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Fernando Frías de la Parra: “Es muy fácil disfrazar de denuncia las ganas de trascender”

El director de “Ya no estoy aquí” habló de la cinta que llegó a Netflix.

Fernando Frías de la Parra: “Es muy fácil disfrazar de denuncia las ganas de trascender” - Radio Cantilo

martes 02 Jun, 2020

Ya no estoy aquí, la cinta escrita y dirigida por Fernando Frías de la Parra, llegó a Netflix luego de los múltiples reconocimientos que recibió alrededor del mundo desde sus primeras proyecciones en 2017. Retrato del México profundo, la producción muestra a un joven que forma parte de una pandilla callejera y que pasa sus días bailando cumbia y yendo a fiestas. Pero todo cambia cuando su líder tiene que irse a Estados Unidos luego de una confusión de un cartel.

Situada en los años de la famosa Guerra contra el Narcotráfico que se llevó adelante a comienzos de este siglo por el gobierno mexicano, la cinta busca mostrar desde una mirada local la realidad de las calles de Monterrey, alejándose del morbo y la exacerbación de la violencia que suelen presentarnos las realizaciones más hollywoodenses. “Es muy fácil disfrazar de denuncia las ganas de trascender”, contó su creador en

 

Hernán Moyano: Ya no estoy aquí surge de varias premisas. ¿Cuáles fueron esas premisas y cómo se gestó?

Fernando Frías de la Parra: Eran en principio varias necesidades. Me incomodaba mucho cómo estaban representando a México en términos de la violencia, la situación social y cómo el contenido le tiraba al ojo morboso del europeo. Veía que era orientado a la tragedia externa y eso nutre el morbo. Siempre me interesó mucho más poder abordar estas historias desde el núcleo del corazón humano. Plantear un conflicto interno del personaje enmarcado en esta realidad, apostarle más a ese tipo de yuxtaposición, hacer un contenido más accesible que pudiera retratar con cierta autenticidad. Por otro lado estaba el tema de haber atestiguado la guerra contra las drogas fallida del presidente Calderón, cómo en los carteles se levantaban a la fuerza chicos para obligarlos a trabajar y cómo al final de su estrategia los mismos chicos levantaban la mano para unirse a trabajar ahí. Imaginate cómo tienes que ser como gobierno para no saber leer a tu población o para que no te importe. Era una población vulnerable y eso hace que se haya normalizado la violencia, que haya escalado y que devenga en un cáncer social sin precedentes. Por otro lado, la idea del baile y la riqueza visual de estos chicos, el mundo pandilleril y su mística, los contrastes de Monterrey. También el tema de la migración, no todos los mexicanos son iguales.

HM: Ya no estoy aquí tiene una estructura compleja. ¿Siempre estuvo en la cabeza desarmar la historia y presentarla de una manera fragmentada? ¿Te parece que esto ayuda a potenciar la nostalgia del personaje?

FFP: Siempre estuvo en mi cabeza contar la película de esa manera. El pasado no necesariamente está atrás sino que la memoria a veces no nos deja vivir el presente y el futuro y eso se vuelve en futuro en sí mismo. También pensé que era más fácil evitar ser muy didáctico y hacer saltos elípticos en los que pudiera contraponer los flashback, la forma en la que él va recordando Monterrey. Empieza siendo muy informativo, porque no sabes que son flashbacks, después vas entendiendo cómo se unen los tiempos. Y al mismo tiempo también evitar tener que entrar en terrenos obvios. Había mucho riesgo de perder mucho interés si seguíamos por la forma lineal.

 

HM: ¿Cómo fue el rodaje? ¿Se hizo complicado filmar en la locación?

FFP: Fue super difícil filmar en locaciones, especialmente en Nueva York. La producción ya venía bastante disminuida, habíamos filmado solo en Monterrey. La producción en México había estado afectada en diferentes niveles. Pero las locaciones en Monterrey fueron amigablísimas, filmar en Monterrey fue increíble, la verdad es que las anécdotas fueron geniales. Cuando hicimos el bloqueo de la calle la gente pensó que estaba pasando, porque están acostumbrados. Lo filmamos un domingo a las seis de la mañana, tuvimos quince minutos. Y la gente empezó a twittear “otra vez volvieron los bloqueos”. Entonces eso habla de que quedó tan bien que la gente pensó que era de verdad. En Nueva York fue mucho más física, más desgastante. Nueva York no perdona a nadie, no le importa quién seas. Era una producción mucho más pequeña y fue muy fragmentada y para mí fue bien difícil unir estas dos cosas.

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