×

Cine y TV

“Números Redondos”: A 80 años del primer Óscar a una actriz afroamericana (y su trágica historia)

Hattie McDaniel se transformó en un nombre icónico para la industria del cine, aunque su vida no fue un lecho de rosas. Volvé a escuchar el segmento completo acá y descubrí su historia.

“Números Redondos”: A 80 años del primer Óscar a una actriz afroamericana (y su trágica historia) - Radio Cantilo

martes 16 Jun, 2020

 

El 29 de febrero de 1940 se llevó a cabo la 12° ceremonia de los premios de la Academia en Los Ángeles, California. Por aquel entonces la gran candidata era la película “Lo que el viento se llevó” que recibió 13 nominaciones de las cuales ganó 10 estatuillas: 8 competitivas y 2 honorarias, incluyendo mejor película, mejor director, mejor actriz para Vivian Leigh quien años más tarde volvería a ganar por “Un tranvía llamado deseo” y mejor actriz de reparto, para la actriz Hattie McDaniel, una afroamericana que interpretaba a la criada de la caprichosa Scarlett O´Hara. (pasarían 23 años hasta que esto se repita, en el año 1963 cuando galardonaron a Sidney Potier).

¿De qué iba la historia? Se situaba en el sur de Estados Unidos en la época de la guerra civil estadounidense (entre 1861 y 1865). Narra la historia de Scarlett O’Hara, la resuelta hija de los propietarios de una plantación de Georgia, quien está enamorada del prometido de su prima, un hombre que no la corresponde, y el posterior matrimonio de Scarlett con Rhett Butler, interpretado por Clark Gable.

La trama ya por aquel entonces resultaba cuestionada por considerarse racista, no olvidemos que en 1861 los estados del sur querían expandir la esclavitud razón por la cual inician el conflicto contra el presidente Abraham Lincoln, del Partido Republicano, que abogaba por la prohibición de la esclavitud. La esclavitud se prohíbe en los Estados Unidos en 1865 luego de la Guerra de Secesión mediante la Decimotercera Enmienda.

(Foto via John Kobal Foundation/Getty Images)

En la película en cierto modo hay una romantización de la esclavitud, hubieron manifestaciones en contra en el momento de su estreno considerada como un “arma de terror contra la América negra” y un insulto a la comunidad negra, pero la realidad es que en líneas generales fue un éxito de taquilla, convirtiéndose en la película récord, ya que aun teniendo en cuenta la inflación de los años siguientes -según los cálculos- es la película con mayor recaudación de la historia de Hollywood.

Cabe recordar que en la época en la que se estrena aún había segregación en algunos estados, y California era uno de ellos. Habiendo hecho esta aclaración, repasemos entonces la historia de Hattie, quien se hizo con la estatuilla aún en este contexto.

Hija de una pareja de esclavos liberados, era la menor de 13 hermanos. Siempre tuvo dotes artísticos ya que además de actuar desde pequeña en eventos familiares, cantaba y bailaba. Comenzó con dos de sus hermanos un grupo de vodevil, hasta que llegó la crisis de 1929 cuando tomó la decisión de buscar suerte en Millwakee. Aceptó el trabajo de encargada de los baños hasta que una noche el gerente preguntó quién se animaba a subir al escenario y cantar, desafío que encaró McDaniel sin problemas y desde ese entonces jamás volvió a trabajar en los baños. De ahí a Hollywood sin escalas, desarrolló generalmente el mismo papel, el de criada y a menudo fue criticada por su comunidad por ello, a lo que ella respondía “Prefiero actuar de sirvienta y ganar 700 dólares semanales que ser una sirvienta y ganar 7”.

Dicen algunos rumores de la historia que fue el propio Clark Gable quien convenció al director de “Lo que el viento se llevó” de convocar a Hattie para el papel en cuestión.

Encontramos en el estreno una de las tantas injusticias cometida hacia Hattie. Se estrenó con bombos y platillos en diciembre de 1939 pero ella no estuvo invitada a esta avant premier. Más allá de este destrato, McDaniel desarrolló el papel tan destacadamente que no le quedó otra a la academia que nominarla para el premio más importante de la industria.

Cuando el 29 de febrero de 1940 Fay Bainter leyó su nombre en la noche de los Oscar, 12 años después de su creación, una mujer negra se subía al escenario por primera vez, y no era para limpiarlo. La hija de dos antiguos esclavos, ataviada con un vestido turquesa y con dos gardenias blancas por tocado pronunció su discurso con la voz entrecortada: “Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, miembros de la industria cinematográfica e invitados de honor: este es uno de los momentos más felices de mi vida y quiero agradecer su amabilidad a cada uno de ustedes que participó en seleccionarme para uno de sus premios. Me ha hecho sentir muy, muy humilde; y siempre lo sostendré como un faro para cualquier cosa que pueda hacer en el futuro. Sinceramente espero ser siempre un crédito para mi carrera y para la industria cinematográfica. Mi corazón está demasiado lleno para decirles cómo me siento, y puedo darles las gracias y que Dios los bendiga”.

Ella era la única mujer negra de la sala y la primera afroamericana en asistir a los premios de la Academia como invitada, no como sirvienta. Selznick había tenido que pedir un permiso especial para que estuviese en el recinto, en una pequeña mesa al fondo, alejada de las estrellas. Ni siquiera pudo posar con el resto del equipo de la película: California también era un Estado segregado

Pensó que ese premio permitiría que desarrollase otro tipo de personajes dentro de las películas pero eso nunca ocurrió, siguió encasillada en papeles de sirvienta.

Falleció a los 57 años de un cáncer de mama. En su testamento pidió dos cosas: ser enterrada en el cementerio Hollywood Forever y que su Oscar fuera entregado a la Universidad de Howard. Y tras su fallecimiento recibió su enésima bofetada: el cementerio no aceptaba a negros por muy famosos que fuesen. Se la enterró en el camposanto de Angelus-Rosedale. A  la ceremonia enviaron flores muchas de las estrellas que trabajaron con ella, pero solo James Cagney asistió en persona.

Publicidad

LEETE TAMBIÉN...