Entrevistas

Deberían haberlo visto: el documental que retrata las tres décadas de Mister América

Javier Stickel, director de la producción, pasó por el aire de El Beat de la Cuestión para hablar sobre la mística de la banda y el proceso de trabajo que lo llevaron a hacer el documental.

Deberían haberlo visto: el documental que retrata las tres décadas de Mister América - Radio Cantilo

lunes 30 Mar, 2020

Mister América es, probablemente, uno de los secretos mejores guardados de la ciudad de La Plata. Y Javier Stickel, seguidor de la banda desde que pisó por primera vez la capital bonaerense, decidió homenajear ese legado cultural de tres décadas con un documental. Deberían haberlo visto es el nombre que lleva la producción y que se divide en cuatro episodios. “El documental terminó siguiendo la mística de la banda, quedó subterráneo. En vez de presentarse como proyección en algún lado, simplemente se proyectaba antes de cada recital. Fue muy subterráneo también, como lo es Mister América en sí. Me parecía que calzaba bastante”, contó en el aire de El Beat de la Cuestión.

 

Cuchi Calderón: ¿Es probable que Gustavo Astarita y los Mister América justamente hayan aceptado contar parte de su intimidad porque el documental era con una estructura bastante original?

Javier Stickel: Puede ser, sí. Básicamente la historia empieza así: yo llego a La Plata en 2003. Me vine a vivir acá para vivir con mi mujer, platense ella. Yo venía de Río Negro. Entre las primeras charlas yo quería saber qué banda pesaba más acá, si Virus o Los Redondos. Y ella me dijo que la posta acá era Mister América. Justo coincidió que tocaban en Ciudad Vieja, fui a verlos y me voló la peluca, como le debe haber pasado a la mayoría que los haya visto. Mister América en vivo es una entidad arrolladora. Me hice muy fan, fui consiguiendo los discos. Pasaron muchos años y llegó un momento en el que me dije que alguien tenía que contar una historia sobre esto. Y armo un video de YouTube con imágenes de archivo que había en todos lados e hice una especie de mini biografía, como si Mister América fuera una persona, una entidad mítica. Y cada etapa de sus discos era una etapa de la vida de esa persona. A Gustavo le gustó y ahí empezamos a charlar. Un día cae a mi laburo con una bolsa con trece VHS y me dice “tengo esto de filmaciones de Mister América, fijate qué querés hacer”. Los miro y eran tesoros. Le dije a Gustavo que había que hacer algo. Pero no típico documental, le dije “vamos a hacer algo medio raro”. Y fue tomando forma, lo fuimos haciendo. Yo antes de saber qué forma iba a tener había empezado a hacer entrevistas, con gente que sabía que me podía aportar, con una camarita que compré. Fue ir armándolo con la forma de episodios temáticos en vez de cronológicos y fue un viaje que duró más o menos dos años y medio. Fue muy gratificante, muy intenso.

CC: En el medio del documental se ven esos dos sucesos muy importantes que le ocurren a la banda, que es la muerte de dos de sus integrantes. Eso te cambia o te hace modificar la estructura que vos tenés en el documental.

JS: Olvidate, totalmente. Ya fue todo un laburo pensar cómo abordar la muerte de Marcelo, que fue antes de que yo empezara a hacerlo. Eso fue en el 2014 y yo empecé en el 2017. Pero era reciente. Por suerte los muchachos son gente maravillosa y jamás me hicieron sentir incomodidad sobre eso. Pero sí el segundo caso, que fue el hermano de Marcelo, Pilu, fue muy complicado. Yo ya estaba adentro. Hacía dos años que estaba entrevistando a esa gente, hacía dos semanas que había estado con Pilu y con todos en la terraza de Radio Universidad, que fue la última vez que Pilu tocó con Mister América. Dos semanas después fue su muerte. Nos desbarató todo. Yo en ese primer momento pensé que se terminaba todo. Yo recién había terminado de editar el tercer capítulo, que es el que habla de Mister América desde afuera y me imaginaba teniendo que editar el último episodio y proyectando los dos solo, no imaginaba que hubiera ánimo de tocar porque fue muy fuerte, muy inesperado. Pero me sorprendió que Gustavo de inmediato le encontró una vuelta a cómo procesarlo y la banda también. Se dieron cuenta, nos fuimos dando cuenta, de que estas cosas son un proceso de transformación constante y que hay que transformarlo en cosas. Había que hacer algo con eso y no parar. Por eso si alguien mira los cuatro episodios se va a dar cuenta que el cuarto es totalmente distinto a todos los demás porque en el medio está la muerte y la muerte lo transforma todo. Se cae todo el decorado, se rompe.

 

Facu Díaz: Lo que nos pasa a muchos de los que venimos de afuera es que nos enamoramos de La Plata y de la efervescencia cultural. ¿El documental logra despojarse de nuestro amor endogámico y muestra un fenómeno que le resulte atractivo a cualquiera que no conoce la música de La Plata?

JS: No creo que me corresponda a mí decirlo. Te puedo decir con total honestidad que no intenté hacerlo. Lo pensé en algún momento, de hacerlo lo suficientemente amplio como para atraer gente que no está en La Plata. Pero después cuando empezamos a armar y a organizar todo dije “esto va a ser para celebrar los 30 años de Mister América”. Es algo para animar nuestra fiesta. Se le da demasiada importancia a la mirada objetiva. Yo estoy todo el tiempo ahí.

 

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