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Abajo los estereotipos: la historia de la primera piloto argentina del Dakar

Alicia Reina se convirtió en 2014 en la primera piloto en representar a Argentina en el Dakar y una de las 9 corredoras del mundo que participaron, en un mundo habitado por más hombres que mujeres. Ciudad Despierta quiso conocer su historia.

Abajo los estereotipos: la historia de la primera piloto argentina del Dakar - Radio Cantilo

miércoles 11 Sep, 2019

La historia de Alicia Reina comienza el día en que el Rally Dakar fue una posibilidad concreta. La historia de Alicia tiene sueños, años de lucha, y esa autolimitación lógica por sentirse única en un mundo de hombres. Es una historia que funciona como una clara invitación a romper estereotipos.

Reina se convirtió en 2014 la primera piloto en representar a Argentina que logró finalizar el recorrido en la última edición del Dakar. La única corredora argentina y una de las 9 mujeres del mundo que participaron en ella.

Ella veía la competencia como “inalcanzable” pero nunca lo asoció con su condición de mujer. “Lo veía por tele, me emocionaba mucho cada vez lo veía, para mí era un sueño”, dice.

El dinero que requiere un piloto para aventurarse a inscribirse y a participar de una de las competencias más exigentes y riesgosas del mundo era la principal (la única) limitación de Alicia. Llevaba seis años compitiendo en el Rally Argentino, cuando un día su esposo Adrián le preguntó si se animaba a participar del Dakar. Ambos viven en Catriel, Río Negro. “Le dije que sí, porque realmente me imaginaba corriendo allí. Me propuso probar una camioneta, y a partir de ahí decidíamos”, relata.

 

La decisión llegó de inmediato. En poco tiempo, a principios de 2013, Alicia estaba comenzando a entrenar, buscando sponsors junto a Adrián e ideando una rifa para sortear una camioneta 0 km. La piloto no duda que el apoyo de su compañero fue crucial: “Él se ha encargado de todo en toda mi carrera deportiva. Yo solamente voy con el bucito y el casco…”, se ríe.

Enviaron una carta a la Amaury Sport Organisation (ASO), uno de los principales organizadores de eventos deportivos en Francia, que está a cargo del Rally Dakar y resuelve sobre la aprobación o no del piloto postulante.

“Fue un año de muchísimo trabajo. Empecé a entrenar, sabía que en eso no podía fallar. Entrenaba a la mañana muy temprano, a las 6 de la mañana, porque tenemos nuestro negocio, una ferretería, y no podíamos descuidarla. Ya estaba trabajando con una psicóloga deportiva, así que todo ese año trabajé también la parte mental. No es algo que te pidan desde la organización, pero pensé que sería muy bueno seguir haciéndolo”, cuenta.

La disciplina que puso Alicia en el entrenamiento, tanto físico como psicológico, fue clave para armarse y tener las herramientas que necesitaba como la única piloto mujer que en 2014 se presentó, finalmente, a competir en el Dakar.

Lo hizo con decisión, con pasión, pisando fuerte en un mundo en el que predominan corredores hombres. Sumado a los organizadores, periodistas acreditados, mecánicos, técnicos, auxiliares… género masculino en su amplia mayoría. Sin tener consciencia de ello, poco tiempo después su relato sería un reflejo de los cambios sociales que en muchos otros rubros sobrevienen, y los avances en materia de igualdad de género.

 

No fue fácil. “Entrar en un mundo exclusivo de hombres me costó mucho cuando comencé en el rally argentino. Era la única mujer que corría. Mi navegante en ese momento era también mujer. Todo el tiempo sentía las miradas… Si yo me iba en una curva me mandaban a lavar los platos, y si un piloto se iba en la misma curva, era parte de la carrera“, grafica.

“Después me fui habituando a correr y lo que me sostuvo, tal vez, es que siempre me han tratado muy bien, los compañeros, la organización, los periodistas… He recibido mucho respeto”.

Reina, que finalizó el Dakar 2017 en la posición 40, su mejor logro en la competencia, siempre expresó su agradecimiento por el apoyo recibido desde el primer día en que comenzó a competir, fundamentalmente en el Dakar. “Nunca más volví a sentir lo que sentí en mis primeros años dentro del Rally argentino. Al contrario, era un piloto más. Fue mucho el reconocimiento de la gente. Ese primer año pudimos terminar el recorrido, y fue increíble, algo que me marcó mucho en mi vida”, recuerda.

 

En los últimos diez años, la piloto manejó kartings, camionetas, y un 147 en el Turismo Nacional. En el Dakar, completó el recorrido durante tres años consecutivos, y abandonó en 2018, en Perú, por un incidente que sería el golpe más duro para Reina.

“Se nos prendió fuego la camioneta, en la tercera etapa. Se quemó completamente”, cuenta. “Fue muy duro para nosotros, porque todos los años íbamos mejorando el vehículo. Tenemos un apoyo importante de Toyota Argentina, pudimos cambiar la camioneta, su motor, la caja de competición… Y de repente sentí que se fue todo el trabajo de cinco años, toda esa pelea que dimos. Pero también entendí que estaba en una de las competencias más extremas a nivel mundial. Que era algo que podía pasar porque lo hemos visto, hemos visto quemarse motos, camiones, vehículos. Ocurre que uno siempre piensa que no te va a pasar”, se sincera.

“Fue triste. Era sentir ese sabor amargo de no poder pelearlo hasta el final, de no tener chance. Pero lo entendimos, y empezamos a mirar para adelante”.

 

En abril de 2019, la organización del Dakar anunció que abandona Sudamérica a partir de la edición 2020 y se trasladará a Arabia Saudita.

Desde ese momento, ya con Argentina afuera del Dakar 2019, la posibilidad de participar para los pilotos de nuestro país se hizo cuesta arriba. “Nos habíamos planteado poder trabajar para poder llegar y presentarnos, porque no le tenemos miedo a eso, siempre nos ha costado mucho pero nos moviliza la pasión y las ganas de poder estar. Pero con la última suba del dólar, se nos complicó. Lo hacemos con mucha responsabilidad, y eso hace que decidamos no estar. Estamos pasando por una situación muy difícil todos los argentinos y no podemos proyectar nada”, explica.

Sin embargo, la camioneta está lista. Alicia sabe que mientras exista esa pasión movilizadora, seguirá intentándolo. “El cariño que me brindan también moviliza, por supuesto. Y me acompaña a seguir luchando por este sueño”, concluye.

Un ejemplo de que aún con condicionamientos externos, la posibilidad de pelear siempre existe. Ella, como tantas otras congéneres, lo sostienen y son las referentes de un cambio social que, también, existe.

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