Cine y TV

Robert Johnson y un pacto con el diablo

Cuenta la leyenda que el músico pactó con el demonio para convertirse en la leyenda que es. Repasá su historia junto a Rodrigo García Ferreyra en el aire de Radio Cantilo.

Robert Johnson y un pacto con el diablo - Radio Cantilo

miércoles 20 Nov, 2019

Crossroads es una película de 1986, dirigida por Walter Hill y protagonizada por un joven Ralph Macchio. Allí, el actor interpreta a un chico que, en su afán por convertirse en músico, se sumerge en una investigación para encontrar una canción inédita de Robert Johnson.

Para lograr acceder a más datos al respecto, el protagonista decide buscar a un viejo amigo de Johnson, Willy Brown, quien lo ayuda en su búsqueda por descubrir qué se escondía detrás de esa pieza única e inédita. Brown, en ese momento, estaba internado en un hospital y le prometió ayudarlo con la sola condición de que lo sacara de allí.

Juntos atravesaron diversas aventuras, hasta que llegaron a la zona de Mississippi en la que había nacido Brown. En ese viaje, el personaje de Macchio se dio cuenta de que en realidad Johnson nunca había dejado una canción inédita sino que todo había sido un plan de Brown para volver al delta y romper su pacto con el diablo.

La película está inspirada en la leyenda de Robert Johnson, en la historia del bluesero que sentó las bases del rock and roll. Nacido en 1911, al sur de Mississippi, desde muy pequeño fue atrapado por la música. Tocó varios instrumentos, dejó la escuela y se centró en aprender a tocar la guitarra. Pero tenía un gran problema: no era un músico prolífero ni un gran cantante. Sin embargo, eso no le impidió continuar con su objetivo.

Johnson solía tener una vida muy altanera y un puñado de problemas con los maridos de muchas mujeres con las que le gustaba salir. Pero en 1929 encontró la estabilidad junto a Virginia Travis, una joven de 16 años con la que contrajo matrimonio y con quien iba a tener un hijo. Pero su mundo se derrumbó cuando la chica murió junto al bebé en el parto, en abril de 1930.

Tras ese fatídico momento, se refugió más que nunca en la música y decidió viajar por todo el país. Un tiempo después, decidió volver a su lugar natal, donde conoció a Esther Lockwood, su segunda esposa. Se retiró, en aquel entonces, provisoriamente de los escenarios. Al momento de regresar, todos coincidían en que algo había cambiado radicalmente en él: en esos meses de ausencia, se había transformado en un músico de excelencia, en un cantante como pocos.

Todos los que lo conocían comenzaron a decir que solo el diablo podría haber logrado ese milagro. Y allí nació la leyenda que rezaba que Johnson había pactado con el demonio en el crossroads, un cruce de carreteras en Mississippi, para convertirse en el mejor bluesero de la historia. Se dice que el diablo le afinó su guitarra y él solo tenía que acariciarla para darle forma a las mejores melodías.

Quizás te interese

Dios, el diablo y la moral

Según cuentan quienes lo escucharon alguna vez en vivo, la voz y la guitara de Johnson sonaban como si no estuviera tocando solo. Además, todos los que estaban sus shows sentían que algo extraño había en su presencia en el escenario, donde se ocultaba entre las penumbras para actuar. Pero no era solo la gente la que alimentaba esos rumores: el mismo Robert, en más de una ocasión, se encargó de contar el encuentro con satán. Incluso, en algunas de sus canciones aparece mencionado ese momento.

En menos de una década de carrera, Robert grabó 29 canciones. Pero todo llegó a su fin cuando una noche, luego de seducir a la esposa del dueño del bar en el que iba a tocar, bebió una botella de whisky que había sido envenenada. Se subió al escenario y allí falleció el 16 de agosto de 1938, a los 27 años. La leyenda, para ese entonces, ya se había sembrado.

 

Publicidad

LEETE TAMBIÉN...