×

Entrevistas

Música para el funeral de Mariana Enriquez

La talentosa escritora pasó por el aire de Una Clínica de Todo, y habló sobre la trama del terror, los cementerios y sobre la que quisiera que suene en su funeral.

Música para el funeral de Mariana Enriquez - Radio Cantilo

miércoles 20 Mar, 2019

Flavia Pittella: La contundencia de lo visual hace que el terror sea “fácil” de lograr, que no lo es, pero hay una inmediatez de la imagen. ¿Cómo encontrás adentro tuyo eso que va a dar miedo?

Mariana Enriquez: Yo soy muy fan de Stephen King, que es el único escritor que físicamente me da miedo. Es el único escritor que estando en la mitad de un libro (“Cementerio de animales”) lo arrojé, en plan de “no quiero seguir leyendo esto”, y después lo terminé, hoy es un poco mi libro favorito. Pero es una mezcla de algo que es muy técnico, de cosas que literariamente funcionan. Como no contar algo, pero sí decir, a veces hay algo que es muy enigmático. Lo tiene Lynch también. Es como esos detalles de la realidad, un poco desencajada. Más los lugares comunes del terror, como la casa embrujada, los fantasmas, los niños perversos, el debajo de la cama. Y después cosas más del plano del realismo como la violencia, ciertos trastornos mentales, lo irreparable. Los secretos de familia, los grandes traumas políticos, sociales. Eso me parece una fuente inagotable del terror, que la gente tiene miedo de banalizarlo, pero yo creo que es un poco lo contrario.

 

Facundo Patronelli: “Las cosas que perdimos en el fuego”, habla sobre la violencia de género, las respuestas de las mujeres agrupadas que responden irónicamente, ¿Cómo se te ocurrió eso?

ME: Es un cuento de 2013, que escribí para una revista peruana que se llama “El buen salvaje”. Es una idea que tenía hace mucho tiempo, donde se cruzaban dos imágenes. Una imagen real, de una chica mendigaba, que yo veía siempre en la línea E de subte, y que tenía el rostro quemado. En el cuento pide dinero y da un beso, en un acto absolutamente provocador. En la realidad no daba un beso, pero tenía un cuerpo absolutamente sensual. Y ese rostro tan anfibio, al casi no tener rostro, y su cuerpo escultural que ella exhibía, era una imagen impactante, que causaba muchísima incomodidad. Me parecía una imagen muy poderosa. Y en esa época, el baterista de Callejeros quemó a su mujer mintiendo, y eso también está en el cuento, deformado, porque no quise usar el nombre de Wanda ni de su asesino. Tenía esas dos cosas en la cabeza, y pensé en un cuento de ciencia ficción, y pensaba, si esto fuese una epidemia, qué reacción tendrían las mujeres. Una reacción radical, una radicalización total, un movimiento feminista, pero en armas. Entonces la decisión que toman es quemarse y no morir. Quemarse y ser esas mujeres que son una cicatriz de quemadura. Vivas. Que se quemarían vivas. Y nada, escribí eso, que parece una locura.

 

FP: Parece una locura tan cercana que hace mucho tiempo venimos viviendo en Argentina y en el mundo. Pero esta sensación de que las mujeres podemos ir todas a inmolarnos si es necesario, da hasta miedo.

ME: Si, es un cuento que habla también de la soledad de la radicalización. El personaje principal observa eso. No es una protagonista.

 

José Bianco: Leí por ahí que escuchas Low.

ME: Sí. Escucho mucha música. Escribo con música. A veces playlist y a veces no. Normalmente en inglés. Me encanta la música, quisiera hacer música, pero lamentablemente soy sorda. (risas)

 

FP: Si bien hoy estamos hablando de “Las cosas que perdimos en el fuego”, has escrito crónicas, y escribiste por ejemplo “Alguien camina sobre tu tumba”

ME: Me gustan los cementerios, antropológicamente hablando, estéticamente hablando, y también por mi historia personal. Ese libro termina con una crónica que es el entierro de la mamá de Marta Dylon. La mamá de Marta estuvo desaparecida y sus restos fueron recuperados por el equipo de Antropología Forense. Y tuvo su funeral. Yo fui a ese funeral, que fue un acto político, y fue de un inmenso alivió más allá de lo triste. Y yo ahí dije, tengo mi libro de crónicas, que más allá de ser un libro de viajes, tiene que ver con mi historia personal y del lugar personal de donde vengo, donde una tumba no es algo que da miedo. La muerte siempre te va a dar miedo, pero una tumba con el nombre, epitafio, el lugar donde ir a llorar a una persona, y el respeto de saber dónde, la marca de dónde está el cuerpo, dónde poder ir a llorarlo y el respeto. Hay un temor muy epidérmico, que nunca me lo pude sacar de encima. Siempre digo que los primeros cuentos de terror que leí en mi vida son los textos de “Nunca Más” donde describían las fosas comunes. A mí me encantan pasear por las tumbas porque me gusta la música épica, pero también por esto. Porque para mí y en mi país, una tumba es un alivio.

 
Para mí y en mi país, una tumba es un alivio
 

FP: ¿Qué canción elegís para tu no funeral?

ME: Mi no funeral, porque todavía tengo la esperanza de que venga un vampiro y logremos la vida eterna. Y elijo Space Oddity, porque es el artista que mejor supo morir como artista. Me parece que hacer lo que él hizo con su muerte, que fue una obra de arte, a mí me impresionó muchísimo. El acto final me pareció deslumbrante.

Dale Play a la nota completa de la escritora y el equipo de Una Clínica de Todo.

Publicidad

LEETE TAMBIÉN...