Entrevistas

Le encontró el agujero al mate: el patio interno

Conocé la historia del abogado que cambió las leyes por los libros.

Le encontró el agujero al mate: el patio interno - Radio Cantilo

martes 03 Sep, 2019

“El ruido del Daytona a fondo lo entretenía apenas un rato. Cuando salía de Sacoa, Fede se soltaba de las manos de su madre y entraba veloz a revolver las ofertas de la librería de la peatonal San Martín. Miraba los lomos, los colores las formas. Ojeaba clásicos y algunas rarezas. Sacudí el polvo y siempre, pero siempre, se llevaba alguno. Sus padres se preguntaban de dónde venía esa fascinación y lo dejaban armar su biblioteca. En algún punto estaba armando su mundo.

Otro viaje, ya no en el Daytona sino en el micro que hace el trayecto La Plata-Buenos Aires. Federico, más grande, ya recibido de abogado viajaba todos los días a trabajar al Ministerio de Agricultura y profundizaba una rutina que ya venía desde hace algún tiempo: todos los días, durante ocho años, devoraba desordenadamente pero con intensidad todos los libros que podía. En esos trayectos imaginaba los infinitivos mundos posibles y se encontraba con la novela policial, los cuentos fantásticos, la filosofía y sin saberlo escribía mentalmente lo que podía ser su futuro. Viajaba por trabajo, se encargaba de articular con los pequeños productores y productoras donde se concentraba en realidad la pobreza del país. Es toda una paradoja, porque viajaba a verlos a ellos que eran productores pero se encontraba con escenas bastante complicadas. Experiencia de vida de comunidades campesinas, viajes por Argentina y el exterior, anotaciones infinitas en su mente que cada tanto se trasladaban al papel. Escribía y mostraba muy poquito de su obra. Su compañera, Florencia, lectora furtiva y profesora de Letras, le recomendó pulir esos textos. Lo animó, entonces, a comenzar un taller. Su pasión por los libros encendía la llama. Ahora, además de leer, escribía. Tanto se encendió esa llama que empezaron a soñar con su propia librería ‘Habrá tiempo –decían-en algún momento lo vamos a hacer’.

En diciembre de 2015 fallece en un accidente en la ruta un gran amigo de Fede. Él tomó eso como una señal inequívoca. Sintió esa finitud y una necesidad tremenda de mover las fichas de una vez. Empezó a aburrirse de las reuniones con funcionarios, a preguntarse qué estaba haciendo en Montevideo o en Brasilia cuando lo que más disfrutaba era llegar a su patio interno en Villa Elisa y soñar, como cuando era aquel pibe, cómo iba a ser su pulmón literario. El espacio que tenga los libros como protagonistas. Pero, ¿cómo se hacía un libro? Era lector, escribía, había que saber cómo era hacer un libro y ahí fue. Una capacitación para armar libros de modo artesanal. Lo había hecho todo. ¿Lo había hecho todo? Faltaba algún pendiente. Construir un clima, un lugar que te reciba en armonía. El patio interno al que todos necesitamos salir al menos una vez al día. Así el lector, el escritor, el hacedor artesanal dio un giro más y se convirtió en librero. Y cada vez que entra un pibe a preguntar por un autor, él le dice que se deje llevar por el impulso. Que, él lo sabe bien, te lleva casi siempre a los lugares deseados”, comenzó relatando Cuchi.

Hace un mes que Federico le dio forma a un sueño que venía rondando en su cabeza prácticamente desde siempre: tener su propia librería. Abogado de profesión, lector y escritor por pasión, abrió en City Bell “Patio Interno”, un lugar de encuentro para quienes aman, como él, la literatura. “Planteamos poder encontrarnos de otro lector y aprender de quien entra. Yo estoy aprendiendo un montón de cosas, soy un lector muy desordenado, no tengo una estructura”, contó Fede.

 

Cuchi Calderón: Cuando la imaginaban con tu compañera siempre fue para darle una curaduría y destacar ciertos libros, ¿no?

Federico: Totalmente. Hemos leído muchos libros de editoriales más independientes. También tenemos un tándem con Malisia, que hace una curaduría muy importante del catálogo. Y nosotros acá queríamos hacer algo similar a ellos. Pero también optamos, al pensar en la sustentabilidad del proyecto y el público que podía circular por la librería, tener un poco de todo. De alguna manera generar esa bibliodiversidad. Tener desde libros artesanales hasta libros de Planeta.

 

CC: Más allá de la librería quisiera hablar del día en que pateaste el tablero.

Federico: Fue un proceso. Son procesos muy personales que te van pasando. Yo trabajé mucho tiempo en el Ministerio de Agricultura, muy contento con la experiencia de lo público también, de lo que es el Estado, de lo que significa ser un servidor para otros. Pero la pasión por los libros le fue ganando a la vocación de servicio, que todavía la tengo pero en este momento no estoy eligiendo priorizarla. El proyecto comenzó en el 2012, que estuvimos a punto de poner una librería en Villa Elisa, pero desde ese momento quedó la idea más fija. Ahí empezamos a cranearla hasta ahora que se pudo. En el medio tuve que decidir dejar mi trabajo. Terminé trabajando en un proyecto del Mercosur y me encontré en la duda de volver al Ministerio. Ahí Florencia, mi compañera, me dijo que “ya fue, tratá de hacerlo”. Tuvimos suerte, mucho apoyo de familia y amigos, una inversión relativamente baja que nos permitió tirarnos a la pileta. Hasta ahora la pileta tiene agua, esperemos que el agua no se pudra.

No te pierdas la charla completa con Federico en una nueva entrega de Le encontró el agujero al mate de la mano de Cuchi Calderón en Hagan Correr La Voz. ¡Poné play!

 

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