Entrevistas

Detectives privadas: el apasionante mundo del espionaje

Patricia Pratt es una de las poquísimas detectives privadas de Argentina. Fundó Punto Investigación, una agencia y red de investigadores que trabaja en todo el país desde hace más de una década. Los jugosos detalles en esta charla con Ciudad Despierta.

Detectives privadas: el apasionante mundo del espionaje - Radio Cantilo

miércoles 18 Sep, 2019

Patricia Pratt no lleva sobretodo con las solapas levantadas, ni se oculta detrás de un sombrero. Opta por largas camperas y  tiene un par de pelucas que alterna, de acuerdo al caso. Tal vez se siente en el bar y pida un café, tal vez se quede en su vehículo por horas.

Patricia es detective privada, y le apasiona serlo. “La profesión fue un legado, luego vencí los prejuicios por ser mujer, y hoy soy una de las pocas detectives privadas femeninas de la Argentina”, reza en el institucional de Puntoinvestigación.com, la página de la agencia de investigación privada de la cual es directora.

No es casual que haya elegido esas palabras para su perfil oficial. También éste era un terreno delimitado por hombres y lo supo desde el vamos. Pratt cuenta que cuando comenzó a dar sus primeros pasos sus jefes eran varones y que le llevó tiempo y trabajo demostrar sus condiciones. Pero a priori, tenía un punto a favor: la voz de una mujer del otro lado del teléfono, en una agencia de contrataciones de servicios de investigación, generaba empatía.

Si revisamos los libros de historia, encontraremos que la primera espía se llamaba Margaretha Geertruida Zelle, más conocida como Mata Hari. Una bailarina cortesana holandesa que se convirtió en la Primera Guerra Mundial en la enviada favorita para extraer información de los rivales, a partir de sus relaciones íntimas con ellos. Fue detenida por las fuerzas francesas, declarada culpable de espionaje y traición, y fusilada en 1917. Pratt, la primera admiradora de Mata Hari, suele ser referente para hablar de ella y del trabajo del investigador/a privado/a cuando se cumplen aniversarios de su muerte.

Las vías de contacto con Punto Investigación, actualmente, son varias, pero Patricia sigue optando por canalizar todas las llamadas telefónicas. En el top del ranking de consultas aparecen -claramente- las sospechas por infidelidades.

“Años atrás el que más consultaba era el hombre porque tenía la capacidad económica para hacerlo. La mujer sí llamaba, pero desistía de contratar el servicio por no poder afrontar el gasto. Hoy afortunadamente estamos iguales en ese sentido”.

Los pasos tras ese primer contacto son pocos, pero concretos. Pratt considera clave una evaluación preliminar, porque “cada caso es distinto”. “Se evalúa dónde estamos parados. A veces son parejas que ya no están juntos, o bajo el mismo techo pero en crisis. Cuando llegan a nosotros es porque llevan muchos años con problemas pero no se animan a traspasar la barrera. Ya pasaron las instancias de revisar los celulares, cuando el otro está en línea, o ya encontraron un mensaje sospechoso y ése es el disparador, o el propio cambio de actitud de la persona. El detective puede obtener la prueba que necesitan”.

Detalles que, según la investigadora, no pasan inadvertidos ya ni siquiera para los hombres. “La mujer rompió la barrera de ser infiel solamente por amor. Hasta no hace mucho tiempo, no tenía derecho al placer sin que existiera el amor en el medio. La mujer está siendo más osada y es otro tipo de igualdad que se da. Por eso también el hombre está más atento”, considera.

A muchos la imagen del detective oculto dentro de un vehículo estacionado, por horas, puede parecerles propio de la ficción y de la pantalla grande. Pero en pleno siglo XXI la vigilia es el método por excelencia“Es la parte más tediosa -concede Pratt- pero no la puedo delegar”.

La razón es clara: es el método más efectivo para encontrar la evidencia que el cliente está buscando: una fotografía, una filmación. “Siempre digo que lo más agradable de mi trabajo es lograr calmar la ansiedad y la duda del cliente, pero la peor tarea es la que se realiza para llegar a eso. Esos momentos eternos de espera en que uno se pregunta ¿qué hago acá? Momentos en que no podés distraerte un solo segundo, porque si el movimiento se da justo, perdés. Fueron inútiles todas esas horas de trabajo”, cuenta la detective.

El trabajo de portería -tal es su nombre correcto- es prácticamente lo que define el oficio del investigador. La obtención de evidencias: un trabajo minucioso, de horas, de paciencia, de esperar el momento justo. La tecnología, claro, apoya.

“Horas observando quién ingresa, quien sale, a qué hora, si llegó de trabajar, a donde salió, con quién salió. Esto requiere estar permanente. Ahora, cuando el investigado sale con una movilidad, aparece el recurso del GPS  porque no es práctico estar detrás de un auto al que perdés en el primer semáforo rojo”, grafica Patricia.

También da cuenta de plataformas y aplicaciones de las que se vale el trabajo del detective, pero admite: “La gente quiere la evidencia, la foto, la filmación del momento justo. Sirven los lentes espías, o artículos espías, pero son sólo la ayuda para nuestro cometido final”, dice.

¿Qué ocurre en esa instancia? Muchas veces el caso no finaliza en la resolución o en la evidencia sino que allí… es donde recién comienza. “Cuando tienen la evidencia tan deseada y no están preparados para lo que viene, es un problema -cuenta Pratt-  “¡Yo sabía!”, te dicen. Pero ese saber es un no querer ver. Entonces, lo que hicimos fue sacarle la venda de los ojos que ya sabía que la tenía. Me he encontrado también con casos en que la persona desea tener con esa evidencia para poder así resolver una situación y sentirse aliviado”, cuenta.

Paradójicamente es en ese punto donde la función del detective culmina. “Es el momento en que me reservo. No estoy en el conflicto, en el pleito. Puedo estar esperando que entren o salga los amantes de un hotel y es cuando llamo a mi cliente, pero mi función termina allí mismo”.

Por supuesto, esto puede estar alejado del entendimiento del cliente, preso de una inestabilidad emocional lógica, en ese contexto. Y es allí donde ocurren las situaciones más insólitas. “Me pasó que el propio cliente que te contrata te controla. Se pone en el trabajo de controlar el trabajo que él te pidió hacer, y se pone en evidencia, a riesgo de tener que abortar todo el trabajo previo. O nos pasa que quieren hacer la portería con nosotros… que por favor no se vayan a perder nada y estar en el momento justo”, cuenta entre risas.

 

Punto Investigación trabaja además en servicios como averiguación de paraderos, investigación en empresas (licencias, situaciones en vínculos laborales, etcétera), investigación en vínculos societarios y asesoramiento en contrataciones dentro del hogar (niñera, empleada doméstica). De manera tercerizada, ofrece también otros servicios, como los de custodia en traslados, custodias VIP, instalaciones de cámaras y alarmas, y vigilancias.

La investigadora remarca, no obstante, que se trata de trabajos que se realizan en el ámbito de lo civil, dato que el cliente debe tener en claro. Casos de desapariciones físicas de personas de público conocimiento fueron rechazados oportunamente en la agencia, por tratarse de casos en los que Policía o Fiscalía intervienen necesariamente.

“Es una línea muy fina para cruzar, somos precavidos en esto, como en todo. Estas son otro tipo de investigaciones en las que no intervenimos, ya que nuestras resoluciones son civiles. Tenemos una ley que nos ampara y no nos podemos ir fuera de ella”, explica Pratt.

En esta línea, el artículo 19 de la Constitución Nacional establece que “las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados”.

“Respetamos siempre la privacidad de las personas. Lo que hagas en un lugar  público deja de ser privado. Al momento de evaluar el caso hacés inteligencia, la persona desconoce los métodos, así que tratamos de organizar el trabajo para que resulte lo mejor posible. Y puedo asegurarte que llegamos a una resolución en un 95 por ciento de los casos”, relata.

“No se trata de resoluciones mágicas y mucho menos engañosas“, reza la presentación institucional de la agencia. Sintentiza, de alguna manera, el perfil del detective en su esplendor: buscador de la evidencia, de la prueba fáctica.

El gran estratega de la espera y del espionaje…Elemental, Watson.

 

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