Entrevistas

La mil y una vida de las canciones populares

Como todos los lunes, el equipo de Anochece Ferpecto se sumó a la novedad literaria musical de la semana y charló con el escritor Martín Liut.

La mil y una vida de las canciones populares - Radio Cantilo

martes 16 Abr, 2019

Cristian Hendriksen: ¿Qué inspiró el libro?

 

Martín Liut: Somos un grupo de gente que estudio música y damos clases en la Universidad Nacional de Quilmes. Entramos en un proyecto de investigación y queríamos ver cómo hacer para saltar la barrera de los géneros y fuimos por el lado de que hay canciones que resisten el paso del tiempo, sobre todo de sus historias. De dónde vienen, cómo llegaron. Las ponemos sobre la mesa, en cada uno de los géneros de Argentina incluyendo la música clásica, canciones como Aurora, Cambalache, temas de folklore y así nos empezamos a encontrar con cosas muy locas.

 

 

Marcelo Villano: ¿Cómo creés que transgredieron esas canciones?

 

ML: Para empezar, en su época fueron muy importantes. Cambalache empezó en el cine y se hizo popular, Víctor Heredia empezó en su casa y después se hizo importante por la dictadura, o incluso las melodías que llegan a las canchas de fútbol.

 

CH: En el libro arrancan por Aurora, algo que después se transformó en un himno escolar.

 

ML: Es difícil de cantar porque no fue pensada para la escuela si no para un cantante de ópera. Uno lo desconoce, si va al pasado se trata de la historia de un jesuita que se llamaba Mariano que luchaba contra los españoles.

 

 

CH: Cuando uno canta, ¿piensa en estos contextos?

 

MC: Depende mucho del contexto. Con Aurora pasa de todo porque la usó el régimen militar y después se convirtió en un reflejo de Malvinas. Hay una toma de conciencia y es una construcción en este caso que nació en el 82′. Si lo escuchas en tu casa lavando los platos no lo unís, pero si lo escuchas en un acto escolar podés percibir muchas más cosas. Lo que hicimos en este libro fue ordenar esta información para que el que tenga ganas bucee por ahí.

CH: Dan una marca de época, ¿no?

 

MC: Si y también buscamos mostrar cómo van cambiando esas épocas. Un ejemplo es Sr. Cobranza, que va y viene entre la versión de Las Manos de Filippi y la de Bersuit. Es un contexto de fines de los 90s y va cambiando el sentido de cómo se canta. La versión de los Vergabarat es más teatral, donde por ejemplo hoy adaptan nombres que no significan nada y cambian esa versión para decir cosas del presente. 

 

 

CH: ¿Qué criterios encontraron en común entre las canciones?

 

ML: La capacidad de adaptarse a las músicas. Como Gente que No, que cambia constantemente y funciona bien. Otra es la persistencia del discurso, como en Cambalache, donde hay una queja por las condiciones en las que se vive y claramente puede utilizarse hasta el día de hoy. El denominador común es que nacieron, tuvieron una repercusión y eso les permitió despegar. También los intérpretes son actores importantes que mueven sus canciones para sostenerse en el tiempo. 

 

MV: ¿La polémica en torno a una canción suma al contexto de una leyenda?

 

ML: Yo creo que tiene que ver con la discusión de la vida en democracia, en el caso de Sr. Cobranza, que te dice las cosas de frente. Se puso en tensión y al límite de lo que se podía decir o no en el espacio público. Hoy se corrió eso, se aceptan esas cosas. Las Manos de Filippi siguió intentando mantener ese perfil de izquierda, con la llegada del macrismo por ejemplo siguió el mismo camino.

 

CH: Podemos hablar de la música confrontando a la política y cómo la política la usa como trampolín, ¿no? Por ejemplo Cambiemos usó a Gilda como una arenga política. ¿Cómo logro una obra popular llegar a lo más alto del ejecutivo nacional?

 

ML: Es un tópico lo de las canciones en lo político. Gilda murió trágicamente y la cumbia era una cosa de negros, no entraba. Igualmente ahí hay una doble operación porque bailar una cumbia, tomar a Gilda como la políticamente correcta, acerca a un electorado que no está relacionado con este tipo de gobierno de derecha.

 

 

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