo que me está pasando últimamente es que siento unos dedos que me tiran para atrás. Con el auto parado en alguna plaza o algo. A esta altura de mi vida yo lo tomo como natural. Porque yo sé que si hay alguien que me está empujando la cabeza para atrás es porque me está diciendo “pará a descansar”.

Dale play y reviví todas las vivencias de Gustavo en el aire de Hagan Correr La Voz de la mano de Rodrigo García Ferreyra.

 

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