Cine y TV

#RadioCine: “Rimas, leyendas y templarios”

Dario Lavia, en su viaje iniciatico que ha denominado "Radio Cine", desarrolla la bolilla dedicada a homenajear a la actriz danesa, Lone Fleming

#RadioCine: “Rimas, leyendas y templarios” - Radio Cantilo

lunes 12 Ago, 2019

La trama de “La noche del terror ciego” nos ubica en la España profunda. Una pareja joven extraña a una tercera en discordia (o en concordia), que se ha bajado del tren a mitad de camino, cerca de la abandonada capilla de Berzano.

Durante la Edad Media, el pueblo portugués de Berzano fue un priorato donde los caballeros templarios practicaban ritos satánicos. Por este motivo, los monjes guerreros fueron condenados a muerte por herejes y sus restos expuestos a la opinión pública hasta que los cuervos les arrancaran los ojos. En la época actual Berzano está abandonado. Sin embargo, la leyenda dice que durante las noches los cadáveres momificados de los antiguos templarios vagan ciegos entre las ruinas del priorato, localizando por el sonido a cualquier incauto que ose a adentrarse durante la madrugada en sus antiguos dominios. Tras saltar en marcha de un tren que pasa por las inmediaciones, una joven se dispone a pasar la noche en Berzano…

Reviví el #RadioCine a cargo de Dario Lavia, haciendo click en el reproductor 

 

La noche del terror ciego es por suponer la carta de presentación de los monjes templarios de Amando de Ossorio, siendo por tanto la originadora del que por derecho propio se erige en uno de los principales iconos legados por nuestro cine fantástico durante su edad dorada de los años setenta y, sin duda, el más original de todos ellos. En un contexto tendente a la apropiación de los monstruos clásicos del género, Ossorio se desmarcaría con unos personajes absolutamente novedosos que contaban, además, con el añadido de poseer unas raíces genuinamente autóctonas por medio de las reconocibles fuentes de las que beben y que entroncan con algunos de los miedos más atávicos de nuestra cultura. Principalmente, las “Leyendas” de Gustavo Adolfo Bécquer, todas las fabulaciones oscurantistas creadas en torno a la auténtica Orden del Temple y las narraciones populares de carácter legendario-terrorífico, más el añadido de la influencia foránea nunca reconocida por su responsable de La noche de los muertos vivientes de George Romero —presente, en especial, en el final por medio de la utilización de foto fijas—

Sin embargo, el cineasta gallego no lo tendría fácil a la hora de poner en marcha el proyecto que, a la postre, le abriría las puertas de la posteridad. Su confesada intención de hacer algo diferente que se apartara de los parámetros habituales por los que transitaba el fantaterror hasta ese momento se encontraría con la incomprensión de los inversores. Como él mismo declararía: “Nadie estaba interesado en hacer esta película. El principal motivo era que se trataban de personajes nuevos, no eran los clásicos vampiros u hombres lobos que ya conocía el público. Al ver el rechazo de los productores tuve que ponerme a realizar varias pinturas para que pudieran comprobar su presencia física”.

Quizás por ello, La noche del terror ciego no se libraría de ese componente exploit que, en mayor o menor medida, late en buena parte de la producción fantástica española de la época. Una circunstancia que se hace especialmente detectable en la denominación comercial escogida. Y es que, si como es sabido, la coletilla de “La noche de” fue añadida al título original de El terror ciego a instancias de su productor, Alberto Platard, quien pretendía así amortizar el éxito que había conseguido tan solo un año antes con la naschyana La noche de Walpurgis, no menos cierto es que “Terror ciego” bien pudiera hacer referencia a See No Evil, película dirigida por Richard Fleischer en el Reino Unido y protagonizada por Mia Farrow, que sería estrenada en salas españolas por aquellas mismas fechas bajo, precisamente, este mismo título.

Sea como fuere, además de la configuración de los emblemáticos templarios, La noche del terror ciego establece de forma temprana los principales elementos (patrones narrativos, hallazgos visuales…) que a partir de entonces servirían de base para las siguientes entregas surgidas a raíz del presente film. A saber: el sentido de la atmósfera bajo el que se desarrolla la historia; las cabalgadas a cámara lenta de los guerreros orientales, tal y como se les denomina en la cinta, y que junto al acompañamiento sonoro que brinda el famoso miserere compuesto por Antón García Abril consigue producir un efecto absolutamente aterrador; el flashback ambientado en el medievo que sirve para presentar las credenciales de los terribles monjes templarios; las situaciones de encierro y acoso bajo las que se construirán los argumentos del resto de las integrantes de la saga; y la presencia de un conflicto amoroso, en la mayoría de las veces en forma de triángulo, como leitmotiv narrativo, entre otros.

Fuente: Cerebrin

Publicidad

LEETE TAMBIÉN...