Entrevistas

Charlas desde el encierro: “Diega” y Juan, mano a mano

Diego Della Sala pasó por el aire de “Lo Artesanal” para comentar cómo atraviesa la cuarentena, de qué modo se prepara para hacer tv desde su casa, recordar viejas épocas en radio y mucho más. Escuchá la entrevista completa.

Charlas desde el encierro: “Diega” y Juan, mano a mano - Radio Cantilo

viernes 27 Mar, 2020

 

Miembro estable de TNT Sports desde agosto de 2017 y, desde este año en doble turno (10 a 12 y 17 a 18.30), Diego Della Sala se encuentra en pleno proceso de adaptación para comenzar a transmitir para la tv desde su casa, con una programación especial obligada por la cuarentena.

“Voy a ponerme en un espacio con poco fondo. No quiero que nadie saque conclusiones sobre el cuadro o el jarrón que tenés. Se usa mucho la profundidad, pero elegí una oficina que no da mucho para especular. Armé una escenografía con una pelota de fútbol, una taza de los Stones y un Spider-Man que me dio mi hijo, como cuando el arquitecto te quiere convencer de poner un detalle más (risas), que queda lindo”, explica acerca de los preparativos.

Mientras tanto DeporTV, canal en el que emitió durante tres temporadas uno de sus programas más exitosos, continúa con los especiales de “Somos Futboleros”. Algo que “Diega” destaca ya que “afortunadamente el programa fue muy repetido, son capítulos cortos de 28 minutos y cuando hay ‘maratones’ te cuesta desengancharte”.

“Tuvo muchas repercusiones. Cuando alguien se me acerca en los lugares en los que habitualmente me muevo le veo el rango etario, cuando me dicen ‘tu programa’ ya sé que es por ‘Somos Futboleros’, más allá que esté haciendo otras cosas. Es un público que jamás me diría ‘Diega’ porque no me conocían, para ellos soy ‘el que hace los programas de fútbol’”, dice.

Consultado acerca de cómo adapta su pasión por el Running a la confinación del hogar, comenta que “la vida me ha enseñado otra cosa, que ‘nunca digas nunca’. En esta casa hay un elíptico que pasaba, lo miraba y jamás lo toqué. El otro día, ya abatido nos miramos con el elíptico y dije ‘ahora qué’. Entonces empecé a meterle 50 minutos de ritmo diario para aflojar”.

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