Entrevistas

Feminismo, rock, y una búsqueda constante: charla con María Rosa Yorio

Era una jovencita cuando conoció a Charly García y se metió en ese mundo que desconocía, que la embriagó de felicidad e ilusiones como también de angustias y pesares. Hoy decidió contarlo en su libro "Asesínenme: Rock y feminismo en los años 70".

Feminismo, rock, y una búsqueda constante: charla con María Rosa Yorio - Radio Cantilo

miércoles 12 Jun, 2019

Los años ’70 fueron años de convulsión social, de búsqueda y de mucho rock and roll.

Los jóvenes no estaban dispuestos a conformarse, y algunos -unos cuantos- resistieron a través de la música. María Rosa Yorio era una jovencita cuando conoció a Charly García y se metió tomada de su mano en ese mundo que desconocía, que la embriagó de felicidad e ilusiones como también de angustias y pesares.

Charly en algún punto llegó para salvarla, aunque más tarde ella debería huir para salvarse a sí misma y reencontrarse. Para entonces ya era madre de Miguel y ya había hecho carrera en la escena del rock, con todos los escollos que una mujer debía enfrentar en ese terreno -algunos más de los que hoy enfrentan ellas.

Un día decidió que las anécdotas que contaba a su grupo de amistades podían tomar otra forma y las escribió. Así nació “Asesínenme: Rock y feminismo en los años 70”, un libro que los ghostwriters (quienes son contratados para escribir para terceros) consideraron que “no era de interés”.

“Terminé escribiéndolo sola y fue una experiencia increíble, sentí que había mucha ternura en lo que contaba y me gustó poder lograrlo. Ellos no querían que contara la historia desde un punto tan íntimo”, cuenta María, y concede: “Los antropólogos del rock son geniales porque conocen más de uno que uno mismo, pero así y todo a mí me parecía más interesante contar esto, porque de ensayos, de discos, de recitales, está todo escrito en las librerías, y esta historia traía un nuevo espíritu”.

 

En el fondo, Charly siempre se sintió un muchacho de barrio. (…)

Ahora que evoco aquel tiempo advierto que para mí era natural vivir en una pensión y pasar el verano en Punta del Este. Nunca me planteé algo como “este lugar no es para mí”. En mi imaginación, tenía un fundamento artístico y filosófico. Todo estaba por suceder y lo sabíamos” (De “Asesínenme…”)

 

María Rosa le imprime tal cadencia al relato que casi se puede escuchar la música de lo que cuenta. Ella sabía que era la forma de contarlo, “visceralmente”. Aún así, hoy está sorprendida con la repercusión que generó la publicación del libro.

Hace días sus clases de canto y música los alterna con entrevistas periodísticas. “Y recibo muy buenos comentarios de casi todos en general, pero alguno siempre aparece que te da en el hígado y te preocupa. Circula un chiste que dice que la próxima edición va a salir con una faja con el comentario de Charly”, dice entre risas.

Yorio admite que deja entrever en esas páginas cierta nostalgia de pensamiento de “lo que podría haber sido y no fue”, con respecto al final de su vínculo con Charly. “Pasa por entender que la vida hubiera sido más dulce si nos hubiéramos podido contener, y yo no ponerme tan celosa. Pero era joven, yo entraba en ese mundo y no entendía nada, fui viviendo y haciendo lo que pude, bastante bien dentro de todo ya que hoy los resultados son positivos”. Pero esa nostalgia, asegura, no es una verdad constante: “Claro que, de haberlo pensado, lo hubiera tenido como alternativa. Pero por algo pasó. En la próxima reencarnación voy a pensar mejor las cosas“, bromea.

La cantante ve con felicidad la gran cantidad de mujeres que hacen música o van a sus clases, y sabe que hay una distancia con lo que ella vivió en carne propia en los ’70. “Las vemos en la calle, vemos mujeres llevando su guitarra, haciendo sus canciones poco formales, y eso es muy positivo. Se terminó por cumplir el pedido por el cupo femenino y eso posiblemente traiga un aire positivo, incluso para mí”, destaca María, que nunca dejó de escribir y hacer su música y, por supuesto, de encontrar espacios donde tocar.

“Pero hay una coyuntura social y económica en la que estamos todos inmersos. No sabemos qué va a cambiar con la industria, porque la realidad es que hay muchos soportes distintos para el arte; cualquier puede grabar un tema en su casa y mandarlo en redes. Vemos carteles en la calle de gente que ni sabemos quiénes son y sin embargo se promocionan en el Luna Park…. “, describe. “Esperemos que en diciembre haya algún cambio, a pesar de la gente que queda en el camino. Se abrió un gran debate en el país acerca de qué patria queremos y eso es positivo”.

Yorio, junto a Guido Spina en piano y Germán Suane en la viola, conforman un trío que tiene varias fechas programadas este año para presentar nuevas canciones y recordar las viejas. María Rosa sabe que ama escribir y que en definitiva “es una gran excusa para poder convocar a más público”.

Es claro que también el proceso creativo ha sido una búsqueda para la musa de Charly, que siempre fue una persona estudiosa, lectora asidua, ocupada en cultivar su libertad, su identidad y no dejar de buscar. En esa búsqueda se encontró con José Trigueirinho Netto, filósofo espiritualista, y comenzó a entrar en su Comunidad Luz, un lugar basado en el reino vegetal donde cada uno que ingresa puede profundizar en la búsqueda de la propia esencia.

Tengo una consciencia muy virginiana, consciencia de la Tierra y lo natural. Es un trabajo espiritual sin duda en el que aprendí muchas cosas que terminaron de formarme, y cosas que no se ven… Desde El Principito sabemos que ‘lo esencial es invisible a los ojos” pero no es sólo una frase poética. Hay mucho para estudiar que no está a la vista. Es un trabajo tan vasto que es difícil reducirlo a un par de palabras, las mías son muy pocas para describir la enormidad de ese trabajo hermosísimo que hace Trigueirinho”, explica.

Y en este sentido, María Rosa se toma segundos para definir si esa búsqueda la llevó a dar con algunas respuestas: “Fui una persona que tuvo que buscar mucho en la vida para encontrar serenidad. No encontré todas las repuestas, pero sigo queriendo saber de qué está hecho el mundo. Tengo anhelos de un mundo distinto y no está mal vivir en esa búsqueda”, concluye.

 

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