Cine y TV

Una que gritemos todos: “Arrebato” de Ivan Zulueta

En 1979 se estrenó discretamente, y con una acogida de similar discreción, Arrebato, de Iván Zulueta, realizador que había dirigido un largometraje, numerosos cortos y el programa Último grito, el más rompedor de los tiempos de la televisión estatal Española.

Una que gritemos todos: “Arrebato” de Ivan Zulueta - Radio Cantilo

lunes 10 Dic

En una nueva entrega del segmento “Una que gritemos todos” – segmento destinado a repasar piezas olvidadas o poco revisionadas del cine de horror – Hernán Moyano, en el aire de “El pacto Copernico”, indago en algunos de los detalles menos conocidos de esta película maldita.

Iván Zulueta (San Sebastián, 1943) es un caso atípico en el cine español, tan atípico como fascinante. Director del largometraje comercial Un, dos, tres, al escondite inglés (1969), que no pudo firmar por razones burocráticas sindicales (fue su productor, José Luis Borau, quien le prestó el nombre), Zulueta se refugió durante los años setenta en películas underground, cortas y largas, realizadas al margen de la industria y filmadas en súper 8 mm (A Mal Gam A, Mi ego está en Babia, Souvenir, Ventana discreta, Kinkong), en 35 mm (Masaje; Frank Stein), o en 16 mm (Leo es pardo), alternando esta actividad con la pintura, el diseño publicitario y la televisión, para la que codirigió el programa contracultural Último grito, que en opinión del director José Antonio Páramo “era casi una bomba de relojería” porque “llevaba dentro un auténtico grito de rebeldía”.

El paso del tiempo ha ido convirtiendo Arrebato en “un filme excepcional, uno de los trabajos más vigorosamente creativos de la historia del cine español, y sin duda el más inquietante”, en opinión de Carlos Aguilar en Flash Back, corroborada por Ángel Fernández-Santos: “Es todavía Arrebato un acto de inspiración con pinta de irrepetible, una película isla, que, por debajo de su soledad, ha creado camino, ha hecho escuela y hoy nos concierne de lleno a todos, nos guste o no nos guste. Porque desde su escondite en las cunetas contagió al cine español que la siguió y a través de él sus escuetas y penetrantes imágenes se derramaron y se ramificaron en incontables películas herederas suyas”.

En su crítica de Cambio 16, Ramón Gómez Redondo aseguró que Arrebato es “película de una imaginería fragmentada y gestual, que da la vuelta a los signos cotidianos de nuestra civilización, Arrebato es un filme insólito y antiprovinciano sin precedentes en el cine español”, coincidiendo en ello con lo publicado en Cinemanía con motivo del reestreno de la película en 2002: “Arrebato es ahora una película de culto que ha pasado ya todas las reválidas y que se mantiene, con la misma fuerza perturbadora de siempre, como el fruto más vivo y más interesante que ha dado nunca la vanguardia cinematográfica española. Sus imágenes conservan intactas su capacidad revulsiva y su vibración lírica”.

Escucha el segmento “Una que gritemos todos” dedicada a repasar “Arrebato” haciendo click en el reproductor 👇👇 (Segmento producido y editado por Lucas Canalda)

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