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Juan Leyrado: “La risa hay que practicarla, sino la perdemos”

El actor habló sobre su última obra, "El Elogio de la Risa", y dejó algunas frases para recordar y mantener siempre presente. No te pierdas esta entrevista exclusiva con El Gallo que te va a hacer sentir mejor.

Juan Leyrado: “La risa hay que practicarla, sino la perdemos” - Radio Cantilo

lunes 10 Abr, 2017

 

Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia. La nueva obra que protagoniza Juan Leyrado trata más o menos de la vida de cada uno de nosotros: un hombre grande que espera para festejar el cumpleaños del amor de su vida: su esposa. Mientras tanto, comienza a revivir su vida y recordar diferentes etapas para ver qué es lo que los mantuvo junto después de tanto tiempo y, lo mejor de todo, es que la respuesta se encuentra en el principio, es decir en lo que los unió desde el primer momento: la risa, esa risa encantadora, importante, que no pasa desapercibida.

“Era un tipo solemne, quería ser un actor dramático. De pronto esa risa lo llevó a transitar su interior y a reencontrarse con él, con su risa de niño que había dejada relegada por las ocupaciones y obligaciones. Esa risa de niño que está bien vista, que no tiene buena prensa porque lo criaron diciéndole que lo que está bien es ser una persona seria”, explica el actor.

“En la edad y el tiempo aparecen junto a la risa como modificadora y acompañante de los cambios que la vida nos lleva a hacer. Si uno no practica la risa, la perdemos. Los momentos más fantásticos se daban cuando uno se reía sin darse cuenta, no producto de un chiste. De esa risa que surge muy de adentro que, insisto, está relacionada con la risa infantil, una etapa en la que no se necesitaban muchos argumentos para reír, sino dejarse llevar por la alegría que tenemos”, añade.

 
Hacer un unipersonal es algo extraño, lindo y modificador, pero también muy terapéutico.
 

Se trata de la primera vez que Juan Leyrado encara un unipersonal, con las responsabilidades que conlleva hacerle frente a un público sin ningún otro personaje en escena más que él. “El personaje tiene cada vez más cosas mías, y noto que el público se siente identificado con lo que transita este personaje”, destaca.

“La obra es como reencontrarse con uno mismo. Nuestra profesión es muy sanadora cuando nos comprometemos con cosas de uno, más estando solo en el escenario, porque tengo que salir totalmente concentrado en lo que estoy haciendo, con mucha verdad porque no tengo forma de escaparme de eso. Mi comunicación con el público es a partir de un personaje, no es stand up. La obra transita por los andaniveles del proceso de crecimiento del individuo y a veces me sorprendo yo mismo con las cosas que digo ahí arriba, porque tienen que ver conmigo”, sostiene.

“Lo que hago no lo vivo como un desafío, sino como experiencia. La necesidad de hacer un unipersonal nace de la necesidad de expresarse. En otra etapa de mi vida no hubiese hecho algo como esto, no se me hubiese ocurrido nunca”, explica. Aunque aclara que esto “tiene que ver con el momento personal de cada uno: si uno está pendiente de la cantidad de público que viene, es más difícil sacarse cosas de adentro para exponerle a la gente. Cuando uno piensa en eso no resulta, uno está solo en el escenario. El único punto que tiene que seguir es el de estar ahí. Es algo extraño, lindo y modificador, pero también muy terapéutico”, concluye.

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