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New York, New York: el ritmo de la gran ciudad

Como en muchas de las cintas de su filmografía, Martin Scorsese eligió las calles de la Gran Manzana como escenario para esta historia musical.

New York, New York: el ritmo de la gran ciudad - Radio Cantilo

martes 26 May, 2020

New York, New York llegó a la pantalla grande en 1977, momento en el que Scorsese ya había filmado cinco largometrajes, dos de ellos con el protagonismo de Robert De Niro (Mean Streets y Taxi Driver). Para ese entonces, ambos comenzaban a convertirse en una de las parejas cinematográficas más grandes que nos dio el espectáculo norteamericano. Liza Minnelli, por su parte, ya había formado parte de seis cintas y había metido dos grandes éxitos de la mano de la música: Cabaret, de Bob Fosse, y A matter of time, la última película que filmó su padre Vicente Minnelli.

New York, New York fue la película que los reunió a los tres a mediados de los 70. Como mucho de lo que ha hecho Scorsese en su carrera detrás de las cámaras, esta cinta es una carta de amor a la ciudad que lo vio nacer y la que lo formó. Pero es también una carta de amor a la música. Tanto amor tenía para profesar el querido Martin que el corte original duraba más de cuatro horas. Obviamente se vio en la obligación de recortarlo y se estrenó una versión que rondaba los 160 minutos.

Este musical relata la vida de un saxofonista y una cantante que se conocen el mismísimo día en que termina la Segunda Guerra Mundial. Y partir de eso se convierten no solo en una pareja en términos románticos sino también en una artística. Obviamente los roces no tardan en aparecer. Y todo esto con la música y la Gran Manzana de fondo.

A pesar de que Scorsese venía de alcanzar el reconocimiento global gracias a Taxi Driver, lo cierto es que New York, New York no fue el éxito que esperaba. En taquilla a la película le fue bastante mal y si bien obtuvo algunas nominaciones a los Globo de Oro y a los BAFTA, no fue precisamente elogiada por la crítica. Ese mismo año, Martin volvió a trabajar con Liza pero en Broadway, una obra que también fracasó en términos comerciales.

Esos dos tropiezos en su casi naciente carrera lo hundieron en la depresión. Se hizo adicto a la cocaína, a algunos medicamentos e incluso consideró mudarse a Italia para trabajar de cineasta en el país de sus ancestros. En el medio de ese caos, se dio lugar para hacer El último Vals, considerado por muchos el mejor documental musical de la historia. Y en el 80 volvería a posicionarse entre los mejores gracias a Toro Salvaje.

Aunque no fue uno de los trabajos más importantes de su carrera, New York, New York nos dejó algunas joyas imposibles de obviar: un montón de escenas improvisadas que le dieron forma a la historia, un Robert De Niro en pleno apogeo tomándose el tiempo necesario para aprender a tocar el saxo y una Liza Minnelli interpretando el mayor hit de su carrera cinematográfica. Y hoy la cinta, como mucho de lo que ha hecho el director, es un clásico que no podemos dejar de ver.

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