Entrevistas

Abril Sosa: “Uno en la comodidad es cuando menos creativo se siente”

El músico habló con Corina González Tejedor sobre arte, su carrera y su visión del mundo. Reviví acá la charla completa.

Abril Sosa: “Uno en la comodidad es cuando menos creativo se siente” - Radio Cantilo

lunes 04 Nov, 2019

Abril Sosa comenzó sus andanzas por el mundo de la música cuando tenía apenas 14 años y formaba parte de una banda de punk. Con ellos ensayaba en la sala que Gabriel y Fernando Ruíz Díaz tenían en Villa Luro. En paralelo, el baterista original de Catupecu Machu decidió dar un paso al costado y le ofrecieron a Abril que se incorporara al trío. Junto a los hermanos grabó los tres primeros discos del grupo: Dale!, A morir!!! y Cuentos decapitados. Luego, tras siete años allí, se dedicó de lleno a Cuentos Borgeanos y actualmente se encuentra focalizado en su carrera como solista.

 

Corina González Tejedor: ¿Cómo ves al fan que terminó siendo parte de su objeto de fanatismo?

Abril Sosa: Nunca me llevé muy bien con la idea del fanático. Siempre preferí elegir a los seguidores como admiradores, es decir como personas que objetivamente aprecian lo que uno hace y lo juzga desde ese lugar. En cambio el fanático siempre está condicionado de alguna manera por esa devoción casi irracional sobre cosas que exceden las canciones y a veces no. Siempre preferí el admirador, el seguidor, gente que objetivamente podía aportar desde su mirada, su presencia o su palabra con el proyecto, con las canciones.

 

CGT: ¿A quién le creíste dentro de la música y te defraudó?

AS: Yo no sé si podría tomarlo como un fraude, me acuerdo muchos años atrás escuché a alguien decir que prefiere centrarse en el arte y no en el artista. Es una frase de Oscar Wilde, pero alguien decía eso sobre alguien puntual. Pero yo siempre me quedé con esa idea. Quizás Silvio Rodríguez fue una persona que yo admiré siempre por su ideología y su música y su lucha. De repente, a través de la carrera musical, me acerqué más a productores y a ciertas modalidades en los shows y que se corrían tal vez de esa ideología tan popular y de lucha ideológica. No sé si me defraudó, pero prefiero quedarme con esa idea. Siempre es bueno quedarse con el arte y el artista dejarlo en segundo lugar.

 

CGT: ¿Por cuántos intentos vas para que te crea quién?

AS: Creo que uno en general hace canciones o la intención del artista siempre están ligadas a generar credibilidad. Uno hace algo porque siente la convicción de que eso es genuino. En el momento que uno crea una canción, la expone y la edita uno siempre siente que esa creencia es un aval de lo que uno está haciendo. Creo que eso nunca se termina, hasta que se terminan las ganas de editar discos, canciones, pinturas o lo que fuere.

 

CGT: ¿En qué lugar de importancia personal están hoy tus otras encarnaciones desde el lugar en que estás parado como artista?

AS: Yo nunca traté de buscar un estatus en ninguna de las cosas que me gustaron hacer. Pongo el mote de artista pero no con la solemnidad que siempre se usa, sino simplemente desde el lugar más bohemio que a mí me toca y siempre me tocó, donde el disfrute del autoconocimiento, de la búsqueda personal  generan una especia de portal, de espejo. Es una cosa muy ambigua para mí, no podría situarla en ninguna circunstancia.

 

CGT: Hablando puntualmente del hecho artístico, ¿cómo vas de un hecho artístico con envío literario en Cuentos Borgeanos a una forma de decir sin reglas como hacés en “Full Pasto”?

AS: Como amante de las palabras y sobre todo desde el lugar más poético, me considero más un poeta que un letrista o un cantante, es un juego que tiene que ver con un empate de la manera en la cual se habla o en la cual se vive la música. Yo lo tomo como un juego. Nunca trato de ser entendido, sino más bien disfruto de cómo yo me relaciono con las palabras. Después si eso significa algo para otro, para mí es hermoso. Siempre hay un juego con el idioma que después termina en esas creencias.

CGT: ¿Lo que te sale como compositor te condiciona como músico?

AS: Yo no lo diría como una condición. Sin embargo, creo que rigurosamente uno siempre busca esa incomodidad a la hora de hacer algo. Porque en el momento que te sentís cómodo, ya sea escribiendo o componiendo en algún instrumento en particular, es cuando la cosa se empieza a poner más chata. Uno invoca esa incomodidad. Una vez leí en una biografía de Dalí que él iba a ciertas conferencias y se ponía zapatos un talle más chico para que le aprieten y esa incomodidad generaba cierta lucidez a la hora de decir las cosas. Es una metáfora de lo que estoy tratando de decir: uno en la comodidad es cuando menos creativo se siente.

 

CGT: ¿En qué lugar están hoy el rock, el pop, determinados géneros que transitaste en tu vida?

AS: Yo creo que,  enhorabuena, hoy no ocupa ningún lugar el género, pero tampoco es una cosa nueva para los músicos. Un músico siempre ávido de conocer nuevas cosas y de informarse y de sentir la música, escucha cualquier cosa. Me parece que es una cosa más de lo que rodea al comercio de la música, que en su momento estaba más sectorizado. Hoy en día los festivales y una visión más amplia del mundo dejó de lado esa tontera de los géneros y la gente escucha buenas canciones, sea cual fuere el género.

 

CGT: Entero o a pedazos” fue para mí descubrir tu talento como cantante. Pero esa canción tiene una historia además.

AS: “Entero o a pedazos” es una canción muy loca. porque nace de tratar de salvar una canción. La habíamos hecho y venía en una época muy surfer de Catupecu y era muy al palo y musicalmente era fea. Pero nos gustaba la letra y la intención. Con Fernando agarramos las dos guitarras y la empezamos a tocar y ahí surgió un poco la idea del coro, porque no había batería y era acompañar con la guitarra y con los coros. Así que nace un poco casi accidentalmente de una canción que íbamos a tirar por la ventana y la terminamos adornando y le pusimos la mesa como corresponde.

 

CGT: ¿Cuál es el cuento de Cuentos Borgeanos?

AS: Siempre fue el mismo y justamente es un poco en contra del cuento, en contra de la historia. Nuestro afán y nuestra necesidad fue redescubrirnos disco a disco y no ir en contra de las modas, pero tampoco a favor de ellas. Siempre buscamos hacer lo que nos pintaba en su momento. Disfrutamos de lo espontáneo, sin ninguna finalidad económica, ni de moda, ni de fama, sino simplemente el disfrute de poder lograr una idea que surge naturalmente.

 

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