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#RadioCine: Clive Barker

Dario Lavia en su camino iniciático que ha denominado #RadioCine desplego su columna donde nos trajo algunas lineas de la pluma del escritor Clive Barker, creador de "Hellraiser"

#RadioCine: Clive Barker - Radio Cantilo

lunes 23 Sep, 2019

Barker es uno de los más aclamados autores en los géneros de horror y fantasía. Inició su carrera con diversos relatos de horror recopilados en la serie Libros de Sangre (Books of Blood) y la novela faustiana El libro de las maldiciones (The damnation game). Posteriormente se trasladó hacia el género de la fantasía moderna con toques de horror.1​ El estilo más característico de Barker es la idea de que existe un mundo subyacente y oculto que convive con el nuestro (idea que comparte con Neil Gaiman), el rol de la sexualidad en lo sobrenatural y la construcción de mitologías coherentes, complejas y detalladas.

Libros de Sangre fue publicado en Estados Unidos en una edición barata. Sin embargo, la originalidad, intensidad y calidad de las historias hicieron que el ya popular por entonces Stephen King manifestara: “He visto el futuro del horror y su nombre es Clive Barker” (parafraseando una famosa frase dicha de Bruce Springsteen en sus comienzos).

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Cuando irrumpió en las librerías y en las pantallas cinematográficas a mediados de los años ochenta, Stephen King le saludó como el futuro del terror. Se trataba del británico Clive Barker, un joven que escribía obras de teatro y había dirigido dos cortometrajes. Su arranque literario fue memorable: seis desasosegantes colecciones de relatos (Libros de sangre) y una poderosa novela breve, Hellraiser, el corazón condenado, que él mismo llevaría al cine. Haría lo mismo con su libro Cabal, cuya versión para la gran pantalla se retituló Razas de noche.

Hellraiser se convertiría en una película de culto que sigue generando secuelas de impacto progresivamente menor. Un relato breve de Barker también conocería una exitosa adaptación, en este caso en manos del realizador Bernard Rose: Candyman. Barker se despediría de la dirección cinematográfica, al menos hasta el momento, con El señor de las ilusiones. Las siguientes adaptaciones fílmicas de su obra serían industrialmente modestas y de mérito desigual: Santo pecador, Book of blood, El vagón de la muerte, Dread...

Las primeras obras de Barker despuntaron por la violencia de su contenido, por la presencia de la sexualidad y también por el atractivo de algunas de sus creaciones. Quizá se ha destacado menos el estilo literario de Barker y su capacidad para perturbar a través de detalles. Porque su inventiva no solo reside en la creación de mitologías. En Libros de sangre, relata la muerte de decenas de maneras variadas, sugerentes y perturbadoras, explorando las fronteras entre lo siniestro y lo bello.

Temáticamente, Barker tenía también cosas que aportar. Desde el principio, su obra ha desafiado las definiciones restrictivas de normalidad. Y ese cuestionamiento se materializa mediante circunstancias sobrenaturales, mediante personajes de rasgos monstruosos con quienes el lector podía identificarse, pero esconden críticas sociales o más menos evidente. En Cabal, la persecución al protagonista remite a la opresión sufrida por todo aquel a quien se señala como diferente. Y los monstruos son los humanos que desean exterminar esa diferencia.

En su momento, Libros de sangre destacó por la naturalidad con que alternaba personajes de sexualidades y psicologías diversas, sin condenas, justificaciones ni comentarios añadidos. A mediados de los noventa, Barker declaró abiertamente su homosexualidad. Y en su obra podemos encontrar personajes transexuales o sin género definido. Esta apuesta por la representación de la diversidad ha sido cada vez más explícita y autoconsciente.

Quizá la creación más popular de Barker es la versión cinematográfica de Hellraiser, aunque la violencia extrema de algunos pasajes dificultó su introducción en el mainstream. Con todo, los antagonistas de la película, los cenobitas, se ganaron su espacio en el panteón del género terrorífico.

Los cenobitas son unos seres sobrenaturales que pertenecen a un culto de nombre revelador: la Orden de la Incisión. La presencia más recurrente es Pinhead, cuya cara está ribeteada con clavos. El diseño de esta Orden remite a las cadenas del punk y al cuero nazi, tamizados por una cierta solemnidad monacal. Barker ha declarado que el auge de la estética sadomasoquista en los clubes gay de San Francisco y Londres también fue una fuente de inspiración.

Tanto en el filme como en la novela, un personaje abre una puerta a otra dimensión a través de un rompecabezas en forma de caja. Frank, un hedonista dedicado a la búsqueda de nuevas sensaciones, cae en las garras de los cenobitas pero consigue escapar y materializarse en la casa donde acaba de trasladarse su bonachón hermano. La puerta abierta a lo fantástico se abre desde el principio, pero el grueso de la narración explica maldades muy humanas.

La novela Hellraiser, el corazón condenado puede leerse como una escenificación del castigo de la exploración del placer y como una posible proyección del miedo al sida. Puede interpretarse en clave moralizante, como una advertencia… o puede asumirse que se trata de una creación que intenta esquivar las lecturas unívocas. Los demoníacos cenobitas, por ejemplo, también son denominados ángeles.

Barker añade una consideración interesante cuando señala los límites de ese humanismo clásico, habitualmente centrado en el hombre blanco y heterosexual, que pretende entender todas las realidades únicamente desde la experiencia propia. “Su verdadero error había sido creer, de forma ingenua, que su definición del placer coincidía significativamente con la de los cenobitas”, afirma el narrador. De nuevo, Barker juega con el concepto de otredad. En este caso, una otredad temible.

En su vida fílmica, Hellraiser ha conocido algunas secuelas que han proyectado una escasa ambición artística. Después de caer bajo el control de Dimension Films, la suerte de la saga ha ido declinando. Las películas posteriores a Hellraiser III y Hellraiser: bloodline estaban dirigidas al mercado videográfico. Y las dos últimas entregas han sido realizadas para prorrogar los derechos que la productora detenta sobre los personajes creados por Barker.

A pesar de las circunstancias adversas, la recientemente comercializada Hellraiser: judgment puede verse como una pequeña revitalización de la franquicia. Las limitaciones materiales del proyecto se evidencian en los efectos especiales y en la brevísima duración del filme, pero sus responsables ofrecen algunas imágenes e ideas sugerentes.

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