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Entrevistas

Lea Zavatti, la voz de Radio Cantilo

En esta entrevista, el conductor de El Perro Bipolar y voz institucional de la radio habla del camino transitado desde su Punta Alta natal a La Plata y los gajes del oficio.

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Lea Zavatti, la voz de Radio Cantilo - Radio Cantilo

lunes 22 Jul, 2019

Leandro “El Perro” Zavatti llegó a la ciudad de La Plata como uno más de los cientos de estudiantes que deciden emigrar de sus pueblos para dejar atrás vidas que por dimensiones geográficas y costumbres diarias se tornan monótonas. Pero su búsqueda, que tuvo como excusa la inscripción en la carrera de diseño, vino por otro lado: “Lo que me movilizaba era poder vivir en un lugar donde se pueda escuchar la Rock and Pop, que en ese momento sólo la conocía por medio de la Revista Pelo, y además pueda tomarme un bondi para ir a Obras o Cemento”, recuerda entre cafés en un bar conocido del centro platense.

 

Sin embargo sus primeros contactos con la radio se remontan a los años en Punta Alta, al sur de la Provincia de Buenos Aires. Sus padres eran fieles oyentes que tenían un sintonizador por habitación, algo que nutrió al pequeño Zavatti que cada vez se empezaba a interiorizar más con lo que pasaba del otro lado del dial. Por ejemplo, con las voces de Juan Alberto Badía y Héctor Larrea, que fueron las primeras inspiraciones que lo cautivaron prestando su oreja por horas, mientras sus amigos llevaban otro tipo de aventuras.

 

“Me parece que para ingresar a un lugar que te genera mucho deseo tenés que tenerle mucho respeto. Así que primero me recibí de oyente, me acuerdo que mi mamá me contaba quiénes eran los que hablaban del otro lado”, recuerda nostálgico. Y así fue cómo ingresó a un estudio de radio por primera vez. El Perro estaba escuchando el programa de Juan José “El Chueco” Rodríguez en Radio FM2001, la primera de Punta Alta, cuando de repente entendió que el conductor se quejaba de que no podía hacer aire, atender el teléfono y responder mensajes. “Me fui hasta su local, porque era el DJ del pueblo, y le dije que podía ser esa persona que le faltaba. Me dijo que sí y al otro día empecé. Me acuerdo que tenía entre 17 y 18 años, y a la semana se enfermó. De repente estaba al aire suplantándolo y leyendo mensajes”, agrega.

 

Con el paso del tiempo y después de algunas propuestas sin desperdicio alguno para su edad y experiencia, formó un dueto con “el chueco” y se hicieron los dueños de la tarde. “Hacíamos un programón, pero no sé qué veía de especial en irme y me terminé bajando del barco”, relata. Y agrega que “me podría haber quedado ahí, de última era el ídolo de mi pueblo. Pero quería algo más”.

 

Una vez instalado en La Plata, Lea se encontró con un lugar que si bien es grande y capital de la provincia de Buenos Aires, también tenía su costado de barrio. Vivió en una pensión y pudo acercarse al circuito de conciertos que tanto anhelaba, pero la radio no tuvo su protagonismo desde un inicio. Después de conseguir la estabilidad económica y formar una familia con su esposa Agustina y su hija Lolase inscribió en la carrera de locución en el ISER (Insituto Superior de Enseñanza Radiofónica) y después de tres años, se recibió con el diploma de mejor alumno.

 

“Siento que para ser bueno en algo tenés que sumar seriedad, profesionalidad, talento y oficio. Es un error grande pensar que podés hablar así como si nada en un programa, tenía que estudiar y así lo hice”, asegura. Ese mismo año, Zavatti sufrió la pérdida de su papá y al mismo tiempo, viajó a Londres por primera vez. “Hice el viaje del rockero donde se inició todo y conocí lugares increíbles. Fue un año muy especial en mi vida”, cuenta.

 

Después de un derrotero por varias radios de la zona quería probar suerte en Radio Universidad, la primera de porte estudiantil en el mundo. Habló con Oscar Jalil y le insistió por meses hasta que logró conseguir un espacio los domingos a la noche. Después de esa experiencia, pasó por FM Cielo e hizo aire durante dos años hasta que un día, después de encargarse de la programación del verano 2015, salió de la radio y se dirigió a La Disquería. Su dueño, Leo Negrellihoy columnista de El Perro Bipolar– le contó que estaban por abrir una radio en City Bell. “Me acuerdo que siempre le decía a mi mujer: para ser un gran lugar, a City Bell le falta un cine, una zapatería de hombres y una radio”, recuerda el locutor.

 

“Presenté el proyecto de El Perro Bipolar. Quería hacer un programa solo, quería desafiarme en ese sentido. El nombre tiene que ver con mi apodo y lo bipolar con esa cuestión general en la que todos opinamos, siempre de manera polarizada”, suma a su testimonio. Su primer grupo de trabajo estuvo conformado por la jefa de operadores Laura Parodi y la productora Vanesa Mercado. “Yo no lo podía creer. Primero y principal, porque tenía un contacto más cercano con BB Sanzo. Ya lo conocía de la Cielo, pero acá pude profundizar mi relación con él”, comenta.

 

Al igual que los primeros años de la Rock & Pop, el trabajo de Sanzo en la Z95 marcó a toda una generación y Lea Zavatti no fue la excepción. “Me acuerdo que llegar y verlo trabajar fue como un campus que hacía aparte de la radio. Me iba una hora y media antes, excusándome con mi mujer de que tenía que preparar cosas para el programa y lo miraba todo el tiempo. Qué hacía, cómo respondía a situaciones en las que se le caía una nota o se le tildaba la computadora y seguía aprendiendo. De hecho hoy lo escucho todos los días”, relata.

 

El Perro Bipolar lleva su tercera temporada al aire de Radio Cantilo, aunque el programa no es la única participación que tiene dentro del medio: Leandro Zavatti es la voz institucional. Los acuerdos comerciales y las artísticas de los programas salen de su trabajo de locución, es decir que de alguna manera u otra, está casi las 24hs al aire. Al respecto, comenta que buscó un estilo que “lo definiera, porque es lo que trabajaron los que alguna vez hicieron historia en la radio”. Y agrega: “para mí es como un cúmulo de sensaciones porque Cantilo es como mi casa. Siempre que vuelvo de hacer el programa o de grabar algo para algún espacio de la radio lo hago feliz, completo”.

 

“Lo que más me gusta de Cantilo como oyente es que tiene una guía de estilo, algo que no sucede en otras radios. Podés quererla o no, pero los programas tienen un hilo conductor: respeto por el aire y que todos sus integrantes se relacionan entre sí. Hay un arco generacional con leyendas y una generación nueva que está dispuesta a aprender todos los días”, cierra.

 

Tomás San Juan: ¿Te unís a la resistencia entonces?

 

Leandro Zavatti: Yo no creo estar resistiéndole a nada porque el rock siempre está vivo. El rock and roll siempre movió a la gente. Tiene el privilegio de tener clásicos, no son juegos de artificio que se reemplazan todo el tiempo como en el trap, el reggaeton o el romántico latino. 

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