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Le encontró el agujero al mate: la historia detrás de Baumm

Baumm es un emprendimiento que hace mochilas con parapentes en desuso. Entrá a la nota y reviví la charla completa con su creador.

Le encontró el agujero al mate: la historia detrás de Baumm - Radio Cantilo

jueves 18 Jul, 2019

Cuando Rodrigo, uno de sus amigos, le propuso a Lucas Desimone hacer un viaje juntos lo primero que pensó Lucas fue que lo haría con una mochila, nada más. Se fueron a Nueva York y la experiencia de esa aventura los llevó a ambos a darle vida a un proyecto innovador: decidieron que la basura sería su principal recurso de trabajo. Empezaron, así, a fabricar morrales con banners y desechos de cartelería publicitaria.

Un tiempo después, Rodrigo dejó el emprendimiento y Lucas decidió continuar bajo la misma línea pero con algunos cambios. Debido a algunos problemas que habían tenido con el material que reutilizaban en un principio, comenzó a investigar otras posibilidades. Así fue como un día, tras una pequeña pero intensa tarde haciendo parapente, le consultó a un piloto qué hacían con esa tela cuando quedaba en desuso. ¿La respuesta? Tras 300 horas de vuelo, quedaban archivadas para siempre. Y ahí la lámpara se encendió de nuevo: tenía una nueva idea que concretar.

 

Cuchi Calderón: ¿Cómo fue ese viaje que inició todo?

Lucas Desimone: Empezamos acá a ver qué tipo de basura se podía reutilizar y empezamos con los vinilos publicitarios, las cartelerías de las autopistas. Y eso nos dio tres años de una aventura que dio un resultado positivo en el sentido del aprendizaje; negativo, en el sentido que era un producto que tenía una muy buena idea pero que finalmente no funcionó. Hacíamos morrales y el morral con el frío se quebraba, se rompía. Se generaron un montón de problemas que nos hicieron dar cuenta que sacar de contexto un material y ponerlo en otro no era tan simple. A partir del vuelo en parapente descubro que hay un nuevo material, que vuelan 300 horas más o menos y después se dejan de usar por una cuestión de seguridad. Me encontré con una tela alucinante, super resistente, super liviana.

CC: Venías de los morrales, te encontrás con la tela de los parapentes. ¿Lo primero que se te ocurre es fabricar las mochilas o hay otras ideas en tu cabeza?

LD: Con la experiencia del vinilo descubrimos que teníamos que investigar. Iniciamos en 2005, éramos unos pendejos. Fue todo muy lúdico, muy de cabeza. De hecho económicamente fue un desastre. Con este nuevo material era tan interesante que dijimos “vamos a ver qué se puede hacer esto”. Sobre todo para respetarlo, porque valía la pena respetarlo. Ofrece volumen, ofrece liviandad, la posibilidad de hacerse muy pequeño, resistencia. Para ropa no daba, es ruidoso, es duro. No daba para morral, pero la mochila era un producto que iba.

 

Ayelén Oliva: ¿Cómo nace esto del diseño sustentable? ¿Nace en Europa, en qué momento llega a la Argentina, en qué momento descubren que pueden hacer algo con lo que queda?

LD: Nace en Europa antes que en Argentina. A nosotros enseguida nos empezaron a dar bola desde afuera. De hecho viajamos bastante. Argentina siempre está en el foco, por diferentes motivos, y cuando descubrían que había algo de sustentabilidad enseguida nos empezaban a contactar. Acá en 2006, 2007, un nicho muy pequeño nos empezó a dar bola. Después en 2011, 2012, ya hay una atención puesta, un montón de emprendimientos, algunos que se sostienen. Cuando vimos bolsos hechos con lonas de camiones se desencadenó una bomba atómica: ¿viste cuando se te viene una idea y se profundiza sola?

 

Gallo Bluguermann: ¿El parapente es reutilizable 100%?

LD: Sí, hay partes que están agujereadas o muy manchadas por un aceite. Pero sí, porque lo compro y trato de sacarle el máximo. De hecho el borde tiene una costura que la uso en un bolso que tiene un bolsillo que va al corte del límite, que no se cose con nada, entonces aprovecho todo ese borde para ahorrarme una costura. Y además porque está bueno usar las cicatrices, hay marcas, hay manchas.

 

CC: Las mochilas pasaron a ser riñoneras y camperas.

Claro. En el paquete de parapentes que compro a veces aparecieron un par que eran paracaídas. Y la tela es más sedosa, no daba para hacer mochilas. Entonces fui por las camperas, a hacer algo más usable. Estoy haciendo algunas y vuelan, son hermosas. Gustan mucho, son más llamativas, se hacen con precisión.

Dale play y conocé toda la historia de Lucas y de Baumm de la mano de Cuchi Calderón.

 

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