Entrevistas

Viaje al mundo del coleccionista

El coleccionista quiere tenerlo todo, y siempre está "a la pesca de algo". Emplea su buen gusto, su fanatismo por lo que busca, y, sobre todo, su instinto. En La Plata, un espacio que los reúne es el Centro Coleccionistas de La Plata.

Viaje al mundo del coleccionista - Radio Cantilo

jueves 13 Jun, 2019

Hay diferentes clases de recopiladores de objetos: los coleccionistas, los aficionados y los acumuladores. Suelen compartir gustos y formas buscar, pero algo diferencia a los coleccionistas claramente de los demás: la sistematización, el orden, y el entusiasmo.

El coleccionista quiere tenerlo todo, y siempre está “a la pesca de algo”. Emplea su buen gusto, su fanatismo por lo que busca, y, sobre todo, su instinto. Pero además de los objetos que son de su interés, se ocupa de llegar al origen legítimo de las cosas, estudia, lee y conoce del valor de esos objetos.

Pero, ¿qué es lo que determina que algo sea de “interés” o tenga valor para una persona y no para otra?

“Es increíble como otro se desprende de algo que para mí es un tesoro -dice Flavia Labad, que integra el Centro Coleccionistas de La Plata, y tiene la colección de los Rolling Stones más grande de La Plata-. Te llegan cosas inimaginables. Tengo cosas que son reliquias, como fotos que vienen de secuencias de discos como Back and blue o It’s only rock and roll, momentos históricos de la banda. El coleccionista selecciona, distribuye, clasifica, y tiene un orden para coleccionar, porque le imprime un valor extra a las cosas”.

Teteras, dinosaurios, piedras semipreciosas, y antigüedades. Así de vasta y variada es la colección de María Isabel Mont, la madre de Flavia, que sale a la búsqueda de dinosaurios en el local o feria que encuentre, con la naturalidad y el entusiasmo de un niño. “Cuando compro dinosaurios me miran raro, una persona de mis años comprando dinosaurios para sí misma es algo raro… Pero a mí me apasiona la historia de estos monstruos, imaginar un Tyrannosaurus rex caminando por acá… –dice entre risas-. Tal vez tenga que ver con la fantasía de niña que no podía tenerlos a todos”.

Las colecciones que muestran madre e hija demuestran que no hay límites a la hora de poner la libido en un objeto determinado. La fascinación por coleccionar puede llegar hasta lugares insospechados.

“Comencé por las piedras las semipreciosas de menor tamaño, y seguí por las más grandes, porque un coleccionista siempre quiere algo más importante en su colección“, cuenta María Isabel. “Tengo una piedra magnética que conseguí en uno de los viajes que hago al interior del país. En una feria en Córdoba, le dije a un muchacho que no me diera piedras torneadas, sino rústicas, naturales. Se metió en un cuartucho y se apareció con esta piedra. Es de mis objetos el que más atracción me provocó. Esta piedra parece que está viva“, remata.

Flavia, sin embargo, atesora un pack de fotos de los Stones que ofrecía un ignoto coleccionista por Mercado Libre, y que la impactó cuando llegó a sus manos: “Vi fotos analógicas tomadas con Brian Jones, únicas. Había una imagen del año 87, quizás fueron tomadas en los ’80 y llegaron al poco tiempo a la Argentina, no lo sé. Para mí esto es una reliquia”.

La coleccionista stone sueña con tener una muestra itinerante, poder reunirse en algo más macro con otros coleccionistas, con quienes, si bien admite que atesoran objetos similares, cada uno tiene cosas de diferentes experiencias vividas. “Hay coleccionistas que vivieron la época de los ’90, cuando los Stones fueron furor en Argentina, como Diego Perri, periodista fanático y autor de La República Stone, un libro emblema sobre cómo fue conocerlos en vivo, y todas las osadías que pasó”, cuenta Flavia. “A los coleccionistas nos gusta vivir esto afuera de nuestro país. Yo lo saludé a Ron Wood en Uruguay y sé que aquí no hubiera podido hacerlo, porque el fanatismo es extremo, por lo que hay límites para determinadas cosas. En Uruguay, por ejemplo, no había remeras en venta en la calle”.

 

 

Flavia y María Isabel son la prueba de que el coleccionismo está erróneamente asociado a un hábito o preferencia de los hombres. Años de búsqueda y recopilación les valieron una distinción a su stand en el último encuentro de Coleccionistas local.

El Centro Coleccionistas de La Plata tiene por objetivo reunir a diferentes coleccionistas de la ciudad, y ofrecerles la posibilidad de intercambiar diferentes artículos, y allí es donde surgen las transacciones más impensadas. “Pero también nos pasa que queremos mostrar lo que tenemos, y surgen pocos momentos para hacerlo, es algo que está en la sangre del argentino”, dice, y agrega: “En el ámbito musical, hay espacios en Buenos Aires y en La Plata, a los que se puede acceder, fans clubs, bares tributo, gente que genera giras y trae cosas de afuera, con las que se puede hacer intercambio de cosas, de libros, de fotos. Es realmente fascinante”, concluye.

Con un guiño a su hija, María Isabel dice tener la edad de Mick Jagger, o “unos años más”, para contar que, en algún punto, su afición es un privilegio. “Un artesano me dijo cierta vez que los que coleccionamos tenemos más vida. Yo siento la misma ilusión que un chico cuando veo un dinosaurio y una piedra. Algo de lo que dijo ese artesano debe ser cierto“, reflexiona.

 

En Facebook: @centrocoleccionistas.laplata

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