Entrevistas

Gabriel Grätzer: “Encontré mi lugar en el mundo cuando descubrí el country blues”

El músico argentino pasó por el estudio Norberto “Ruso” Verea para hablar de su carrera y su especialidad: el blues.

Gabriel Grätzer: “Encontré mi lugar en el mundo cuando descubrí el country blues” - Radio Cantilo

martes 26 Nov, 2019

Gabriel Grätzer es un músico argentino que hace algunos años fue declarado Embajador Argentino del Blues en el Mundo, a causa de su profundo conocimiento del género y su amplia trayectoria tocando en diferentes puntos del planeta. “A los cinco años yo tenía un tocadiscos en mi cuarto. Y mi prima me regaló A night at the opera y Beatles for sale. Yo los puse para jugar y me quedé impactado con el disco de los Beatles y con determinados temas, que en ese momento no entendía nada. Después fui a vivir a Inglaterra, pasé mi infancia allá, y me hice de la discografía de los Beatles completa y siempre el blues tenía algo especial. Me persiguió mucho tiempo esa imagen. En la adolescencia quería ser George Harrison, pero siempre estaba el blues. Empecé con guitarra clásica, haciendo mis canciones”, contó.

 

Corina González Tejedor: Siempre observo dentro del mundo del blues es que hay un montón de gente que se sube a los escenarios participando de una zapada y tienen que pelar arriba su parte del tema. Es una especie de ejercicio para ser mejor dentro de lo que sucede arriba del escenario. ¿A vos te ha pasado en algún momento? Porque imagino que no debe ser fácil declararse músico de blues.

Gabriel Grätzer: No, el blues es una música de una enorme complejidad, de una enorme riqueza, ya partiendo de la base que es la semilla de todo. No habría ni rock nacional, ni jazz, ni heavy metal, ni pop, ni hip-hop, ni rap, ni reggaetón, nada de no ser por el blues. Nada. La segunda cuestión es que esas zapadas o jams parten de tener los doce compases que permiten que nos podamos comunicar aún sin conocernos, pero no se trata de ser mejor ni de sobresalir o de tocar o de pelar. Por ahí el error pasa por ahí. Un solo de guitarra no es una obligación, no está escrito en una ley que hay que hacer un solo. Como el canto ocupa un lugar determinado en la estructura, siempre va a haber potencialmente una respuesta, que si el instrumentista la quiere dar, la da. Lo importante es que haya una base, que es la banda, y que el cantante cante, es lo único importante. Pasa que está el ego.

CGT: ¿Vos tenés todo este conocimiento porque lo estudiaste, te fue apareciendo a lo largo de tu propio trabajo? Tenés dos libros editados, ¿simplemente decidiste investigar?

GG: Estamos ante una música cuya suerte es que está toda documentada. Todo lo que fue grabado entre 1877 en adelante, está todo documentado. Entonces al tener acceso a todos esos discos, ya podés estudiar de la fuente. Distinto es Bach. Está perfecto todo lo que pueda haber de Bach, pero no sabemos realmente cómo sonaba Bach, es una partitura. Tal vez se estén tocando mal y no lo sepamos. En este caso, un disco es una versión grabada un día determinado, pero por lo menos tenemos eso capturado. Entonces ya podés estudiar de los discos, de los libros, de gente que investigó. Y después la vida misma. Tampoco yo voy a ser Muddy Waters, para eso pongo un disco de Muddy Waters. Uno hace su versión, hacés el tema propio. Yo hago covers, no escribo temas. Lo hacés propio en tu versión y le ponés tu impronta y tus propias experiencias de vida van poniendo la otra parte. Ahí está el secreto.

 

CGT: ¿De quién sos discípulo?

GG: Yo encontré mi lugar en el mundo cuando descubrí el auténtico blues, el blues rural, el country blues que germinó comercialmente hablando entre el año 26 y mediados de los 30. El blues rural interpretado en grupo o como solista. Ahí tenés a Memphis Minnie, a Tommy Johnson, a Mississippi John Hurt y un montón de artistas más o menos conocidos que son los que pusieron la semilla de todo esto. No soy un músico de blues eléctrico por definición.

 

CGT: ¿Qué hay con la creación del blues local?

GG: Esa es una historia fantástica. Así como se habla del blues británico más allá del blues norteamericano, Argentina en los 60, a partir de la aparición de Manal, mete en escena algo que no es blues estructuralmente hablando, con letras propias, describiendo el conurbano bonaerense, con la palabra blues como título. Aquel famoso Avellaneda blues no es el primer blues argentino, acá ya se tocaba desde los años 40. Por ahí no tenían el concepto de lo que era. Borges ya hablaba de blues, Victoria Ocampo publicó en el año 28 una nota hablando del blues. Hablaban de la única música auténtica de los negros que viene a ser una especie de hijo del jazz, un concepto equivocado. Pero cuando en los 60 aparece acá Manal como estereotipo con la palabra blues, si el Avellaneda Blues se hubiera llamado Avellaneda y otra cosa, tal vez no estaríamos hablando de un blues argentino. Argentina tiene una idiosincrasia tan propia con el blues que es curioso porque pasa con el blues argentino lo que pasó con el norteamericano en el resto del mundo: Latinoamérica, que tiene blues en todos sus países, miró hacia Argentina. Para cantar en español, no miraron a BB King o Clapton, miraron a Botafogo, a Pappo, a Memphis, a La Mississippi.

 

Reviví la charla completa con Gabriel Grätzer en el aire de Allá Voy y descubrí cada secreto que se esconde detrás de la historia del blues de la mano de nuestro Embajador del género. ¡Dale play!

 

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