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Vuelve The handmaid’s tale

La serie de Hulu regresa para su tercera temporada el 5 de junio. Así que aprovechamos la ocasión para repasar qué sucedió hasta ahora en la distopía televisiva. Entrá a la nota con mucho cuidado, hay spoilers.

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Vuelve The handmaid’s tale - Radio Cantilo

martes 04 Jun, 2019

Cuando The handmaid’s tale llegó a las pantallas chicas de la mano de Hulu la televisión estadounidense se revolucionó por completo. Con una historia sin fisuras y que relata lo peor de una sociedad distópica atravesada por el puritanismo, la serie basada en la novela homónima de Margaret Atwood, publicada en 1985, regresará el 5 de junio con su tercera temporada. Según anunciaron, se estrenarán tres episodios esa misma noche y, en total, serán 13 los capítulos que veremos este año sobre lo que transcurre en el ficticio Gilead.

Fueron muchas las situaciones que nos mantuvieron en vilo durante las dos primeras entregas de la producción. Así que vamos a hacer un repaso por cada uno de los momentos más importantes que tenés que tener en cuenta antes de ver el estreno de la tercera temporada. Si no recordás en detalle lo que sucedió o querés refrescar la memoria, esta nota está hecha para vos. Si no viste absolutamente nada de la serie, este es el instante perfecto para huir porque te vas a encontrar con una catarata de spoilers. El que avisa no traiciona.

 

Temporada 1: el comienzo de un mundo (in)feliz

La primera entrega de The handmaid’s tale nos introdujo al mundo de June y de todo lo que sucedía en Gilead, un país que se había levantado sobre lo que antes era Estados Unidos y que estaba liderado por un gobierno totalitario y religioso. Los llamados Hijos de Jacob accedieron al poder luego de atentar contra el presidente e instalaron una nueva República con los valores y costumbres del puritanismo del siglo XVII.

June, la protagonista de la historia, fue separada de su hija y de su pareja para convertirse, en contra de su voluntad, en una de las Criadas del régimen de Gilead. No solo eso: fue asignada desde el Centro Rojo, el lugar en el que las adoctrinan para ser obedientes y cumplir con la tarea que les fue asignada, a la casa de los Waterford, la pareja que ideó el funcionamiento de la República y que es una de las más influyentes dentro del territorio. Allí se encontró con Serena, una mujer que intentó generar un vínculo con ella pero que siempre terminó oprimiéndola más aún. Llena de contradicciones, que se acentúan con el paso del tiempo, Serena es uno de los personajes más complejos y mejor trabajados de la producción. Y es, quizás, la llave para hacer estallar el mundo que ella misma creó. Pero sobre eso ya hablaremos más adelante.

La otra persona clave con la que se encontró June es Fred, uno de los Comandantes de Gilead. Él aparentaba estar enamorado de ella y elegía creer que ella también sentía una especie de atracción por él, pero en realidad ninguna de esas cosas sucedieron: Fred solo buscaba tener un vínculo diferente al que tenía con Serena en un matrimonio que solo guardaba las apariencias y en el que ambos tenían objetivos opuestos. Y June, por su parte, tan solo utilizaba los momentos en los que él bajaba la guardia para sacar provecho en ciertas situaciones e incluso para sacarle información que luego compartía con sus compañeras de Mayday.

Aquí aparece un momento crucial de lo que hemos visto de Gilead. No existe poder hegemónico sin resistencia. Y eso es precisamente Mayday: una organización secreta, compuesta por Criadas, Ojos, Marthas e incluso un Comandante, cuyo objetivo principal es hacer caer al régimen de los Hijos de Jacob. En la primera temporada no conocimos demasiado de este grupo, pero en la segunda ganaron protagonismo. Paciencia, ya llegaremos a ese instante.

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Mientras June trascurría sus oscuros días en la casa de los Waterford, el matrimonio recibió la visita oficial de una comitiva mexicana a la que June le contó toda la verdad de Gilead. Sin embargo, su exposición no salió como imaginaba: también azotados en el país vecino por la crisis de natalidad, querían llevar el plan de los Hijos de Jacob a su sociedad. Pero a pesar de que no encontró la respuesta que esperaba, si logró enviarle un mensaje a su marido para que supiera que estaba viva a través de un asesor de una de las funcionarias.

Casi en paralelo a esa situación, June comenzó a tener una relación secreta con el chofer de la familia, que es también un espía de las altas esferas gubernamentales. Todo esto, no olvidemos, propiciado por Serena, que sabía que Fred era infértil y nada le importaba más que lograr que June quedara embarazada, cosa que finalmente sucedió. Pero las cosas no salieron tal como Serena las planeó. ¿Por qué? Porque el chofer de los Waterford, Nick, tenía los suficientes contactos para lograr sacar a June del país y trasladarla a Canadá. Y lo hizo. O intentó hacerlo, mejor dicho. Y este es el momento en el que nos tenemos que meter de lleno en la segunda entrega.

Pero antes, dos momentos importantes a tener en cuenta: el primero de ellos fue la única acción destacada que vimos de Mayday y que incluyó a varios personajes. Moira, la amiga de June que había terminado en un prostíbulo que utilizaban los Comandantes en las afueras de la ciudad, logró escapar pero antes de hacerlo ayudó a June a conseguir un misterioso paquete que le habían encargado desde la organización. Cuando lo tuvo en sus manos y logró abrirlo se encontró con un centenar de cartas que otras Criadas habían escrito para que no las olvidaran.  

En el medio de todo esto, las Criadas se vieron sometidas a una situación que cambió el panorama para lo que estaba por venir. Querían obligarlas a matar a piedrazos a una de sus pares, pero June se rebeló y, desafiando a su máxima autoridad, Tía Lydia, instó a sus compañeras a no hacerlo. Esto le valió un castigo, por eso la última escena de la primera temporada fue aquella en la que las fuerzas de seguridad irrumpieron en casa de los Waterford para llevarse a la Criada. June le entregó el paquete de cartas a la Martha del hogar y finalmente se subió a la camioneta oficial sin saber a dónde sería trasladada.

 

Temporada 2: se avecina la revolución

Luego de que se rebelaran y se negaran a matar a una de sus compañeras, las Criadas fueron enviadas nuevamente al Centro Rojo para ser torturadas. Sí, es cierto que en las casas de los Comandantes también eran torturadas, pero acá estamos hablando de mutilaciones, de golpizas, de quemaduras, de aislamiento. La única que esquivó todo eso fue June, porque estaba embarazada.

Cuando finalmente regresó a la casa de los Waterford, el plan de Nick entró en acción. En una visita médica, June logró escapar y estuvo más de dos meses escondida en la vieja redacción de una diario de la ciudad. Su salida del país parecía estar encaminada, hasta que su ansiedad le ganó pulseada y en lugar de seguir las instrucciones que le habían dado quienes la estaban ayudando, decidió actuar por su cuenta. Estuvo a segundos de lograrlo, pero los Guardianes interceptaron la avioneta en la que estaba a bordo para huir a Canadá y volvió una vez más a la casa de los Waterford.

Por supuesto, no fue bien recibida. Pero las cosas tomaron un giro inesperado cuando Fred Waterford fue a inaugurar un nuevo Centro Rojo. En una sala llena de Comandantes, y con un grupo de Criadas que estaban allí para ser exhibidas, una de ellas, como parte de un plan de Mayday, hizo estallar el edificio. Fred fue uno de los pocos sobrevivientes, pero estuvo un tiempo internado, por lo que Serena tomó el mando de la casa y de las decisiones políticas. Y lo hizo con la ayuda de June.

Juntas escribieron una serie de normas para Gilead al tiempo que empezaron a mejorar su vínculo. Claro, esto duró poco. Waterford volvió a su hogar pero más violento y estricto de lo que conocíamos. No escatimó en golpizas para Serena ni en dar muestras del poder que le daba el mero hecho de ser el hombre de la casa.

A medida que el embarazo de June avanzaba, las relaciones en la casa de los Waterford se tensionaban. Serena parecía mostrar sensibilidad y sensatez, pero no dejaba de ser la mujer que había ideado un régimen perverso y opresor. Fred cuidaba su autoridad a la fuerza, June buscaba que su vínculo con Serena floreciera nuevamente y Nick, obligado a casarse, se alejaba de todo. En el mientras tanto, los Waterford viajaron a Canadá para fortalecer las relaciones comerciales con su país vecino, pero las cartas de las Criadas que había ocultado June llegaron a manos de exiliados estadounidenses y las hicieron públicas durante la visita diplomática. La comitiva de Gilead tuvo que retirarse luego de que los echaran por las constantes violaciones a los derechos humanos.

Pero otra vez hubo un giro argumental. June, luego de ser brutalmente violada por Fred para acelerar el parto y tras reencontrarse brevemente con su hija, estuvo a punto de escaparse nuevamente. Mientras estaba aislada y lejos de la casa de los Waterford, parió en soledad. Sin embargo, fue encontrada y traslada a un Centro Rojo, al tiempo que la niña que había nacido fue a vivir con el matrimonio. Las cosas entre Fred y Serena estaban en su peor momento, aunque eso lo sabían solo quienes trabajaban con ellos. Para el resto de la sociedad, la llegada de su hija Nicole los había transformado en una familia modelo.

June, por su parte, se vio obligada a regresar con ellos porque la bebé no se alimentaba. Con Serena descontenta por su presencia, un Fred al que nada le interesaba más que mantener su estatus y su lugar de padre de familia en la sociedad, y Nick que había enviudado luego de que su esposa fuera asesinada por el gobierno por haberse enamorado de otro hombre, un nuevo escape de June comenzó a tomar forma. Sí, el tercero en solo una temporada. Pareciera que se habían quedado sin ideas.

En paralelo, Emily, una de las Criadas, había sido enviada a las Colonias, el lugar donde se desechaban residuos tóxicos, por su rebeldía y sus constantes enfrentamientos con Comandantes, Esposas y Tías. Ante la falta de nacimientos, la reclutaron nuevamente para que fuera a cumplir con las tareas de Criada. Su suerte, esta vez, fue otra. En la casa del Comandante Lawrence, Emily se encontró con un hombre poderoso que no tenía ninguna intención de someterla a los rituales de violación. Por el contrario, en el momento en que menos lo esperaba, fue el que le facilitó las vías para que pudiera cruzar la frontera y librarse para siempre de las cadenas de Gilead.

En ese instante, Emily y June se reencontraron. Recapitulemos. Ambos escapes fueron concretados en simultáneo. En la casa de los Waterford, Nick y Rita, la Martha del hogar, ayudaron a June a salir con su hija en brazos. Incluso Serena lo permitió, ya que se había dado cuenta de que en Gilead la niña jamás podría vivir bien: había intentado que se les permitiera a las mujeres leer la Biblia (no olvidemos que en la República ninguna podía leer o escribir) y Fred, al sentirse desafiado y desautorizado por ella, ordenó que le cortaran un dedo a modo de castigo.

Hecha esa aclaración, volvamos a la huida: luego de despedirse de Serena, de pasar entre los patios traseros de varias casas, de esconderse entre arbustos y de llegar a una ruta donde la esperaba una camioneta para llevarla al límite fronterizo, June le entregó su hija a Emily y decidió quedarse en Gilead a luchar. Tres escapes, todos fallidos. ¿Era necesario que nos expusieran a esos niveles de tensión y posterior enojos? No. Claro que no. Abusaron de un recurso que primero causó impacto, luego causó impotencia y finalmente no causó nada más que bronca con el personaje principal.

Lo mejor de esta segunda entrega está, sin dudas, en el crecimiento de cada uno de los protagonistas. Y fue Serena la que encabezó la historia. Cargada de contradicciones, de decisiones crueles y egoístas, pero también de reflexiones, de compañerismo, de un tibio intento por cambiar ese mundo que ella había diseñado, generó un puñado de sentimientos encontrados que se movían semana a semana entre el odio profundo y la comprensión de quienes estábamos del otro lado de la pantalla. Porque es humana y porque cuando no lo es, intenta serlo. Su afán de ser madre la llevaron a cometer las mayores atrocidades, pero también a entender que en esa República no había lugar para la felicidad de una hija que no había parido pero a la que amaba.

Todo hace indicar que las cosas cambiarán en Gilead. Y que la historia ya no puede ser más contada por June. Existen un puñado de personajes que están preparados para tomar el mando del relato, para que vivamos todo desde su punto de vista, para no quedarnos encerrados en las cuatro paredes de June. Con el matrimonio Waterford derrumbándose, con Emily y la pequeña Nicole del otro lado de la frontera, con un ardiente grupo de exiliados que quiere recuperar su vida y su tierra, con una Serena que ya no soportará más estar en el segundo plano y con las Criadas listas para hacer estallar al régimen, esta tercera temporada pareciera que va a convertirse en una suerte de puente entre la revolución y la caída de los Hijos de Jacob.

La historia nos ha demostrado que los imperios, cuando están a punto de caer, se vuelven más violentos. Y también nos ha demostrado que no hay revolución sin sangre. Así que prepárense, porque todo está por explotar.

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