Cine y TV

Alejandro Fadel: “El cine es atravesar la experiencia”

El director de "Muere monstruo muere" pasó por el aire de Radio Cantilo en una entrevista imperdible para Una Clínica de Todo. Revivila en esta nota.

Alejandro Fadel: “El cine es atravesar la experiencia” - Radio Cantilo

miércoles 15 May, 2019

Chaiqui Castaldo: ¿Cuál es la importancia de que la gente vaya a ver las películas argentinas en la pirmera semana de pantalla?

Alejandro Fadel: En realidad es para todas las películas, pero para la argentina lo que tiene es una cuota de pantalla. Si no se llega a cierta cantidad de espectadores los cines no están obligados a mantener la película en pantalla. Generalmente o esa cuota de pantalla no se cumple, o se puede mentir un poco también y es un arma que tiene el cine argentino para defenderse de, por ejemplo, lo que pasó la semana pasada,  que una película estrena con 700 copias en todo el país y con eso copan el 90% de los cines. Por eso es importante ir a ver cine argentino, porque si los cines ven que la gente va, las películas se mantienen. Es algo que está bueno pero que hay que empezar a repensar sobre todo el canon a que puedan estrenar con tantas copias las películas. Que no sea solo películas de superhéroes en los cines.

 

CC: Tu nueva película que está en los cines desde el jueves pasado atraviesa géneros, uno no puede decir que es una peli de horror o de suspenso, romántica o cómica, y puede decirse todo eso a la vez.

AF: Exactamente. Cruza transversalmente varios géneros pero creo que el principal es el policial de investigación y el terror.  Podríamos decir que es un policial fantástico,  que tiene una historia de amor como gran comienzo, cuando la mujer protagonista de la trama desaparece, se genera una especie de vacío afectivo en los personajes.

Facu Patronelli:  Las críticas de tu última película son excelentes, incluso la han catalogado como “una película única”. 

AF: Lo de la crítica es bastante bueno y generoso porque es una película que divide aguas, hay mucha gente que le gusta y mucha que no, creo que eso lo sigue manteniendo. Para mí los términos gusta o no gusta, es más interesante pensar en lo que vos dijiste, algo nuevo. Uno está tan domesticado a las imágenes que consume, que está bueno si hay algo que te mueva un poquito, que te genere una emoción diferente. Es más interesante, y no solo me refiero a las películas, sino en general.

FP: ¿Cuáles son tus influencias en el cine?

AF: Soy un cinéfilo muy omnívoro, me gustan muchos directores y podría decir que para esta película pensaba mucho en dos cineastas: Bresson y Carpenter. Que podrían estar en los polos opuestos si se quiere, pero si uno los examina más de cerca  puede observar que son cineastas que trabajan sobre la forma. Si uno mira Halloween o Un condenado a muerte se escapa son películas que no tienen psicología de personaje, no tienen casi argumento, son películas basadas solamente en elementos cinematográficos. Esos dos cineastas que uno trabaja sobre el concepto del mal, y el otro sobre el concepto de lo sagrado, casi dos polos opuestos de una misma flecha, podrían ser como grandes inspiraciones, pero bueno son maestros del cine de los que uno aprende todos los días. Otro cineasta que me gusta mucho es David Cronemberg , y al igual que con Carpenter, con el paso del tiempo ya no solo las veía por entretenimiento, sino que mostraban una mirada sobre el mundo que me alimentaba, sobre todo cuando era más joven y tenía la mirada más blandita.

 

CC: Cuando eras más joven estabas en Tunuyán, en Mendoza, donde naciste, y adonde volviste a filmar Muere monstruo muere. Ya en Los Salvajes (2012) habías usado esa zona semidesértica, para perderse y para encontrarse. Debe haber sido movilizante ir a un lugar tan propio. ¿Cómo fue la decisión?

AF: Está buena la idea de perderse y encontrarse, algo de las dos películas. Ver la relación del hombre con el paisaje, qué pasa cuando uno está frente a la naturaleza más allá del tiempo regulado por el turismo. Cuando uno está en solitario con esa inmensidad que a uno le produce fascinación y también lo abruma. Algo de eso hay en la película, que nació de algún modo con las ganas de retratar esas montañas mendocinas que había curtido mucho de chico, como volver ahí a filmar a ese lugar tan cercano y a la vez filmarlo de una manera nueva para que produjera al espectador a través de la ficción la misma emoción o conmoción que me había pasado cuando era más joven. Parte de la base de la película fue volver a filmar algunos lugares que conocía y otros que fui descubriendo.

 

 

CC: La fotografía de Julián Apezteguía y Manuel Rebollo, es increíble, y el sonido es muy importante.

AF: Si ven la cantidad de pistas de Pro Tools de Santiago Fumagalli es una locura. Era un disco de kraut rock. Santiago tiene un micrófono 5.1 con el que caminaba en la montaña y tomaba sonidos, y luego me hacía escuchar y a partir de esos sonidos empezaba a pensar en la escena, antes de filmarla. Creo que la película tiene esta cosa de envolverte con el sonido y la imagen que por eso es tan importante verla en cine.

CC: La película duró seis años en filmarse y estrenarse ¿Cómo tomaron la decisión de incluir al monstruo con la productora La suma de todos los ríos.

AF: La productora Agustina Llambi Campbell muere en la primera escena y eso es todo una declaración de principios de lo que fue el proceso.

CC:  Esa muerte es tremenda, y los espectadores se van a sorprender con lo cuidado que están los efectos especiales. Hay una “belleza en el horror”. ¿Cómo fue ese laburo?

AF: Eso que vos decís de la belleza y el horror es una combinación que buscábamos con todo el equipo. Queríamos trabajar sobre el mal, pero a través de una experiencia que tuviera diferentes capas de lectura y emociones. Para mí el ser humano no está completo si no tiene un balance. Por eso elegimos, seguimos sosteniéndonos, por más que siempre tengamos la sensación, y ahora más que nunca, que todo se está yendo al carajo. Por algo elegimos comunicándonos, ustedes me llaman, yo les hablo, hablamos de cine.

Respecto al monstruo, fue una experiencia muy linda y muy infantil. Es una película más cara de lo que te puede financiar el INCAA entonces hicimos una co-producción grande con Francia y también con Chile, y la parte francesa fue básicamente para el monstruo. Yo quería construirlo orgánico, que no fuera un monstruo digital, quería tenerlo en escena. Entonces desde ese capricho fuimos consiguiendo los fondos para lograrlo.

CC: Hay un leitmotiv que me gustaría escuchar. Cómo fue la elección de ese tema de Sergio Denis (Te irás. Me iré), qué tema, qué letra y qué interpretación.

AF: Está Sergio peleando por su vida y con la película en los cines me emociona mucho Es un artista que admiro. Y la historia de por qué está la canción en la película es muy bonita. Yo estaba detrás de un leitmotiv de una película de los 80, Holocausto Caníbal, que extrañamente tiene una canción de amor muy linda, e intentaba conseguir los derechos con un amigo, Federico Hoffman, el hijo de Sergio Denis, me dijo: “Mirá Ale, lo que vos querés lograr no lo vamos a lograr, te voy a mostrar un tema del viejo que no conoce mucha gente”. Me pone ese tema, lo ponemos con la imagen y funcionaba perfecto. Le digo: “bueno Fede, no te molesta que la usemos, vamos por acá”. Y me dice “no me molesta y el viejo va a estar contento”. Así que Sergio nos cedió los derechos y es mucho mejor de lo que podría haber imaginado, fue uno de esos regalos que te da el azar. En este momento que se escuche los cines fuerte de volumen con su mezcla original.

CC: ¿Por qué invitarías a la gente a ir al cine a ver Muere Monstruo Muere?

AF: Creo que el cine debería ser un lugar de experiencia colectiva a diferencia de ver en la casa. Segundo porque la película, además de verla con gente que completa la experiencia, está pensada para una pantalla y una acústica de sala de cine. Y tercero porque creo que el cine y el arte en general tienen que seguir peleando por su lugar de ambigüedad, de resistencia de pensamiento. No voy a ser tan arrogante de decir que la película cumple con esos objetivos tan ambiciosos pero al menos se lo propone en algún punto. Si uno sale de la película conmovido o extrañado de alguna u otra manera y la película queda en la cabeza y sigue funcionando, para mí es mucho más interesante que un producto que uno come rápido, le fascina y lo caga al toque también. En mi forma de encarar un proyecto, todo tiene que ver con atravesar la experiencia, estar en estado de alerta con la naturaleza, que es cuando el cine se viste de aventura. La sensación de que eso se va a trasladar a la pantalla, siento que la película lo está provocando. La gente la conoce, la discute, y es una película que antes no existía y ahora está ahí.

 

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