Entrevistas

Corina González Tejedor: “La radio es mi casa”

En el mes aniversario de Radio Cantilo, la conductora habló de su pasión, de la música y de su llegada a City Bell.

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Corina González Tejedor: “La radio es mi casa” - Radio Cantilo

jueves 25 Jul, 2019

Hay dos cosas que, desde que tiene memoria, apasionan a Corina González Tejedor: la música y el arte de comunicar. Su papá, cuenta, la hacía escuchar jazz desde pequeña. Y su mamá la llevó a estudiar danza cuando tenía apenas cuatro años. A temprana edad, también, se dio cuenta de lo mucho que disfrutaba hacerles preguntas a los demás. Entrevistaba a cuanta persona se cruzara en su camino y su voz, imponente, llamaba la atención de sus afectos. De esa combinación de cosas nació lo que, mucho tiempo después, se convertiría en su profesión: el periodismo y, dentro de él, la radio.

La música, sostiene, fue la clave, el hilo que unía cada una de las cosas que le gustaban. “Un primo mío, que tenía más años que yo, me traía siempre discos y cosas para escuchar. Cuando nos juntábamos los domingos toda la familia, yo escuchaba lo que él me ponía: Los Abuelos de la Nada, Sumo. Yo no tenía idea. Después fue pura investigación mía. Pero me parece que fue una combinación de eso: estudiar música y estudiar danza. Había una inquietud mía, porque estaba todo el tiempo escuchando música”, explica.

Sin embargo, el periodismo llegó a su vida en el momento en el que se dio cuenta de que no podría dedicarse a la danza. Había egresado del Teatro General San Martín a los 22 años y sabía de primera mano el sacrificio que significaba ser bailarina en un país en el que no encontraba el reconocimiento que merecía. Pero no estaba dispuesta a irse a otro lugar, porque lo que se encontró frente a la drástica decisión de dejar de bailar. “En ese año que dejé de bailar, que fue bastante crítico para mí, yo tenía la necesidad de hablar. Y ahí me conecté con la radio. Siempre fui fan de la radio. De hecho me iba a acostar antes para poner la radio debajo de la almohada para escuchar programas. Escuché mucho el comienzo de Del Plata, Pergolini, Lalo Mir”, relata.

Apenas algún tiempo después de abandonar la danza, entró a Rock & Pop. Corría el año 97 y tan solo le llevó meses afianzarse y lograr que la enviaran a realizar sus primeras coberturas. Pero ser mujer allí le jugó más de una mala pasada y fue lo que, casi una década después, hizo que decidiera dar un paso al costado. “Rock & Pop era un lugar de varones. Entonces cuando yo entré me empecé a dar cuenta de que era un lugar absolutamente machista y de que la única forma de tener un camino posible era saber más que los demás. Y así y todo no tenés las oportunidades que tiene cualquier otro tipo, porque sos mujer. Lo padecí, lo viví en muchos lados. En la TV sos un objeto sexual siempre. Yo siempre fui una mina muy curiosa. Yo siempre tiraba la cuerda, siempre busqué más. Y todo te cuesta un huevo, pero está bueno. Pero definitivamente tenés que hacer más. Me fui porque realmente sentí que no había un espacio que me correspondía, el espacio que me merecía”.

Después de su salida, fueron varios los lugares que le abrieron sus puertas y le permitieron crecer y consolidarse en el medio. Hasta que a principios de 2019 desembarcó en el aire de Radio Cantilo. “Hay algo que pasa con las radios que es que cuando todo se hace tan profesional pero a la vez tan comercial, se pierde la esencia de lo que es la radio. La radio no es una fórmula, puede ser de mil millones de formas. Entonces cuando vos tenés cuatro o cinco radios que son iguales eso quiere decir que no son radios, son repetidoras de canciones, de fórmulas. Lo que yo encuentro acá es radio, donde hay una inquietud”, sostiene.

Aunque sus años de experiencia la hacen sentir segura en torno a lo que hace frente al micrófono, valora de Cantilo lo que ella llama “el nervio del que recién empieza”. ¿A qué se refiere? A las ganas acumuladas de hacer, de demostrar, de comenzar a darle forma a algo que esté cargado de un aire renovado. “La radio lo que tiene que volver a tener es lo genuino. Me pasa lo mismo cuando escucho a la gente de radios que están empezando ahora: hay otra inquietud, una necesidad de generar otra radio que no sea solamente comercial”, sintetiza.

La radio se convirtió, con el paso del tiempo, no solo en su pasión sino también en algo que la atraviesa por completo y que, sin dudas, la define. “Es mi casa”, dice sin titubear. “Mi casa es uno de los lugares más preciados, más amados de la vida: la busqué, la pensé, la sigo pensando, armando. Con la radio me pasa lo mismo. Es mi casa. Y hay personas que han sido maestros y han sido como mi familia. La gente de la radio es mi familia”, lanza con firmeza y, al mismo tiempo, con cariño.

Por ello, también, no tiene dudas en desmentir a todos aquellos que anticipan un pronto final para el medio: “no se va a morir. Ni está muerta. Porque estamos todos nosotros que no somos más ni menos que personas que amamos la radio. Siempre y cuando exista una radio, va  haber un montón de oyentes del otro lado que la van a querer seguir escuchando. Quizás la metodología de cómo se escuche es lo que cambie. Siempre que haya alguien que tenga algo para decir y haya alguien que tenga algo para escuchar, suficiente para que la radio siga viva. Siempre que haya dos, va a haber radio”.  

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