Entrevistas

Fernando Samalea: “Nunca me consideré un músico virtuoso”

El baterista dialogó con Corina González Tejedor sobre su faceta como escritor, su carrera y su vínculo con grandes insignias de nuestro rock. Entrá a la nota y escuchá la charla cmpleta

Fernando Samalea: “Nunca me consideré un músico virtuoso” - Radio Cantilo

martes 24 Mar, 2020

Pocos nombres se han mantenido tan vigentes en el mundo de nuestro rock como lo ha hecho el de Fernando Samalea a lo largo de tres décadas. Baterista de Charly, Andrés Calamaro, Gustavo Cerati y hasta del francés Benjamin Biolay, el músico comenzó su aventura  con el instrumento a sus 9 años de la mano del jazz. Sin embargo, afirma, “nunca me consideré un músico virtuoso ni mucho menos. Siempre tuve la idea de acompañar las canciones desde el minimalismo. Charly mismo nos enseñó ese toque tan particular, esos toques marciales de batería. Para mí fue impactante cuando descubrí a Wily Iturri. Y me plegué un poco a eso, a ser un baterista de canciones”.

 

Corina González Tejedor: Tenés una de las historias más prolíferas del rock como músico, trabajando para otros grandiosos músicos y sus obras. Hablando de ellas, ¿de cuál te sentís orgulloso y por qué?

Fernando Samalea: Me siento re contra privilegiado con las situaciones que me han pasado. No en vano la palabra que surge inmediatamente es “gracias” cuando tengo que definir lo que me pasó en la vida. Vaya a saber qué misterio implica todo eso, pero el hecho de dar con tantos artistas y tantos proyectos es algo que me genera un estado de gratitud. Siempre el proyecto de Charly para mí será el más especial y el más cercano, quizás tenga que ver con que a mis 13 años descubrí La Máquina de Hacer Pájaros. Descubrí a ese Charly de pelo largo, gafas universitarias. Y de alguna manera esa revolución que generó en ese tiempo me produjo una atracción enorme, como a miles de otras personas. Cuando tuve la fortuna de tocar con él fue una emoción enorme. Charly sería de alguna forma el referente más grande que tengo en mi vida musical. Por más que yo haga cualquier otra cosa que haga, siempre se me considera como músico de Charly. Con todo orgullo vivo ese momento. Lo considero mi artista favorito. Desde lo humano siempre he sentido su calidez, la gran ayuda que me dio, la confianza que medio siendo un novato, llevándome a grabar Parte de la religión a Nueva York, cuando podría haber contratado a quien se le antojase. Y me dio esa chance, o sea que en definitiva siempre he tenido una afinidad muy linda. Tiene un humor espectacular, nos divertimos mucho. De hecho hace una semana estuvimos grabando, lo estuve acompañando. Él sigue preparando lo que llama “la película del Colón” y seguramente dará mucho que hablar cuando se estrene. Siempre informalmente me propone acompañarlo a un estudio y grabamos, siempre va preparando cosas. El contacto sigue y seguirá.

 

CGT: Estuviste en discos emblemáticos: Cómo conseguir chicas, el Unplugged de Charly. ¿Es cierto que hubo giras por Estados Unidos que no se hicieron con el Unplugged de Charly? ¿Cómo era abordar al maestro por esos días con ideas para ese set? ¿En qué difiere ese Charly noventoso del inmensamente creativo de Cómo conseguir chicas?

FS: No fue más allá de la filmación de Miami. Para nosotros fue una experiencia hermosa, que tuvo connotaciones humorísticas fuertes. Como siempre Charly es lo impredecible y en ese momento, teñido de rubio, estaba aflorando su rebeldía de los años 90, pre Say No More. Y de alguna manera nos involucró a todos, desde un lugar muy entretenido. Más allá de todo, tocar con él siempre ha sido algo entretenido y entre compañeros. Yo, de alguna forma, nunca dejo de ser público de él. Lógicamente el Charly de los 90 difiere del que yo conocí como público. Primero el que decía hace un ratito, luego todas las maravillas que nos entregaron con Serú Girán y posteriormente su carrera solista, que es un antes y un después en la vida de un montón de músicos de aquí. Él fue el primero que dictó la tendencia de que el mundo había cambiado. En el ritmo marcial de bombo y tambor de “Yendo de la cama al living” está dado un poco el futuro de la música en la Argentina, grabado en el medio de la dictadura. Luego presencié los conciertos de Clics Modernos, para nosotros era increíble. No hubo nadie como él para mostrarnos, en la música argentina, lo que se debía hacer. Además traía un montón de connotaciones de la música clásica, de Frank Zappa. Es una combinación de muchas cosas y a la vez nunca deja de ser él. Lo más lindo fue cuando la vida me dio la chance de conocerlo. Estábamos grabando el disco Vida Cruel de Calamaro y llegaron Charly y Spinetta y por arte de magia terminamos involucrados en esas primeras giras hermosas que hice con él. En ese momento él estaba más conectado con determinadas cosas de arreglos. La diferencia sustancial con el Charly de los 90 justamente es esa: lo que él llamó Say No More tiene que ver con capas y capas de sonidos, voces superpuestas, el ritmo no tan rígido. Él que siempre había sido tan prolijo terminaba dictando nuevas leyes más anárquicas y en ese sentido terminó también sorprendiéndonos.

CGT: ¿Qué sabés que no sabemos nosotros sobre cómo se hizo “Shisyastawuman”?

FS: Fue gracioso porque estábamos grabando unos demos de lo que sería Cómo conseguir chicas. Él tenía esa canción en otra velocidad y la empezamos a tocar con un minimalismo, con unas acentuaciones de bombos y bajos en particular, intentando encontrarle una forma lo más ingeniosa posible. Y él tenía esa letra que no podía traducir. Casi como que no lo conocíamos y en el momento mismo se fue armando. Básicamente el recuerdo que tengo es ese: de su idea, de cómo grupalmente se le iba encontrando un lenguaje para que cada instrumento le conteste al otro, una manera de intentar ir entreteniendo al oyente a lo largo de una canción y que la expresión de un compositor quede lo más veraz posible. Fue otro de los grandes logros de él. Cómo conseguir chicas fue un disco raro, porque teníamos muchas letras que él había escrito en un inglés poco ortodoxo, entonces al no poder pasar las letras al español iba descartando canciones que eran hermosísimas. A lo largo de la grabación se descartaron cosas que hasta el día de hoy no son conocidas.

 

CGT: Describime una instantánea de una grabación de El Salmón y un repaso de tu trabajo ahí.

FS: Andrés es el primer músico que confió en mí, que nos dio la chance a Richard Coleman y a mí cuando tocábamos en Fricción para integrar su disco Vida Cruel  en el año 85. Él vivía en Madrid y yo había llegado con la gira de Sabina de 19 días y 500 noches y terminé instalándome en Madrid, antes de ir a París. A Andrés lo veía como amigo de la música, incluso yo hacía discos instrumentales de bandoneón y él tocó algunos teclados. Él me dio ese apoyo y para mí era un placer enorme donde estaba grabando él y hacer algo. La primera imagen que me viene es cuando me dijo “podemos grabar ‘Durazno sangrando’” y fue re lindo. Lo primero que se me viene a la mente de El Salmón es verlo a él tan entusiasta, diciendo que iba a grabar un centenar de canciones que las traía desde Buenos Aires y que iba a darle una revolución a las discográficas, porque nadie había editado un quíntuple álbum como lo fue. Lo decía un poco en broma, un poco en serio. Fue su catarsis personal y dentro de toda esa experimentación increíble hay un altísimo porcentaje de canciones memorables que quedaron para todos nosotros. De alguna forma se salió con la suya en muy buena ley y siguió brindándoles a sus oyentes, me incluyo, su arte tan lindo.

 

CGT: A Cerati lo conociste en Ahí Vamos. También estuviste en su último show, ¿recordás qué cosas eran fundamentales en esa gira, cuántas veces hablaste con él, cuál fue la última canción que compartieron en vivo?

FS: Con Gustavo nos conocemos desde los 80, cuando integramos Fricción. Fue una gran sorpresa conocerlo porque él irradiaba una suerte de halo artístico muy grande. Habían grabado el primer disco de Soda Stereo y se habían juntado con Richard Coleman para bocetar algunas canciones que no iban con el estilo de Soda y que él creía que podía ser una distracción. Empezamos a ensayar en el año 83  y tuvimos ese grupo que para mí es una de las grandes experiencias que viví a lo largo del tiempo. Teníamos 19, 20 años y fue hermosísimo poder plasmar todo eso. Tocamos tres veces en el Stud Free Pub y no hubo mucha más historia. A lo largo de los años nos seguíamos viendo con Gustavo y siempre hubo un gran cariño. Ya en 2005, cuando regresé de Francia, me propuso grabar la canción “Otra piel”. Finalmente grabé como siete u ocho canciones. Él había hecho el disco con tres bateristas más, o sea que cualquiera de los cuatro podríamos haber estado en la gira. Pero me tocó a mí. Y tuve el privilegio de acompañarlo en toda la gira de Ahí Vamos y lo que luego fue Fuerza Natural, que más allá de la connotación trágica irremediable ha quedado ese hermoso legado y él dejó todo eso que seguimos disfrutando. En definitiva nunca se sabrá el misterio de los artistas ni el tiempo que cada uno de nosotros tiene aquí, pero él tuvo ese y nos lo brindó a todos.

 

¿Te quedaste con ganas de más? ¿Querés indagar en su faceta cmo escritor, su vínculo con Benjamin Biolay y su viaje con Marina Fages? Dale play y escuchá la charla completa de Corina González Tejedor con Fernando Samalea en el aire de Radio Cantilo.

 

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