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Entrevistas

Hernán Casciari: “El que dejó de ponerle plata a las revistas no fue el público, fueron las empresas”

El escritor pasó por el aire de El Beat de la Cuestión para hablar del presente y el futuro editorial.

Hernán Casciari: “El que dejó de ponerle plata a las revistas no fue el público, fueron las empresas” - Radio Cantilo

lunes 11 May, 2020

El periodismo en soporte papel desde hace algún tiempo se encuentra en estado de alerta: el acceso a internet, la diferencia de costos y los nuevos hábitos y consumos hacen que el público se incline por otras alternativas a la hora de comprar. Sin embargo, en medio de este panorama, existen algunos proyectos que se sostienen en el tiempo producto de una apuesta diferente a la de las grandes editoriales. “Hay un sentido de negocio que nosotros no tenemos. Cuando estoy mandando revistas a Nicaragua, a Costa Rica, a Cuba, no gano un centavo. Pero mi objetivo es poder llegar a esos lugares, no es ganar plata. Nosotros con el dinero que nos da la gente para hacer la revista hacemos la revista, pagamos sueldos y la ganancia es cero”, explicó Hernán Casciari, que agregó que “todo es un interés creado que va por los costados del público que supuestamente es a quien va dirigido el producto. Mentira. Si fuera dirigido al público y al público le gustara, no dejaría de hacerse”.

 

Cuchi Calderón: Muchas de las revistas que ya se dejan de imprimir en papel tienen que ver con una época. ¿El cierre es producto de que el rock está cayendo como cultura mainstream o es porque no detectan estas comunidades como hicieron ustedes con Orsai?

Hernán Casciari: No tienen nada que ver con los contenidos. Tiene que ver con a quién le pidieron plata. El que dejó de ponerle plata a estas revistas no fue el público, fueron las empresas. A nosotros no nos puede voltear nada porque no aceptamos publicidad. Yo no creo que haya algo más simple que la forma natural de hacer una revista: le preguntás a un grupo de gente si quieren un contenido, te dicen que sí pagándolo y le das ese contenido a esa cantidad de gente. Cuando la cantidad de gente dice “no quiero más este contenido”, no hacés más la revista. La decisión nunca la toma la empresa que pone la contratapa. Nadie le preguntó nunca nada a la gente.

Facu Díaz: Cuando vos charlás con tu comunidad y le preguntás qué es lo que quiere, ¿has incorporado cosas, has cambiado cosas a partir de diferentes sugerencias de parte de tu público?

HC: Yo más que preguntarle a la gente lo que hago es avisarle qué voy a hacer. No ando preguntando, no soy la sirvienta del público. Es otra forma de que las cosas funcionen mal: cuando vos creés que al público hay que hacerle caso. Yo soy muy curioso como consumidor, cuando noto que hay algo que me gustaría que esté y no está, lo hago. En 2010 lo que nos pasó es que no había una revista como la gente. Había una en francés y la tomamos como modelo. En castellano sigue sin haber. Después me empezó a interesar el podcast como forma de comunicación. Y como me pasaba a mí, es obvio que le iba a pasar a cualquiera porque yo soy un consumidor muy típico, me gustan las cosas que le gustan a todo el mundo. Y dije bueno, empecemos a armar una versión podcast de Orsai. No le ando preguntando a la gente, en todo caso me pregunto a mí.

 

CC: ¿Cómo ves el presente y el futuro de lo editorial?

HC: Ya no existe la fórmula revista. Revista es “lo que ocurre en el mundo, nosotros te lo mostramos”. En los tiempos analógicos la única forma de mostrarte lo que ocurría era imprimiendo papel. Hoy vos abrís internet y lo que vos seguís es tu revista. Vos seguís a una determinada gente en Twitter y en Instagram, tenés unas playlist en Spotify. Es imposible que alguien te devuelva exactamente eso, ya lo tenés. ¿Qué es lo que sí podemos hacer? Revistas de autor. Significa que hay un grupo de gente a la que vos seguís que a vos te parece bien lo que busca, lo que encuentra, lo que te da. En realidad estás siguiendo eso, la visión del mundo. ¿Qué hacemos nosotros? Nos pasamos la vida buscando lecturas nuevas. Recibimos por mail a millones de escritores y cada dos por tres aparece una joya. Además de eso, llamamos a los escritores consagrados para ver si no quieren hacer determinada cosa con nosotros. La idea se nos ocurre a nosotros. Ahora estamos haciendo una historieta con un ilustrador brasilero. Eso es carísimo. Entonces le pedimos plata a la gente para eso y le damos todo servido. Le damos algo que es imposible que puedas abrir internet y tenerlo inmediatamente. Una cosa nueva que no se puede hacer más que en papel, no tiene sentido. Y así con todo. Lo único que podemos hacer es filtrar creatividad, prometerte que lo que te vamos a dar te va a gustar y cumplir. Hace diez años que tenemos un voto de confianza y lo vamos cumpliendo por gusto.

 

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