Entrevistas

Almacén de ciencia: investigaciones cardiovasculares

Juliana Fantinelli, investigadora del CONICET, pasó por el aire de Radio Cantilo para hablar de su trabajo.

Almacén de ciencia: investigaciones cardiovasculares - Radio Cantilo

viernes 18 Oct, 2019

Juliana Fantinelli forma parte del Centro de Investigaciones Cardiovasculares Dr. Horacio Cingolani y es doctora en Ciencias Naturales. “El centro está conformado por alrededor de 80, 90 personas, entre los cuales hay investigadores de todos los rangos, hay becarios y hay personal de apoyo de CONICET. En su mayoría son investigadores de CONICET, en los cuales me incluyo, y también nos dedicamos a lo que es la docencia en la facultad. La mayoría estamos en la cátedra de Fisiología y Física Biológica, así que compartimos la investigación con la docencia”, contó Juliana y agregó que “lo que hacemos en general todos es referirnos al estudio de la fisiología cardiovascular. Esto es estudiar el corazón desde un enfoque fisiológico. Y cada laboratorio se especifica en un área determinada. Ninguno hace lo mismo que el otro. Estamos siempre muy cerca en los temas y tratamos de no pisarnos entre nosotros, incluso trabajamos colaborando entre nosotros. Eso nos beneficia a todos porque los trabajos se pueden publicar más rápido, cada uno aporta desde su punto de vista y experiencia en lo que sabe hacer bien. Realmente el resultado es mucho mejor y mucho más rápido. En lo que es ciencia, necesitamos publicar rápido todo porque todo el tiempo se están publicando cosas y uno por ahí piensa algo que puede ser buenísimo para investigar, pero si no te apurás, ya lo publicaron”.

 

Lucas Marti: Dentro del instituto todos trabajan con fisiología del corazón, pero hay distintas áreas. ¿Cuáles son esas áreas?

Juliana Fantinelli: Hay un grupo que trabaja con lo que es la hipertrofia del corazón, que está investigando sobre la hipertrofia y animales que hacen nadar, para ver ese tipo de hipertrofia buena cómo afecta al corazón con respecto a animales que son sedentarios y hace comparaciones. Nosotros lo que hacemos es lo que se llama isquemia y reperfusión: la isquemia sería un infarto de miocardio. Lo que hacemos específicamente es eso, utilizando el corazón de animales que ya están predestinados para investigación, en nuestro caso son ratas. Les aislamos el corazón y se monta en un sistema de persfusión que simula todas las condiciones como si estuviera adentro del animal, entonces ese corazón va a tener un ambiente similar al interior del animal y le vamos administrando una solución que nosotros preparamos que es similar a la de la sangre, que está a un ph y una temperatura igual a la de la sangre y se la administramos con el mismo ritmo que le estaría pasando la sangre a ese corazón. Una vez que se estabiliza en este sistema, se lo para totalmente y se simula una isquemia o un infarto total y después  se lo vuelve a reanimar. Después se lo procesa para determinar si el infarto es grande, es chiquito. A ese corazón se lo compara con otro que sí le administro un fármaco, que yo creo que le va a hacer bien, y se lo doy a una dosis X y a un tiempo determinado, y lo comparo con el que no tuvo ninguna ayuda extra. Y vemos si mejoró o no. Medimos internamente si ese corazón ha sufrido alguna modificación con respecto al que no tuvo ningún fármaco. Eso el día de mañana puede estar bueno porque puede ser un blacno terapéutico para poder decir “acá podemos actuar con algún fármaco y puede mejorarnos en caso de que tengamos un infarto”.

LM: Juliana trabaja cómo distintas sustancias, extraídas de distintos elementos naturales como frutos, pueden repercutir en esta idea de isquemia y luego la reperfusión. ¿Qué nos podés contar de todas las cosas que probaste con el corazón que nos hacen bien en la situación de infarto?

JF: Nosotros tenemos una línea de investigación desde hace varios años. Cuando aislamos este corazón, le aplicamos directamente lo que sería la sangre, que es la sustancia similar al sangre, metida junto con eso el producto natural. Se lo administramos directamente y vemos qué efecto tiene después de haber tenido ese gran infarto. Nosotros trabajamos con un montón de productos, pero por ahí lo más conocidos, y con el que empecé en el año 2005, es con un extracto no alcohólico de vino tinto. Hemos probado vino tinto y vino blanco y debido  la característica de la piel de cada tipo de uva, vimos que eso influye un montón en el efecto cardioprotector después de tener una isquemia y es mucho mejor un vino tinto que un vino blanco. Los dos son buenos, pero es mucho mejor el tinto. Hemos probado extractos de yerba mate, de distintas variedades, hemos probado cacao. El mate hace bien, bastante similar al efecto que nos puede dar el vino tinto. Como te decía también le administramos extractos de cacao. Al corazón le hace bien.

 

LM: Vos tenés un extracto de vino, lo tomás y vas jugando una vez que tenés ese corazón que lo hacés sentirse mal, le cortás la comida, lo hacés infartarse. ¿Cuando le volvés a dar alimento para que se recupere, lo vas juntando con ese extracto de vino que lo vuelve a alimentar y vas variando las concentraciones para ver cómo esto afecta a la recuperación?

JF: Claro. A veces no es fácil saber exactamente cuál es la medida o la cantidad que le tenemos que administrar de todo lo que hemos probado, cualquier fármaco o cualquier sustancia natural. A veces no protege al corazón, porque es excesiva o porque es demasiado poca, entonces tenemos que hacer una serie de investigaciones o protocolos diferentes, ir cambiando o jugando con las distintas dosis hasta llegar a la que exactamente va a proteger a ese corazón. Esa es la finalidad de nuestras investigaciones: ver qué efecto protector tiene después de haber sufrido ese infarto tan grande. Porque está parado 20 o 50 minutos, es muchísimo.  La recuperación de ese corazón es muy bajita cuando lo reanimamos y sin embargo cuando le damos esta sustancia, después de saber en qué dosis se la tenemos que dar, realmente hemos visto es un 80% la recuperación y eso es bastante, casi como antes de tener la isquemia.

 

Mauro Díaz: Además de cacao, mate y vino, ¿qué otras cosas hay que te hayan sorprendido?

JF: Todo lo que son antioxidantes. Son los que evitan que se deterioren más las células cuando sufren algún tipo de cambio brusco, como por ejemplo la isquemia. A pesar de que este infarto deteriora un montón el corazón, cuando uno vuelve a darle ese oxígeno y reperfundir y darle los nutrientes que necesita, es malo en los primeros minutos darlo de golpe porque generalmente se liberan un montón de especies reactivas derivadas del oxígeno. Estos sistemas antioxidantes lo que hacen es atacar a estas especies que lo que hacen es dañar a las células del corazón y provocarles mayor infarto. Entonces está de moda tomar este tipo de sustancias y en el corazón hemos probado antioxidantes específicos y vimos efectos muy buenos. Sí estarían reduciendo agentes nocivos que se liberan en la reperfusión, en los primeros minutos, más que durante la isquemia.

 

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